La artista Rosalía ha inaugurado en Lyon su gira más ambiciosa hasta la fecha, ‘LUX Tour‘, desplegando una narrativa visual que abandona el asfalto para abrazar lo espiritual. Bajo la dirección estética de José Carayol, la catalana sorprendió con una propuesta teatral donde el vestuario se convierte en un puente entre la disciplina del ballet clásico y la oscuridad ritualística de las pinturas de Goya.
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Un arranque global con destino simbólico en el Caribe

El pistoletazo de salida en Francia marca el inicio de un periplo que recorrerá más de 30 ciudades en 17 países, consolidándose como el hito más mediático de su carrera. Tras Lyon, la gira visitará plazas fundamentales de Europa como París, Milán, Madrid y Barcelona, antes de cruzar el Atlántico hacia Estados Unidos y México. El viaje concluirá en San Juan, Puerto Rico, un cierre estratégico que busca reforzar los lazos culturales y musicales que articulan este nuevo proyecto.
En esta nueva etapa, Rosalía se aleja definitivamente de la estética ‘Motomami’ para adentrarse en un universo monacal y místico. La puesta en escena en Lyon reveló una dualidad cromática radical: del blanco inmaculado que evoca pureza y resurrección, al negro más absoluto.
El tutú como símbolo de poder y disciplina

Para la interpretación de ‘Reliquia’, la cantante optó por un minimalismo cargado de historia, luciendo un tutú estructurado en rosa palo con una parte superior blanca y cinturilla negra. El uso de esta prenda, tradicionalmente vinculada a la rigidez del ballet clásico, funciona aquí como una reivindicación de la feminidad performativa. Rosalía transforma la fragilidad asociada al tutú en una muestra de control técnico y presencia escénica, alineándose con la ligereza etérea que define el concepto ‘LUX’.

Acompañada por bailarinas en tono perlado, la artista juega con el contraste entre la tradición artística y la vanguardia pop, integrando piezas de archivos históricos con creaciones de diseñadores emergentes para construir su nueva identidad visual.
Ritual contemporáneo: entre la cultura club y ‘El aquelarre’
Uno de los momentos más impactantes de la noche fue la puesta en escena de ‘Berghain’, donde la narrativa viró hacia lo colectivo y lo sombrío. La atmósfera generada en el directo ha sido comparada con el cuadro ‘El aquelarre’ de Francisco de Goya, estableciendo un paralelismo entre los rituales ancestrales y la cultura de club berlinesa.
Mientras que Goya utilizaba el ritual para criticar la irracionalidad y el miedo, Rosalía lo reinterpreta como un espacio de catarsis e inmersión hipnótica. En esta sección del show, la cantante lució un tocado de Rafa Peinador para Guillermo Décimo, reforzando esa imagen de ceremonia moderna donde el cuerpo y la iluminación se funden en una experiencia transgresora. Esta conexión entre lo sagrado y lo profano subraya la profundidad conceptual de una gira que promete redefinir el espectáculo musical contemporáneo.
