La investigación judicial sobre la muerte de Matthew Perry sigue cerrando capítulos. La justicia estadounidense ha condenado a Erik Fleming, una figura clave en la cadena de suministro de ketamina que acabó llegando al actor de Friends en los días previos a su fallecimiento. La sentencia vuelve a colocar el foco sobre el devastador tramo final de la vida del intérprete y sobre el entramado que explotó sus adicciones.
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La muerte de Matthew Perry, ocurrida en octubre de 2023, conmocionó al mundo del entretenimiento y a millones de espectadores que durante años identificaron al actor con Chandler Bing, uno de los personajes más icónicos de Friends. Pero detrás del impacto emocional por su pérdida emergió después una investigación judicial mucho más oscura, centrada en cómo una cadena de suministros ilegales terminó facilitando el acceso del actor a una sustancia letal.
Ahora, uno de los implicados acaba de recibir condena.
Un tribunal federal de Los Ángeles ha sentenciado a Erik Fleming a 24 meses de prisión, además de tres años de libertad condicional supervisada y una multa económica, tras acreditarse su papel dentro del circuito que hizo llegar ketamina a Perry.
Su papel no fue secundario. Según la causa judicial, Fleming actuó como intermediario clave en la obtención y entrega de los viales de ketamina que terminaron en manos del entorno del actor. La investigación sostiene que consiguió decenas de dosis y que buena parte fueron suministradas precisamente durante los últimos días de vida del intérprete.
El caso ha expuesto con crudeza cómo la vulnerabilidad de una figura pública con un historial conocido de adicciones pudo convertirse en terreno de explotación.
Matthew Perry había hablado abiertamente durante años de sus problemas con las drogas y el alcohol. Lo hizo en entrevistas, en apariciones públicas y también en sus memorias, donde relató con crudeza el coste físico y emocional de esa batalla. Durante un tiempo aseguró haber recuperado estabilidad, pero según las autoridades, seguía recibiendo tratamientos con ketamina en contextos médicos antes de acabar recurriendo a canales completamente irregulares.
La justicia estadounidense sostiene que, cuando determinados profesionales se negaron a incrementar dosis, Perry terminó accediendo a proveedores dispuestos a alimentar esa dependencia.
La condena de Fleming se suma a otras ya dictadas dentro del mismo caso. La conocida como Reina de la Ketamina, señalada como principal responsable dentro del entramado, ya había sido condenada previamente a una larga pena de prisión por tráfico y distribución de la sustancia. También otros médicos implicados han afrontado consecuencias judiciales.
Solo queda pendiente una última resolución judicial contra Kenneth Iwamasa, asistente personal del actor, cuya sentencia pondrá punto final al recorrido procesal de uno de los casos más mediáticos y estremecedores de Hollywood en los últimos años.
Más allá de la dimensión judicial, el caso Matthew Perry deja una fotografía devastadora sobre adicción, dependencia y abuso de vulnerabilidad en torno a una de las caras más queridas de la televisión internacional.
