El set desde el que TVE retransmite un año más la gran manifestación del Orgullo de Madrid vivió este viernes uno de sus momentos más íntimos y luminosos. Entre los rostros invitados a la cobertura de Saca tu Orgullo 2026 estaba Benita Castejón, que aprovechó su presencia en directo para recordar una fecha muy señalada en su calendario personal: mañana se cumple exactamente un año de la operación que puso el broche final a su proceso de transición. Y lo hizo con un mensaje que caló hondo entre quienes la escuchaban, una declaración de amor propio convertida en bandera para tantas personas que aún libran su propia batalla.
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Un mensaje que trasciende la pantalla: «Nunca es tarde»
Visiblemente serena y orgullosa, Benita pronunció desde el set de TVE unas palabras que resumen el sentido de todo su camino. «Nunca es tarde. Hasta el último minuto tienes el derecho y el deber de luchar por tu vida, y de ser quien realmente eres», comenzó, antes de rematar con la frase que ha terminado dando la vuelta a las redes: «Que nadie te quite ser quien tú eres. Que te puedas mirar en el espejo y decir: soy yo». Un alegato breve pero contundente, pronunciado precisamente en la jornada grande del colectivo LGTBIQ+, que adquiere un valor añadido viniendo de alguien que decidió dar el paso más importante de su vida cuando muchos lo habrían considerado impensable.
El testimonio conecta de lleno con el espíritu reivindicativo de una fecha, la del Orgullo, que este 2026 vuelve a llenar las calles de Madrid con la retransmisión especial de RTVE al frente. Y es que la historia de Benita se ha convertido, casi sin pretenderlo, en un símbolo: el de que la identidad no entiende de plazos ni de edades, y el de que la valentía de mostrarse tal y como uno es puede llegar en cualquier momento de la vida.
De Maestro Joao a Benita: una transición iniciada a los 61 años
Para entender la emoción de este aniversario hay que remontarse a la trayectoria de una de las personalidades más reconocibles de la televisión española de las últimas décadas. Nacida en Madrid en 1963, Benita Castejón se hizo célebre durante años como Maestro Joao, el vidente y tarotista que se convirtió en habitual de infinidad de platós. Fue en 2024, en el programa Baila como puedas de La 1, donde anunció públicamente el inicio de su transición y su decisión de pasar a llamarse Benita, el mismo nombre que llevaba su madre, en un gesto cargado de simbolismo y de raíces.
A partir de ahí, la que fuera Maestro Joao fue compartiendo con naturalidad cada etapa de un proceso que emprendió superados ya los 61 años. El pasado verano se sometió a la cirugía de reasignación que, según sus propias palabras, culminaba su transición, un hito que ella misma confirmó públicamente en septiembre de 2025 al asegurar que el camino se había «completado». Aquella operación, cuyo primer aniversario recuerda ahora desde el Orgullo, representó para Benita mucho más que un procedimiento médico: fue el momento en el que, por fin, pudo reconciliarse plenamente con su propio reflejo.
La docuserie ‘Benita’ y una lucha que «no se acaba»

Todo ese viaje quedó documentado en Benita, la docuserie que RTVE produjo junto a Zeppelin y que se estrenó en La 2 el pasado 31 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Visibilidad Trans. Compuesta por dos entregas de alrededor de setenta minutos, la serie acompañó a la protagonista a través de una decena de metas que se propuso en esta nueva etapa, mostrando sin filtros tanto los momentos más delicados —como la obtención de su nueva documentación o la propia intervención quirúrgica— como los cambios internos que trajo consigo. El estreno fue muy aplaudido en redes y consolidó a Benita como una de las voces más queridas y respetadas en la reivindicación de los derechos del colectivo.
Con aquella docuserie, Benita ya dejó claro que su historia no aspiraba únicamente a narrar una transformación personal, sino a servir de altavoz para quienes todavía no se atreven a dar el paso, resumiendo su compromiso en una idea que repite como un mantra: «La lucha no se acaba». Por eso su reaparición en el Orgullo de Madrid, justo cuando se cumple un año de aquel día que lo cambió todo, ha vuelto a emocionar a una audiencia que ve en ella la prueba de que ser fiel a uno mismo no tiene fecha de caducidad. «Soy yo», zanjó ante las cámaras. Dos palabras que, en su caso, encierran toda una vida.
