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Actualidad

De un vídeo en TikTok a pedir «deportaciones masivas»: los platós argentinos elevan el conflicto con Rosalía hasta señalar a los españoles residentes

Pedro Serrano González
5 min 43
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Lo que empezó como un vídeo compartido en TikTok ha terminado en una petición de deportaciones masivas. La polémica por el clip que Rosalía republicó tras la final del Mundial ha saltado de las redes a los platós argentinos, y en ese salto ha cambiado de naturaleza: ya no se discute solo si la cantante se burló o no de un país, sino que en programas con audiencia millonaria se ha pasado a pedir que los españoles residentes en Argentina sean expulsados «de la forma más humillante posible».

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El origen del conflicto ya lo contamos: la artista republicó en su perfil un vídeo en el que la influencer Mia Khalifa celebraba la victoria española con ‘La perla’ de fondo, un tema de su propio disco, acompañado de la frase «Cómo suena la vida ahora que las perlas han sido derrotadas». Los seguidores argentinos interpretaron «perla» como un término despectivo hacia ellos, la cantante borró la publicación poco después y para entonces ya era tarde. Lo nuevo, y es lo que convierte esto en otra historia, es lo que ha ocurrido después en la televisión y en los canales de streaming del país.

De criticar a una cantante a pedir «deportaciones masivas»

El episodio más grave se produjo en Carajo Stream, un canal que supera el millón doscientas mil reproducciones semanales en sus transmisiones habituales. Allí, el conductor Alejandro Sarubbi Benítez extendió las críticas mucho más allá de la artista para apuntar directamente a los españoles que viven en el país: «La famosa hospitalidad argentina se tiene que acabar. Creo que tienen que ser deportados masivamente. De ninguna manera tienen que vivir de nuestros impuestos». Y añadió: «Y, por supuesto, todo lo que sea en ese marco tiene que ser de la forma más humillante posible. Que la pasen verdaderamente mal».

El presentador no se detuvo ahí. En la misma emisión habló de «demasiados años de parásitos viviendo de mi guita», sostuvo que no tiene por qué costear la educación de nadie y remató con un exabrupto dirigido a quienes le respondían en redes. Conviene subrayar el desplazamiento que se produce en ese razonamiento, porque es el corazón del asunto: se parte de un vídeo publicado por una cantante catalana y se llega, sin escala intermedia, a reclamar la expulsión de una comunidad entera de residentes. La discusión deja de ser cultural o futbolística para convertirse en otra cosa bastante más incómoda.

El boicot organizado: «no la revendas, consérvala y no vayas»

En paralelo, la campaña contra los conciertos ha ido afinándose. En Infobae, el periodista Diego Iglesias empezó instando a revender las entradas de la artista, pero rectificó sobre la marcha al dar con una fórmula que consideraba más dañina: «No la revendas, consérvala y no vayas, para que cuando salga al escenario esté vacío». La idea no es recuperar el dinero, sino garantizar que las localidades no se ocupen. En ese mismo espacio, el periodista Gonzalo Aziz recordó que la letra de ‘La perla’ habla de «un maltratador emocional, un terrorista emocional» y sostuvo que «las perlas, supuestamente, somos nosotros».

También hubo quien puso el freno dentro del propio plató, y merece la pena recogerlo porque desmonta la idea de un país unánime. Una compañera de programa defendió que la influencer «está festejando» sin más y pidió a los argentinos que «dejen de victimizarse». Su interlocutor insistió en la interpretación contraria: «Perla es un término despectivo. Es como decirte que eres un vago, ¿entiendes?». Ese intercambio, con dos lecturas legítimas enfrentadas en directo, es probablemente el momento más honesto de toda la polémica.

Qué se juega realmente la artista

Al margen del ruido, hay un dato material: los conciertos siguen en pie y la cantante no ha vuelto a pronunciarse. Su único gesto ha sido borrar la publicación, sin comunicado, sin disculpa y sin explicación. Es una estrategia conocida y con lógica propia: cualquier aclaración habría alimentado el debate otras cuarenta y ocho horas, y el silencio permite que la conversación se desinfle sola. El riesgo, claro, es llegar a la primera fecha con parte del aforo boicoteado y convertir ese vacío en la imagen del día.

Y hay un matiz que casi nadie está señalando en medio del griterío: el vídeo original no era suyo. Lo grabó otra persona, con una canción suya de fondo, y ella se limitó a republicarlo, un gesto que los artistas repiten de forma automática decenas de veces al mes cuando alguien usa su música. Eso no anula la lectura ofendida —quien se siente aludido tiene derecho a decirlo—, pero sí obliga a medir la proporción entre el gesto y la respuesta. Entre compartir un vídeo y pedir deportaciones masivas hay una distancia que ningún resultado deportivo justifica.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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