Salvador Vicent, conocido artísticamente como el Mago Yunke y colaborador habitual de El Hormiguero, ha vivido en primera persona el susto de los incendios que han azotado Castellón este fin de semana. El fuego llegó hasta La Vilavella, el municipio donde está la casa familiar en la que se crió, y donde su hermano se encontraba solo cuando las llamas empezaron a bajar por la ladera. La localidad, situada en el interior de Castellón, ha sido una de las zonas más castigadas por los incendios que este fin de semana han obligado a desalojar por completo a sus vecinos.
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El propio Mago Yunke no estaba en la vivienda cuando empezó el incendio: se había trasladado a Peñíscola por motivos profesionales. Fue su hermano quien vivió el momento más crítico y se lo contó él mismo este sábado, 1 de agosto, en una conexión telefónica con Anne Igartiburu en D Corazón: «Estaba en Peñíscola, porque me pilló haciendo función. Mi hermano se quedó en casa. Empezó el fuego por la ladera. Mi hermano estaba viendo el fuego y nunca pensamos que iba a bajar a esa velocidad».
«Mi hermano estaba dentro de la casa»: el momento en que el fuego cortó la salida

El relato que hizo el propio Mago Yunke en directo describe una secuencia de minutos muy tensos dentro de la finca familiar: «Cuando mi hermano intentó sacar el coche, estaba la entrada en llamas porque justo tenemos bastante vegetación. Hay unos olivos centenarios que también se han calcinado». Con el vehículo ya imposible de sacar, su hermano optó por encerrarlo dentro del garaje y coger la manguera para intentar apagar los árboles más próximos a la vivienda, la maniobra que finalmente evitó que el fuego llegara a prender la casa por completo.
La conexión con Anne Igartiburu se produjo el sábado en pleno directo del programa, mientras el fuego seguía activo en la zona. El propio artista reconoció el desasosiego de seguir la situación desde la distancia, sin poder acudir en ayuda de su hermano por sus compromisos laborales en ese momento: «Fue algo muy impactante. Mi hermano me estaba enviando vídeos y yo, nervioso, porque estaba en Peñíscola, con funciones en marcha, el museo lleno de gente y sin poder acudir». «Al final mi hermano no pudo sacar el coche. Lo encerró dentro del garaje y con la manguera intentó apagar los árboles que estaban más cerca de la casa. Gracias a eso, no prendió la casa. Pero fueron momentos muy dramáticos, muy fuertes, un sobresalto tremendo», resumió.
La casa se salvó, pero el paisaje de su infancia quedó calcinado
La vivienda familiar, situada a un kilómetro y medio del pueblo, fue construida por los padres del Mago Yunke cuando él tenía cuatro o cinco años, y es la casa en la que creció junto a sus hermanos. Aunque finalmente logró salvarse de las llamas, el mago no ha podido evitar la tristeza al ver el estado en el que ha quedado el entorno que le vio crecer: «Para mí es muy doloroso ver cómo el paisaje donde me he criado ha quedado reducido a cenizas. Está totalmente destrozado». Según explicó, de niño iba al colegio cruzando la propia montaña que ahora ha ardido. Salvador Vicent es, según se le describe habitualmente, uno de los magos con mayor proyección internacional y colabora desde hace años con El Hormiguero.
El balance material, aun así, se queda lejos del que han sufrido otras familias de la zona: pérdida de vegetación, daños en el sistema de riego y en la instalación de agua de la casa, que de momento impide que puedan volver. «Lo mío ha sido más que nada una pérdida de vegetación por los olivos, daños materiales porque tenemos un sistema de riego, el sistema de agua de casa… ahora no podemos volver, porque no hay agua, pero yo me siento un afortunado porque al final no hemos sufrido una pérdida de ningún familiar, conocido ni amigo. No hemos perdido ninguna vida, que es lo importante», reconoció el artista, consciente de que el desenlace podría haber sido mucho peor.
Un pueblo evacuado por completo y la solidaridad como respuesta
Salvador Vicent, considerado uno de los magos más prestigiosos del mundo, explicó también el alcance del desalojo que ha vivido su localidad natal: «El pueblo quedó totalmente desierto. Mi casa está a un kilómetro y medio del pueblo. Mis padres construyeron esta casa cuando yo era muy pequeño, tendría cuatro o cinco años. Ha sido la casa familiar, yo he vivido ahí. Por eso no estábamos dentro de la localidad. Los vecinos, mi hermana que vive en el pueblo, todos se fueron».

Pese al golpe emocional y económico, el Mago Yunke quiso destacar por encima de todo la reacción de la comunidad frente al desastre: «Ha habido mucha solidaridad», aseguró en su conexión con el programa de La 1. Y reflexionó sobre lo que queda por delante para su pueblo y sus vecinos: «El resto, claro que es doloroso, económicamente va a ser un impacto muy fuerte para todos los vecinos, pero intentaremos ayudarnos y hacer todo lo posible para salir de este desastre».
