Hay directores que ganan Óscar y directores que fabrican estrellas. Chuck Russell, muerto el miércoles a los 74 años en su casa de la zona de San Diego, fue de los segundos: puso a Cameron Diaz delante de una cámara por primera vez, convirtió a Jim Carrey en un fenómeno mundial con ‘La máscara’, le dio a Dwayne Johnson su primer papel protagonista y lanzó la carrera de Patricia Arquette. Su abogado ha confirmado la muerte; la causa, por ahora, no se conoce.
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Una muerte sin explicación por ahora
Los hechos conocidos son escuetos y conviene no ir más allá de ellos. Russell falleció el miércoles en su domicilio de la zona de San Diego, y fue su abogado quien confirmó el fallecimiento. Según TMZ, el cuerpo de bomberos de la localidad acudió a la vivienda tras recibir el aviso de un hombre inconsciente. No se ha comunicado la causa de la muerte ni se ha ofrecido más información oficial sobre lo ocurrido esa mañana.
El silencio sobre el motivo contrasta con la magnitud de lo que deja detrás. Porque el nombre de Chuck Russell no es de los que reconoce el gran público —nunca lo fue—, pero su filmografía sostiene una parte considerable del cine popular de los años ochenta y noventa, y sobre todo explica cómo llegaron al estrellato varias de las caras más rentables de Hollywood. Tenía 74 años y seguía en activo: acababa de anunciar dos proyectos nuevos.
El hombre que descubrió a Cameron Diaz y disparó a Jim Carrey

Su gran título es ‘La máscara’, la película de 1994 que lo cambió todo para dos personas. Para Cameron Diaz, porque fue su primer papel en el cine: Russell la eligió sin experiencia previa como actriz. Y para Jim Carrey, porque aquel personaje verde y elástico lo convirtió definitivamente en una estrella global. La cinta llegó incluso a lograr una nominación al Óscar a los mejores efectos visuales, algo insólito para una comedia de ese corte. Diaz, que este año ha vuelto a ser madre a los 53, construyó toda su carrera a partir de aquel casting.
Pero el patrón se repitió antes y después. Debutó como director con ‘Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño’, una entrega que revitalizó la franquicia, recaudó más que las dos anteriores juntas y sirvió de trampolín a Patricia Arquette. Después firmó el remake de culto de ‘The Blob’. Y años más tarde dirigió ‘El Rey Escorpión’, el primer papel protagonista de Dwayne Johnson, que hasta entonces era solo una figura del wrestling. Por el camino también dirigió a Arnold Schwarzenegger en ‘Eraser’. Cuatro carreras lanzadas o relanzadas por el mismo hombre.
El adiós de Jim Carrey: «Una de las joyas de mi vida creativa»
La reacción más significativa ha llegado precisamente del actor al que hizo mundialmente conocido. Jim Carrey ha difundido un comunicado que va más allá del pésame de compromiso: «Considero un privilegio haber trabajado con Chuck Russell, que durante el rodaje de ‘La máscara’ creó una atmósfera exuberante e infantil de asombro y camaradería en su set. Todo el reparto y el equipo se sintieron tocados e inspirados por su carácter juguetón. Cada uno de nosotros lleva muchos años bendecido por aquel momento flotante y atemporal».
Y cerró con la frase que ha dado la vuelta al mundo: «Considero ‘La máscara’ una de las joyas de mi vida creativa. Gracias, Chuck». Viniendo de un actor que ha protagonizado títulos como ‘El show de Truman’ o ‘Olvídate de mí’, situar aquella comedia de 1994 entre las joyas de su carrera dice bastante de lo que era trabajar en un set dirigido por Russell. La descripción, además, coincide con el método que él mismo explicó en 2024: «Tenemos que humanizar estas cosas, sea acción, comedia o drama. Tienes que meterte en la cabeza de tus intérpretes, tienes que llevar su personalidad real a sus interpretaciones».
Su último giro: una productora de inteligencia artificial
La última etapa de su carrera tuvo un giro que hoy resulta llamativo. Tras varios años de pausa, Russell había vuelto a dirigir con ‘I Am Wrath’, con John Travolta; la película de acción india ‘Junglee’; y ‘Paradise City’, que reunió a Bruce Willis y al propio Travolta. En 2024 firmó un remake de ‘Witchboard’. Pero lo verdaderamente inesperado llegó después: había anunciado dos producciones —‘Hyperia’ y ‘b’— con su propia compañía de Inteligencia Artificial, Neumorphic, descritas como obras «construidas con IA generativa a lo largo de toda su cadena de producción».
Es decir, el director que en los ochenta levantó el terror con maquillaje, látex y efectos artesanales terminaba su carrera apostando por la herramienta que hoy divide a la industria de arriba abajo, en pleno debate sobre hasta dónde puede llegar su uso: no hace ni una semana Netflix admitía haber usado inteligencia artificial en 300 producciones. Russell no llegó a estrenar ninguno de esos dos proyectos. Deja, en cambio, un catálogo que sigue emitiéndose en televisión cada verano y una lista de actores que le deben el primer empujón.
