Juan Carlos I ha comunicado su deseo de ser enterrado en Granada junto a los Reyes Católicos, una decisión que coincide con el apoyo explícito de la Reina Sofía y Alberto Núñez Feijóo para que el monarca emérito recupere su residencia en el Palacio de la Zarzuela.
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El futuro del Juan Carlos I ha dado un giro inesperado que trasciende lo institucional para entrar en el terreno de lo simbólico. Según adelanta en primicia Informalia, el que fuera jefe del Estado ha manifestado a su entorno que no desea reposar en el panteón de El Escorial, donde ya no existe espacio físico para más miembros de la Familia Real. En su lugar, el emérito ha elegido la ciudad de Granada para su descanso eterno, buscando ser sepultado junto a los Reyes Católicos. Esta revelación llega en un momento de gran calado emocional, justo cuando se intensifican las voces que piden su vuelta definitiva tras la puesta en valor de su papel durante el 23-F.
A este movimiento se ha sumado de forma significativa la Reina Sofía, quien según fuentes cercanas, apoya ahora el regreso de su marido a España. Tras el fallecimiento de su hermana, la infanta Irene, la emérita se siente especialmente sola en el Palacio de la Zarzuela y vería con buenos ojos recuperar la compañía y la convivencia cordial con don Juan Carlos en la que fue su residencia familiar durante seis décadas. Esta postura de la Reina se alinea con la reclamación pública de Alberto Núñez Feijóo, quien ha defendido la conveniencia de que el padre de Felipe VI resida de nuevo en territorio nacional.
La Zarzuela: el refugio irrenunciable «por dignidad»
A pesar de los intentos de su círculo de amigos por buscarle alternativas habitacionales, como la compra y reforma de la antigua mansión de la infanta Pilar en Puerta de Hierro, el monarca se ha negado tajantemente. Don Juan Carlos considera que, por «dignidad», su único lugar de retorno posible en Madrid es el Palacio de la Zarzuela, rechazando vivir como un invitado en residencias ajenas a su historia personal.
Mientras se resuelven estas tensiones en el seno de la Familia Real, el emérito mantiene su plan de viajar a Galicia el próximo 11 de marzo, siempre que la inestabilidad en el Golfo Pérsico lo permita. Lo que parece evidente es que el deseo del monarca de cerrar su ciclo vital en Granada y el apoyo de doña Sofía han abierto una nueva etapa en el debate sobre su retorno, marcada ahora por un tinte mucho más humano y familiar que político.
