La frágil tregua que mantenían Alejandra Rubio y su primo José María Almoguera ha llegado a su fin de la manera más gélida posible en la era digital. Los nietos de María Teresa Campos han cortado por lo sano y han dejado de seguirse en Instagram, un gesto que oficializa la ruptura total de su relación tras meses de distanciamiento y reproches cruzados en los platós de televisión.
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Un embarazo marcado por el secretismo
El detonante definitivo de este cisma familiar ha sido la gestión informativa del segundo embarazo de la hija de Terelu Campos. Alejandra eligió el programa ¡De Viernes! para anunciar que volverá a ser madre a finales de año junto a Carlo Costanzia, una noticia que pilló por sorpresa tanto a su tía como a su primo, quienes se enteraron en riguroso directo. Esta exclusión deliberada de su núcleo familiar ha sido el combustible que ha incendiado una convivencia ya de por sí dañada.
La reacción de José María Almoguera, que se encontraba en las instalaciones de la cadena en ese momento, fue una estocada cargada de ironía. «Enhorabuena, felicidades. Disfruta mucho de tu segundo hijo y comparte todo con los que quieras. Y pues nada, que disfrutes con los que realmente consideres que son tu familia», sentenció frente a las cámaras, dejando claro que ya no se siente parte del círculo íntimo de su prima.
Guerra de dardos y acusaciones económicas
Lejos de buscar la conciliación, Alejandra Rubio respondió con una dureza inusual, acusando directamente a su primo de intentar lucrarse con la polémica. La colaboradora defendió su derecho a mantener el secreto por motivos médicos, pero no dudó en señalar las intenciones de Almoguera: «Si se quiere utilizar esto para ganar dinero, fenomenal. Tener esta actitud así de dolido cuando yo he dicho que no tengo nada en contra es darse un protagonismo que no le pertenece».
La escalada de tensión no se detuvo ahí. En sus últimas intervenciones en el espacio Vamos a Ver, antes de su retiro temporal de la televisión, la nieta de María Teresa Campos fue tajante al afirmar que su primo está actualmente «fuera de la ecuación».
Por su parte, el hijo de Carmen Borrego ha seguido alimentando el conflicto con sarcasmo, asegurando ante los medios que iba a ganar «un dineral» hablando del tema, confirmando que la buena sintonía entre ambos es ya cosa del pasado.
El adiós definitivo en las redes sociales
El punto de no retorno se ha escenificado en el terreno digital. Según adelanta el medio Libertad Digital, ambos han dejado de seguirse en sus perfiles oficiales de Instagram, eliminando cualquier ventana de contacto y haciendo pública una enemistad que parece irreversible. Este movimiento no es solo un desplante personal, sino una declaración de intenciones que divide de nuevo al Clan Campos en dos bandos irreconciliables en un momento de máxima vulnerabilidad mediática.
