ACTUALIZADO a las 21:30: el fuego llega al Alberche, «donde está nuestra casa de El Rincón»
Dos horas después de la primera reacción de Tamara Falcó, el fuego ha avanzado hasta el entorno mismo de la finca. La marquesa de Griñón ha grabado un segundo mensaje, esta vez visiblemente preocupada, para situar la amenaza con precisión: «Como ya sabéis, ha habido muchísimos fuegos por toda España y ahora han llegado a la Comunidad de Madrid. Han llegado a la zona del Alberche, que es donde está nuestra casa de El Rincón». Es el punto exacto en el que se asienta el palacio familiar, más de 120 hectáreas en Aldea del Fresno, una de las zonas más castigadas.
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Aun así, y esto conviene subrayarlo porque marca la diferencia con lo que se está dando por ahí, ella misma aclara que la finca todavía no ha sufrido daños: «Gracias a Dios os puedo decir que por ahora no ha afectado a El Rincón, así que cuento con vuestras oraciones también para que siga siendo el caso, porque todo esto depende del viento». El palacio no ha ardido; lo que ha cambiado es que la amenaza ya no está «muy cerca», sino en la propia comarca del Alberche, y que todo pende de una racha de viento. La cifra oficial también ha empeorado: el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, eleva ya a 45.000 los afectados —cerca de 25.000 evacuados y unos 20.000 confinados—, y Isabel Díaz Ayuso lo ha calificado del «peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid».

Fiel a la línea de su primera reacción, Tamara Falcó ha vuelto a poner el foco fuera de su patrimonio. Pidió oraciones «por todos esos valientes que están combatiendo el fuego» y «por toda esa gente que ha tenido que dejar sus casas», y compartió incluso una plegaria por los damnificados y por «bomberos, brigadas forestales, la UME, fuerzas y cuerpos de seguridad, servicios de emergencia y voluntarios». La despedida, con la voz entrecortada, resume el momento: «Estamos en contacto por aquí. Un beso, adiós».
El fuego que mantiene en vilo a la Comunidad de Madrid ha llegado esta vez muy cerca de una casa con nombre y apellidos. Tamara Falcó está siguiendo hora a hora la evolución de los incendios porque uno de los focos avanza en las inmediaciones de El Rincón, la finca que ella y su hermano Manuel Falcó heredaron de su padre. A muy poca distancia de allí, los 3.500 vecinos de Aldea del Fresno han tenido que abandonar sus casas y ser trasladados a Villamanta. Ella lo ha confirmado a Vanitatis con una mezcla de alivio y prudencia: «Gracias a Dios, de momento el incendio no nos ha afectado directamente».
Tres focos sin controlar y más de 10.000 evacuados
El contexto explica la inquietud. Más de 10.000 personas han sido evacuadas en las últimas horas por los tres incendios forestales que arden en la Comunidad de Madrid, y a primera hora de este viernes las autoridades informaban de que ninguno de los tres focos estaba perimetrado ni controlado. Los trabajos nocturnos habían conseguido contener parcialmente el avance, pero la meteorología no acompaña: el fuerte viento sigue dificultando las labores de extinción y es precisamente lo que hace imposible dar nada por seguro de una hora para otra.
Entre los últimos desalojos está el de Aldea del Fresno, y ese es el dato que sitúa el problema en el mapa de la marquesa: son 3.500 personas fuera de sus casas en la zona colindante a la finca. De ahí que su mensaje no sea triunfalista sino de vigilancia permanente: «Estamos muy pendientes de la evolución y siguiendo en todo momento las indicaciones de las autoridades», ha explicado. Es decir, la propiedad no ha sufrido daños hasta ahora, pero nadie del entorno se ha ido a dormir tranquilo.
Lo que ha dicho, y a quién ha querido nombrar
Lo más significativo de su intervención es que dedicó la mayor parte a los demás y no a su propia casa. «Nuestro corazón está con todas las personas que están sufriendo las consecuencias de este terrible incendio y con los bomberos, brigadistas y equipos de emergencia que están arriesgando su vida para proteger a los demás», señaló. Y cerró con un deseo que resume el estado de ánimo de toda la comarca: «Ojalá la situación pueda controlarse cuanto antes».
No es un formulismo de nota de prensa. Quien conoce la zona sabe que la relación de la familia con el pueblo viene de largo, y ella misma quiso subrayarlo con un recuerdo concreto: hace cinco años la comarca sufrió las consecuencias de unas lluvias torrenciales, y la reacción de los vecinos entonces le pareció admirable. «Siempre se han portado muy bien con nosotros y mi padre se sentía superquerido por ellos», recordó. Ese «mi padre» es la clave de todo lo que viene ahora.
Qué es El Rincón y por qué esta finca no es una casa cualquiera


El Rincón no es una segunda residencia de verano: es el corazón del patrimonio familiar. Su historia se remonta a 1862, está rodeada de naturaleza y ha sido el escenario de los capítulos más importantes de la vida de la marquesa de Griñón. La heredó junto a su hermano Manuel Falcó tras la muerte de su padre, Carlos Falcó, y desde entonces se ha convertido en el lugar al que la familia vuelve para todo lo que importa.

El episodio más reciente y más conocido es su boda con Íñigo Onieva, celebrada allí en julio de 2023, cuando el palacio y sus jardines se convirtieron en el escenario del enlace más fotografiado de aquel verano. Este periódico contó a comienzos de este mes cómo el matrimonio celebraba sus tres años de casados a bordo de un superyate por el Mediterráneo. Que el fuego se acerque justo a ese sitio, y no a cualquier propiedad, explica por qué su reacción de hoy ha sido tan inmediata.
Lo que queda por saber
De momento no hay confirmación de daños en la finca ni orden de desalojo que la afecte, y ella no ha dado más detalles sobre si hay personal en la propiedad o si se han tomado medidas preventivas. Tampoco se ha pronunciado sobre la situación de las viñas y los terrenos agrícolas, que son la parte productiva de la explotación y la más vulnerable a un frente que avanza con viento. Son incógnitas que se resolverán en las próximas horas según cómo evolucione el foco.
Lo que sí está claro es el orden de prioridades que ella misma ha marcado al hablar: primero los 3.500 evacuados, después quienes están apagando el fuego y en último lugar su propia casa. En una jornada en la que el patrimonio de una familia conocida podía haber sido el titular, la protagonista ha preferido colocar el foco en el pueblo que la rodea. Y ha recordado, por si alguien lo dudaba, que esa deuda ya venía de antes.
