Había llegado a Palma de Mallorca para empezar su descanso de verano, el de todos los años, y este domingo a mediodía estaba en el polideportivo La Chopera de Villamanta, un pueblo del suroeste de Madrid, escuchando a puerta cerrada a más de doscientas personas que llevan desde ayer durmiendo fuera de su casa. Felipe VI y doña Letizia llegaron pasadas las 12:30 y, al bajar del coche, se encontraron con algo que no estaba en el programa: un grupo de vecinos esperando fuera, aplausos y varios gritos de «¡Viva el Rey!».
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Doscientas personas, una puerta cerrada y ningún discurso
El polideportivo La Chopera acoge desde el sábado a los vecinos evacuados de Villa del Prado, Aldea del Fresno y otros municipios del suroeste de la región, y ese es el detalle que explica el tono de la visita: allí dentro no había una recepción institucional, había gente durmiendo en catres con lo puesto. Los Reyes permanecieron reunidos a puerta cerrada, sin cámaras, escuchando testimonios uno por uno. No hubo comparecencia, ni atril, ni declaración a los medios. La imagen que ha trascendido es la de la llegada: los vecinos que aguardaban en el exterior —muchos de ellos desplazados— saludándoles, y ellos respondiendo de cerca antes de entrar. Un recibimiento espontáneo que, en una jornada así, dice bastante más que cualquier comunicado.
Les acompañaron el general jefe de la UME, Francisco Javier Ramos; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de Villamanta, Mariano Núñez, que fueron quienes les detallaron el operativo desplegado en las últimas horas. Uno de los municipios cuyos vecinos están en ese pabellón, Aldea del Fresno, es el mismo del que venimos informando desde el jueves, cuando el fuego llegó a cercar una finca familiar de la zona. Lo que entonces era una alerta es ahora un polideportivo lleno.

Las vacaciones que empezaron y no llegaron a empezar
La secuencia de los últimos días explica por qué esta visita no ha sido improvisada. El Rey se encontraba en Palma de Mallorca, adonde había llegado para iniciar su tradicional descanso estival, cuando empezaron a agravarse los focos en Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Desde la isla siguió la evolución «con preocupación y atención», según confirmó la presidenta balear, Margalida Prohens, tras reunirse con él en el Palacio Real de La Almudaina. El 24 de julio se trasladó al Centro de Operaciones de la Comandancia General de Baleares para participar por videoconferencia en la reunión del CECOD, el comité estatal de coordinación del Plan Estatal de Emergencias.
En paralelo ha ido descolgando el teléfono. Ha hablado con presidentes autonómicos y con alcaldes de los municipios más castigados, y ha mantenido contacto con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para recibir información de primera mano. Esta misma mañana llamó al alcalde de El Escorial, Antonio Vicente, para trasladar su apoyo a los vecinos; en esa conversación agradeció la solidaridad de la ciudadanía y pidió mantener la prudencia mientras siguen las labores de extinción. Y hoy, antes de bajar hasta Villamanta, aterrizó en la base aérea de Torrejón de Ardoz y se reunió en el Cuartel General de la UME, donde se analizó la situación mediante conexiones telemáticas con los puntos del país en los que la Unidad está desplegada.
Los números que había encima de la mesa
Mientras los Reyes seguían dentro del pabellón, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, actualizaba las cifras, y son las que ponen la visita en su sitio: más de 35.000 personas evacuadas, más de 20.000 confinadas y cerca de 3.000 personas en los distintos puntos de acogida. De los tres frentes activos, el del este está ya consolidado; en el oeste es necesario frenar el avance del fuego, con riesgo de reactivación por las altas temperaturas y el viento en la zona del embalse de San Juan. La previsión meteorológica, al menos, acompaña hoy y mañana.
La emergencia ha desbordado además las fronteras. Grecia, Italia, Turquía y Portugal han enviado medios: trabajan ya sobre el terreno 129 efectivos portugueses y 41 vehículos, dos aviones Canadair y 14 especialistas italianos, y hoy se incorporan dos Air Tractor Fireboss turcos. A ellos se suman once comunidades autónomas y cuatro ayuntamientos y entidades locales. Y este domingo se han abierto dos frentes nuevos: en Castellón, donde el fuego de Vall d’Uixó ha obligado a evacuar a más de 16.000 vecinos, y en el suroeste de Francia, donde ya se superan los 200.000 evacuados.
No fueron los únicos que se acercaron
La visita de los Reyes coincidió en el tiempo con otra que se produjo a pocos kilómetros. Luis de la Fuente, justo una semana después de ganar el Mundial, se acercó al polideportivo de Las Rozas, donde está la Ciudad del fútbol y donde la RFEF ha habilitado espacios para acoger a vecinos afectados. El seleccionador explicó que sentía que era «una obligación» acercarse en un momento así, y dejó un mensaje de ánimo confiando en que los evacuados «pronto volverán a estar en su casa». Desde fuera de España también llegó un gesto: el papa León XIV, en el Ángelus de esta mañana en Castelgandolfo, expresó su cercanía por los «devastadores incendios» de España y Francia y pidió rezar por los equipos de emergencia.
Es la misma corriente que viene notándose todo el fin de semana entre rostros conocidos con raíces en las zonas quemadas: Carlos Sainz habló del fuego en Cebreros desde el Gran Premio de Hungría y Nuria Roca lo seguía desde Baleares con su casa de Candeleda dentro del perímetro. Queda por saber cuándo podrán volver a sus casas los que hoy siguen en La Chopera, algo que ni la Delegación del Gobierno ni la Comunidad han fechado, y si habrá que lamentar daños en viviendas en los municipios evacuados. De momento, lo que hay es un pabellón con doscientas personas dentro, un rey que interrumpió sus vacaciones y un «¡Viva el Rey!» gritado en la puerta por gente que ha pasado la noche fuera de su casa.
