El recinto que lleva el nombre de Rocío Jurado vuelve a tener calendario. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado este viernes el anteproyecto y el pliego de condiciones de la rehabilitación integral del auditorio, una operación que sale a la calle con una concesión de hasta seis décadas, un canon anual mínimo de 400.000 euros y un aforo que se va a 15.339 espectadores bajo una cubierta nueva.
Te recomendamos

Ainhoa Arteta denuncia que le reventaron la ventanilla y le vaciaron el coche en un parking de pago del centro de San Sebastián: «Estoy pagando mis impuestos y se están saltando mis derechos a la torrera»

Las dos empleadas que acusaron a Julio Iglesias llevan su caso a la Audiencia Nacional y le atribuyen presuntas agresiones sexuales continuas y trata

El central Raúl Asencio, absuelto por el vídeo sexual y condenado por alcoholemia, agradece al Real Madrid la confianza que le dejó seguir jugando

El campeón del mundo Ferran Torres responde al adiós de su amigo Marcos Llorente a la Selección y le dedica un «Te voy a echar mucho de menos»

El alcalde, José Luis Sanz, detalló en la rueda de prensa posterior a la sesión cómo se va a gestionar el Auditorio Rocío Jurado a partir de ahora: la empresa que resulte adjudicataria se hará cargo del mantenimiento y la explotación del recinto durante un plazo máximo de 60 años y pagará por ello un canon anual mínimo de 400.000 euros, sujeto a un incremento fijo acumulativo del 2 por ciento cada año. La misma adjudicataria asumirá la ejecución de las obras, la conservación, el mantenimiento y la posterior reversión del edificio al Consistorio.
Sesenta años de explotación y un canon que sube cada ejercicio

La fórmula elegida es la que explica el plazo. Sanz aseguró que los trabajos «no comprometerán ni un solo euro de dinero público», y el pliego traslada a la concesionaria tanto la inversión como la explotación posterior del recinto durante toda la vida del contrato. Los promotores que firman la propuesta manejan un periodo de amortización de 59 años y dos meses, y con ese cálculo justifican ante el Consistorio la duración de la concesión administrativa que piden. Ese plazo, subrayan en el expediente, sigue quedando por debajo del máximo de 75 años que la normativa permite para esta clase de bienes de dominio público.

El pliego también acota el perímetro de lo que se entrega. Dentro quedan el recinto de conciertos y su plaza de acceso. Fuera, las pasarelas sobre el canal de la Expo, que el alcalde dejó expresamente al margen de la concesión para «garantizar el uso libre para todos los sevillanos». La inversión que el alcalde puso encima de la mesa supera los 40 millones de euros; el expediente de la propuesta cifra la inversión inicial prevista en 34.999.750,50 euros, cercana a los 35 millones, como base económica sobre la que se sostienen la dimensión de la actuación y la petición de un contrato largo.
Una cubierta, 15.339 espectadores y mejor acústica
La cubierta es el pilar del proyecto y la pieza que cambia por completo lo que el Auditorio Rocío Jurado puede programar: con ella deja de depender del cielo y del calendario. El plan contempla además la ampliación del aforo hasta los 15.339 espectadores y una mejora de la acústica pensada para conciertos y espectáculos. Con esa capacidad, el recinto pasaría a ser, según consta en el propio proyecto, el espacio cerrado más grande del sur del país. La idea que persiguen los promotores es un «espacio multiusos, flexible y adaptativo» capaz de albergar desde un gran concierto hasta formatos reducidos y exclusivos, y de acoger también eventos culturales y deportivos.

El diseño de la cubierta se ha trabajado con tres condiciones encima: respetar el diseño original del edificio, convivir con el paisaje urbano junto al Guadalquivir y alcanzar la viabilidad financiera, técnica y urbanística que exige una obra de este tamaño. A eso se suman mejoras de seguridad —múltiples salidas para evacuaciones rápidas y un sistema antiavalanchas que ordene la circulación del público— y una previsión de empleo de 1.427 puestos directos primarios, 276 indirectos secundarios y 386 inducidos. Para medir el impacto, el documento se apoya en el Palacio de Deportes de Madrid, que aporta más de 220 millones a la economía de la Comunidad y se vincula a más de 2.100 empleos.
Veinte días de exposición pública y licitación antes de 2027
El siguiente paso ya tiene reloj. El proyecto entra ahora en exposición pública durante 20 días, después de que el Ayuntamiento admitiera a trámite la renovación integral el pasado mes de abril. Sanz avanzó que espera tenerlo licitado «a finales de este año o comienzos de 2027». En esa licitación, las dos empresas que han promovido la propuesta parten con ventaja: conservan derecho de tanteo siempre que la oferta finalmente elegida no les saque más de un 10 por ciento de la puntuación total según los criterios de adjudicación.
Esas dos compañías son Provenue Gestión Instalaciones y Eventos, promotor del Movistar Arena y explotador del Live Sur Stadium La Cartuja en la propia Sevilla, y el Grupo Rusvel, dedicado a la construcción y al desarrollo inmobiliario, con una cifra de negocio acumulada de 312 millones de euros en los últimos cinco años. Su filial Heliopol ha intervenido en el Palacio de Congresos de Sevilla, el Puerto de Málaga y el Metro de Granada. Los promotores sostienen que la reapertura impulsaría el turismo, «atrayendo a visitantes nacionales e internacionales», y revitalizaría un entorno que describen «en evidente estado de abandono».
El edificio de la Expo que acabó llevando su nombre
El auditorio lo levantó el arquitecto Eleuterio Población para la Exposición Universal de 1992, en La Cartuja, y durante tres décadas fue el escenario grande de la ciudad, el sitio al que iban a parar los conciertos que no cabían en ningún otro lado. Está cerrado desde 2023, arrastra el deterioro de años de abandono y ha sido objeto de varios incendios en los últimos meses. Esa es la situación de partida sobre la que se ha redactado el pliego que ahora sale a información pública.
El nombre no es decorativo: la cantante de Chipiona sigue siendo la referencia que ordena buena parte de la cultura popular andaluza, una vigencia que se ve en los homenajes que se le siguen dedicando y en el hecho de que su vida vaya camino de la ficción con el biopic que prepara la televisión pública. Que el recinto vuelva a abrir con su nombre en la fachada devuelve ese legado a un escenario, que es donde nació.
