La boda de Sandra Barneda y Pascalle Paerel ya tiene escenario, y no es un hotel, ni una finca alquilada, ni una playa. Las dos se darán el «sí, quiero» el próximo 10 de octubre en la casa de campo que la presentadora tiene en Candeleda, en la provincia de Ávila, el refugio al que se retira cuando termina de grabar. Es el dato que faltaba desde que anunció el compromiso y el único que ni ella ni su entorno han soltado en ninguna de sus comparecencias.
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Una casa de planta baja, con piscina de trece metros y ningún vecino a la vista

Quien sigue las historias que Sandra Barneda publica en verano conoce la casa aunque no sepa dónde está. Es una construcción rústica de planta baja levantada al pie de una colina, con tejado de teja, muros de hormigón y ladrillo y las chimeneas asomando por la cubierta, la señal de que dentro hay salón campestre. Alrededor no se ve ninguna otra edificación: la finca está perimetrada por zonas verdes y el terreno queda delimitado por un poyete bajo de piedra, con el césped cuidado hasta el borde. En el jardín hay una zona de barbacoa y una piscina de cerca de trece metros de longitud que es el epicentro de todo lo que enseña cuando está allí: los baños, las comidas al aire libre, las cenas con el silencio de la sierra de fondo e incluso las sesiones de entrenamiento que improvisa sobre el césped cuando decide que no va a saltarse la rutina.



Esa casa no es un alquiler de temporada: es el sitio al que Barneda se va a desconectar cuando cierra un curso televisivo, y lo usa para tareas que poco tienen que ver con el papel de presentadora de grandes formatos. En una de sus estancias allí se fotografió con una brocha, un bote de pintura blanca y un mueble a medio restaurar bajo el rótulo «chapa y pintura». La elección del sitio explica también el silencio de estas semanas. Una boda en una finca propia, sin dirección pública y con una única vía de acceso, es lo más parecido que existe a celebrar una ceremonia a puerta cerrada teniendo delante a media prensa del corazón: no hay hotel al que llamar, no hay proveedor con nombre que se filtre y no hay vecinos que puedan contar quién entra.
Candeleda, el municipio más al sur de Castilla y León y con microclima propio

Candeleda es el municipio situado más al sur de toda Castilla y León. Está en la ladera sur de la sierra de Gredos, a 432 metros sobre el nivel del mar, y hace frontera con las provincias de Cáceres y Toledo. Tiene 5.003 habitantes y 215 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en el segundo municipio más extenso de la provincia después de la capital y en el quinto por población. Su ubicación le da un microclima de rango térmico mediterráneo, con inviernos suaves y veranos calurosos que promedian los 26 grados, y su economía y su cultura están ligadas al Valle del Tiétar, a la comarca extremeña de La Vera y a Talavera de la Reina. Es una villa desde 1393, cuando le concedió el título Enrique III.


Ese microclima es lo que convierte el 10 de octubre en una fecha razonable para una celebración al aire libre en un sitio que, sobre el papel, es Castilla y León en octubre. La fecha, además, cae cuando la presentadora ya ha terminado el grueso de sus grabaciones de verano, después de las semanas que ha pasado en República Dominicana rodando la nueva temporada de La Isla de las Tentaciones. Ella misma explicó, al volver, que los preparativos estaban muy avanzados y que la decisión llevaba meses tomada; lo que no dijo, ni entonces ni después, es dónde. El pueblo tiene sus propias fiestas grandes en septiembre, con la romería de la Virgen de Chilla el segundo domingo, así que para octubre el municipio ya ha vuelto a su tamaño de siempre.
El 111, la pedida doble y lo único que quedaba en el aire
El resto del cuadro lo puso la propia presentadora al anuncioarlo en sus redes sociales. «La vida está llena de señales. De momentos que unen caminos. De elecciones que van más allá de la razón. Nosotras no elegimos la fecha para casarnos, pero quizá fue ella la que nos encontró a nosotras. Diez, diez, dos mil veintiséis. Tres dieces, tres unos, un ciento once», escribió en sus redes. Sobre quién dio el paso primero, zanjó: «Lo bonito es que nos lo hemos pedido primero una y luego la otra, doble pedida». Del vestido solo adelantó que reflejará su propio estilo, sin dar corte ni diseñador. Aquel día se limitó a decir que estaba «en una nube», y ni una palabra del lugar, pese a que se lo preguntaron.





La pareja empezó a salir después de que Barneda rompiera con Nagore Robles tras cinco años de relación, y tardó dos años en hacerlo público. Lo llevaron a distancia entre España y los Países Bajos hasta que la presentadora dio el paso de instalarse en Ámsterdam y convivir con ella. Ese recorrido desemboca ahora en una boda de la que se sabía la fecha pero no el sitio. Y el sitio dice tanto como el resto: pudiendo casarse en cualquier escenario de los que la televisión le pone delante cada temporada, Sandra Barneda ha elegido el trozo de campo donde restaura muebles viejos y se baña sola. Quedan menos de dos meses.
