Gabriela Guillén ha roto su silencio esta misma mañana para aclarar el incidente que ha tenido lugar en su domicilio. Habla tras el revuelo por la presencia de una patrulla policial y una ambulancia que terminaron derivándola al hospital, y dice que «ha sido un susto para mí y para mi madre». Pide una cosa: «necesito estar tranquila para recuperarme».
Te recomendamos

Alba Carrillo le contesta a Rocío Flores desde su programa y le avisa: «Igual que tú tienes abogados, yo tengo. Primera falta, a la segunda voy a por ti»

Gloria Camila niega que discutiera con su novio, el cantante Álvaro García, y desmiente la crisis que apuntó el programa en el que colabora

Rafael Amargo se viene abajo en el sepelio de su padre y sus propios familiares tienen que sujetarle: «Tú me apretaste la mano más fuerte que yo»

Gran expectación en San Sebastián por la llegada de Brad Pitt. El actor, acompañado de su pareja, Inés de Ramón, fue recibido por una multitud frente al hotel María Cristina
«Ha sido un susto para mí y para mi madre»

Gabriela Guillén ha hablado esta mañana ante los micrófonos de los medios y ha detallado cómo se desencadenaron los hechos dentro de su casa. Atribuye la asistencia de los sanitarios a un susto doméstico que alarmó a su entorno más cercano. «De verdad, estoy bien. Ha sido un susto para mí y para mi madre, que estaba conmigo y se ha asustado mucho. Entonces han llamado al 112. Creo que es protocolar que venga la policía y luego venga el SAMUR a revisar que esté bien. Y ha sido nada más eso», ha dicho. El orden que describe es ese: primero el susto, después la llamada de su madre al teléfono de emergencias y, a continuación, la intervención. Según su versión, la policía no acudió por ningún conflicto, sino porque esa llamada activa el protocolo. Es la parte que faltaba de una escena que se siguió durante cuatro días desde la calle, con dos agentes en el portal y una ambulancia esperando en la puerta.
Guillén ha reconocido además que este tipo de situaciones responden a una condición que padece desde hace tiempo. «Es algo habitual en personas que tienen la enfermedad que tengo. Es protocolar que hay que hacer un chequeo y ya está», ha señalado. No ha puesto nombre a esa dolencia ni ha entrado en el parte del hospital. La exconcursante de Supervivientes ha reaparecido cansada, pero se ha mostrado contundente para frenar las especulaciones sobre la gravedad de lo ocurrido, y ha contado que los médicos le han pautado tratamiento: «esto no tiene más importancia. Es lo que me ha dicho el médico con la serie de medicaciones que me ha mandado».
«Estoy en un estrés constante»

La empresaria ha admitido el ritmo que lleva en su día a día y ha situado ahí el desgaste de los últimos meses. «Todo el mundo lo sabe: necesito trabajar, estoy en un estrés constante. Hay muchas cosas, como cualquier otra persona, pero lo mío no es nada importante como para estar aquí preocupando a la gente», ha afirmado. Guillén no ha puesto fecha a su recuperación ni ha anunciado ningún movimiento nuevo. Ha lanzado una petición a la prensa, a la que se ha parado a atender pese a estar recién salida del episodio: «sé que hacéis vuestro trabajo y siempre os atiendo cuando puedo, pero esto no tiene más importancia».
Se ha mostrado tajante al ser preguntada por los rumores que situaban el origen de todo en una notificación o carta certificada vinculada a su entorno profesional, y lo ha negado: «yo no sé de dónde sacáis eso. Tengo mucha correspondencia todos los días, cartas… pero no sé de dónde sacáis eso. No os inventéis cosas». Igual de fría se ha mostrado al ser interrogada por los supuestos desacuerdos con su exsocia: «¿quién es Maribel? Yo no sé quién es Maribel. Mi hijo no tiene madrina», ha respondido, desmarcándose de cualquier vínculo con ella. Y ha dado por concluida la conversación cuando se le ha preguntado si Bertín Osborne se ha interesado por su estado tras el traslado: «no me sigáis porque no os voy a contestar más. Gracias».
Lo que se vio desde fuera

El episodio se produjo el jueves pasado. Dos agentes de la Policía Nacional se personaron en la vivienda, después llegó una ambulancia y ella fue trasladada a Urgencias del Hospital Gregorio Marañón. Volvió a casa unas tres horas más tarde, visiblemente aturdida y necesitando ayuda para caminar. Su entorno la situó esa noche «estable», aunque todavía «con el susto en el cuerpo». Al reaparecer el fin de semana no quiso aclarar nada: «lo siento, no voy a hablar nada. Muchas gracias», respondió, y añadió un «necesito estar tranquila por favor». Aquel día solo aseguró que estaba bien.
El contexto de los últimos meses tampoco acompaña: perdió la clínica estética que regentaba en Madrid mientras concursaba en Honduras y, a su regreso, se encontró con una deuda de alrededor de 60.000 euros, como contamos cuando se destapó el agujero de su clínica y cuando anunció medidas legales contra su socia. Ese desgaste se vio en la calle con su salida de casa sostenida por dos sanitarios.
