El festival Stone&Music de Mérida acaba de sufrir un tremendo varapalo organizativo a pocas horas de arrancar su programación del fin de semana. El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida ha tomado la drástica decisión de suspender de forma fulminante la actuación del cantante Pablo López, prevista en el emblemático Teatro Romano. El motivo de esta cancelación forzosa ha desatado un encendido debate en el sector musical y audiovisual por las estrictas cláusulas que rigen los monumentos extremeños.
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El origen del conflicto radica en la estrategia de contratación de la oficina del artista malagueño. Hace apenas unos días, el equipo del intérprete anunció una nueva fecha de concierto en la ciudad de Cáceres para el próximo 18 de septiembre. Este movimiento, habitual en las giras veraniegas de los grandes artistas pop, choca de frente con la normativa reguladora del Consorcio extremeño.
Las normas que rigen el uso del monumento histórico son innegociables. Según el artículo 3.3 de la normativa reguladora de celebración de conciertos en el Teatro Romano de Mérida, los cantantes que entran en el cartel del certamen tienen la obligación legal de mantener la exclusividad total de actuación en la comunidad autónoma de Extremadura durante todo el año de celebración del show. Al firmar con Cáceres, el equipo del músico rompió de forma unilateral esta condición de exclusividad territorial, provocando la revocación inmediata de los permisos por parte de las autoridades patrimoniales.
La dirección del festival intentó mediar a contrarreloj para salvar la cita musical. Según los responsables del evento, se informó formalmente a los representantes de Pablo López sobre la incompatibilidad legal que suponía su doblete extremeño. Tras intensas reuniones, no se consiguió alcanzar ninguna solución que permitiera retener el blindaje exigido por el Consorcio, abocando el espectáculo a la cancelación definitiva ante la negativa de la oficina del cantante a renunciar a su segunda fecha en la región.
Devolución automática de entradas ante el enfado del público

La suspensión ha caído como un jarro de agua fría entre los miles de seguidores del músico que ya tenían listos sus pases para este fin de semana. «Desde la organización lamentamos profundamente las molestias que esta situación pueda ocasionar a los espectadores que habían adquirido sus entradas para el concierto», han manifestado de forma escueta desde el departamento de prensa del festival extremeño.
Para intentar paliar el descontento de los afectados, la taquilla del festival activará de forma inmediata el protocolo de reembolso. El dinero de los pases adquiridos a través de plataformas online será reintegrado de forma automática a partir de este jueves 11 de junio mediante el mismo sistema de pago que se empleó en la compra. Aquellos usuarios que compraron sus localidades de manera física en las dependencias oficiales de la Plaza de España de Mérida deberán acudir de forma presencial a partir de la misma fecha en los horarios fijados por la empresa para recuperar el importe de su dinero.
El escándalo vuelve a poner el foco en las duras exigencias de los recintos históricos españoles frente a los intereses comerciales de las promotoras musicales. Mientras las administraciones defienden la protección de la marca y la exclusividad de sus festivales de cabecera, los equipos de los artistas critican las trabas geográficas que limitan sus giras en un mercado cada vez más competitivo. La guerra de despachos deja este fin de semana el escenario del Teatro Romano completamente vacío.
