Una aparente sobredosis y un paro cardíaco. Eso es lo que apunta la investigación sobre la muerte de Presley Gerber, hijo mayor de Cindy Crawford y de Rande Gerber, fallecido a los 27 años. La policía de Santa Mónica trabaja con una sospecha de sobredosis y dice que por ahora no hay indicios de intervención de terceros. La causa oficial sigue sin determinar: la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles la ha dejado aplazada a la espera de pruebas adicionales.
Te recomendamos

Alba Carrillo le contesta a Rocío Flores desde su programa y le avisa: «Igual que tú tienes abogados, yo tengo. Primera falta, a la segunda voy a por ti»

Gloria Camila niega que discutiera con su novio, el cantante Álvaro García, y desmiente la crisis que apuntó el programa en el que colabora

Rafael Amargo se viene abajo en el sepelio de su padre y sus propios familiares tienen que sujetarle: «Tú me apretaste la mano más fuerte que yo»

Gran expectación en San Sebastián por la llegada de Brad Pitt. El actor, acompañado de su pareja, Inés de Ramón, fue recibido por una multitud frente al hotel María Cristina
«Suspected overdose»: la fórmula exacta con la que responde la policía

El departamento de policía de Santa Mónica, en California, ha puesto por escrito en qué punto está su trabajo sobre la muerte del hijo mayor de Cindy Crawford, y lo ha hecho con una fórmula que no cierra nada. Sus detectives, dice, investigan la muerte como una «suspected overdose», una sospecha de sobredosis, y añade que en este momento no hay indicios de intervención de terceros: «no indication of foul play». Las dos fórmulas son provisionales y describen la línea que siguen los agentes, no una conclusión. El aviso entró sobre las 9:35 de la mañana del domingo como una posible sobredosis en el centro de rehabilitación en el que Presley Gerber estaba ingresado, y la policía no ha facilitado ningún otro detalle ni ha avanzado plazo alguno para cerrar esa línea.

El grado de certeza cambia según dónde se mire, porque las versiones que han circulado este lunes sobre la muerte de Presley Gerber no coinciden en él. Algunas han ido un paso más allá y han hablado de una sobredosis «aparente» presentada como principal hipótesis; la comunicación policial se queda en «sospecha» y en la ausencia de indicios de terceros. Entre una cosa y otra hay un matiz que no es menor, porque una línea de investigación no es un dictamen. A eso se suma que las grabaciones del servicio de emergencias tampoco cuadran del todo entre sí: la llamada que consta a las 9:35 de esa mañana, en el número 1000 de la calle Berkeley, entró clasificada como un paro cardíaco, y una comunicación posterior situaba en esa misma dirección una salida por sobredosis. Ninguna de las versiones afirma cuál fue el mecanismo del fallecimiento de Presley Gerber y ninguna identifica una sustancia concreta.
El forense deja la causa «aplazada» y no revela qué pruebas ha pedido
La Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles ha registrado la causa y la forma de la muerte como «deferred», aplazadas. Es un estado administrativo con un significado concreto, y así lo explica la propia oficina: se han solicitado pruebas o estudios adicionales para poder llegar a una determinación, «additional testing and/or studies were requested in order to make a determination». Es decir, no hay causa oficial y no la habrá hasta que ese trabajo termine. La misma oficina ha añadido que no puede revelar cuáles ha pedido mientras la investigación siga abierta, de modo que tampoco se sabe qué falta exactamente por hacer ni cuánto puede tardar.
Ese aplazamiento es la razón por la que hoy ninguna causa puede darse por definitiva, por mucho que una de ellas se repita. La línea de la policía y la determinación del forense son dos cosas distintas y solo la segunda tiene valor oficial: los agentes investigan, la oficina forense dictamina. En sus registros consta que el fallecimiento se produjo el domingo 20 de septiembre en un centro de rehabilitación, y nada más. Hasta que esa determinación se publique, lo sostenible es lo que está dicho con todas sus cautelas, una sospecha de sobredosis sin indicios de que participara nadie más y una causa pendiente de pruebas.
La familia sigue en la misma frase: «privacidad durante estos momentos tan difíciles»

Los suyos no han ampliado nada desde la frase que trasladó su representante al confirmarse la muerte. «La familia pide privacidad durante estos momentos tan difíciles y dolorosos». No ha habido desde entonces ningún mensaje de Cindy Crawford, ni de Rande Gerber, ni de Kaia Gerber, la hermana menor del modelo. Tampoco la agencia que lo representaba desde 2019 ha respondido a las peticiones de comentario que se le han hecho estos dos días, mientras el expediente del condado sigue abierto y sin causa.
Presley Gerber era el primogénito del matrimonio de Cindy Crawford y Rande Gerber, y había cumplido 27 años el pasado julio. Entró en la industria de la moda a los 15 años, debutó en pasarela con 16 para Moschino y protagonizó campañas para Calvin Klein y Pepsi, una de ellas junto a su madre. También desfiló para Burberry, Dolce & Gabbana, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren, y en los últimos años había usado su altavoz público para hablar de salud mental.
El tratamiento del que habló en marzo, y lo que no se puede concluir de él

El pasado marzo contó él mismo que se había sometido en México a un tratamiento con ibogaína para afrontar sus adicciones. «Antes de la dosis de ibogaína, un momento de tranquilidad antes de que todo cambiara. Estaba absolutamente aterrorizado», escribió entonces. La ibogaína es una sustancia de origen vegetal que se investiga por su posible utilidad frente a la abstinencia, sin que los resultados disponibles permitan presentarla como una cura. Nada de esto explica su muerte: aquel tratamiento fue meses antes, en otro país, y la información disponible no establece la causa del fallecimiento ni permite relacionarla con esa sustancia.
Ese es el hilo del que viene la noticia de hoy. Cuando se anunció que había fallecido con 27 años no había ninguna causa sobre la mesa, y lo que quedó fueron sus propias palabras sobre la depresión, los terrores nocturnos y los quince psiquiatras por los que había pasado, además de los mensajes con los que sus padres y su hermana le habían respondido en público meses antes. Un día después, lo que se ha movido es el expediente.
