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Aprobada en Bruselas y congelada en California: la compra de Warner avanza a costa de romper con Universal en Europa

Pedro Serrano González
6 min 23
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La misma operación que una jueza federal congeló el lunes en California acaba de recibir el visto bueno de Bruselas. La Comisión Europea aprobó este miércoles la fusión de Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery, una compra de unos 111.000 millones de dólares, y con ello levanta uno de los pocos obstáculos que le quedaban fuera de Estados Unidos. El resultado es un cuadro insólito: la mayor operación reciente de Hollywood está autorizada en Europa y paralizada en su propio país.

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Contamos ayer aquí que una orden cautelar del Tribunal del Distrito Norte de California dejaba la compra en suspenso catorce días, prorrogables a veintiocho, con vista señalada para el 3 de agosto y una coalición de doce estados enfrente. Esa parálisis sigue en pie. Lo que ha cambiado en veinticuatro horas es que el regulador europeo, tras una investigación paralela, ha llegado a la conclusión contraria: no ve daño a la competencia.

Dos investigaciones, dos conclusiones opuestas

Merece la pena detenerse en el contraste, porque no es un matiz procesal: los dos reguladores han mirado lo mismo y han visto cosas distintas. Los doce estados norteamericanos —entre ellos California y Nueva York— sostienen que la operación junta a dos de los tres mayores programadores de cable básico del país y a dos de sus principales distribuidoras de cine, y que eso se traducirá en precios más altos y menos producción. La Comisión Europea ha examinado el impacto en la Unión y ha concluido justo lo contrario: que quedan suficientes competidores globales y locales como para que ni la producción de cine ni la de televisión salgan perjudicadas.

La diferencia no es ideológica, es de mercado. En Estados Unidos la concentración se mide sobre el cable y sobre unas cuotas de distribución que allí son dominantes; en Europa, el peso de esas mismas compañías convive con operadores locales y con plataformas globales que reparten el terreno de otra manera. De ahí que un mismo expediente pueda salir aprobado a un lado del Atlántico y bloqueado al otro sin que ninguno de los dos reguladores se contradiga a sí mismo. Lo que sí queda claro es que el cierre de la operación ya no depende de Europa.

El precio de la aprobación: romper con Universal

Bruselas no ha aprobado gratis. Sus investigadores sí detectaron un problema concreto, y está en la distribución de cine: la alianza histórica de Paramount con Universal, que opera bajo el nombre de United International Pictures, dejaba ese mercado demasiado concentrado si encima se le sumaba el catálogo de Warner. La compañía se sentó con los reguladores europeos y aceptó la condición: saldrá de esa sociedad conjunta en un plazo de trece meses y se compromete a no montar nada parecido durante al menos una década.

La Comisión lo explicó en su comunicado sin rodeos: «Estos compromisos abordan plenamente las preocupaciones de competencia identificadas por la Comisión, al garantizar que las películas de la entidad fusionada no se distribuirán conjuntamente con las de Universal o Disney». Conviene entender lo que eso significa fuera del papel: UIP es la sociedad que lleva décadas llevando a las salas europeas —las españolas incluidas— buena parte de los grandes estrenos de esos estudios. Desmontarla en trece meses obliga a rehacer el mapa de la distribución cinematográfica en el continente, y eso sí se va a notar en los cines mucho antes que cualquier cambio en la programación de televisión.

Quién sigue peleando

Con Europa fuera de la ecuación, quedan dos frentes vivos y los dos están en Estados Unidos. El primero es el de los doce estados, que es el que ha logrado la parálisis actual y que se juega su carta el 3 de agosto en la audiencia sobre la medida cautelar. El segundo lo abrió el Sindicato de Guionistas de América, que también ha demandado para frenar la fusión con un argumento distinto del de los estados: no habla de precios al consumidor, sino de que la concentración reducirá los sueldos y las oportunidades creativas de quienes escriben cine y televisión.

Ese segundo argumento es, a efectos prácticos, el más incómodo para la compañía, porque no se resuelve con concesiones de distribución como la que ha bastado en Bruselas. Y hay además un factor que aprieta y que contamos ayer: el calendario tiene precio. A partir de octubre, cada día de retraso le supone a la compradora un coste millonario, de modo que la vía de aguantar el pleito hasta agotar a la otra parte no le sale gratis. Cuanto más dure el parón, más cara es la operación aunque acabe aprobándose.

Lo que queda por delante

El recuento de permisos deja a la operación muy avanzada en todo lo que no sea el pleito estadounidense: Paramount ya ha obtenido la aprobación de una veintena de países, entre ellos Australia y China, y también la del Departamento de Justicia norteamericano, que es un dato que conviene retener porque significa que quien ha frenado la fusión no es el Gobierno federal, sino los estados por su cuenta. El único regulador de peso que sigue estudiando si interviene es el del Reino Unido.

Queda por ver, por tanto, si lo de California es un obstáculo serio o un peaje caro. La lectura más razonable a esta hora es que la operación tiene ya todo el permiso regulatorio que necesita para existir y que su suerte se decide en un juzgado de Oakland el 3 de agosto. Y para el espectador europeo, que es lo que nos toca de cerca, el cambio tangible no será el que salga de ese juzgado: será el desmontaje de United International Pictures en los próximos trece meses y lo que eso reordene en la cartelera.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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