El tablero de los medios de comunicación en España sufre su mayor terremoto en la presente década con una baja histórica en la radiodifusión convencional. La periodista Ángels Barceló dejará la Cadena Ser al término de la presente temporada, abandonando de forma voluntaria e irrevocable la dirección de Hoy por Hoy, el espacio líder absoluto de las mañanas radiofónicas en El País. La veterana comunicadora catalana ha comunicado este mismo viernes la drástica resolución al equipo de su matinal, clausurando una era dorada al frente del micrófono y abriendo una profunda crisis institucional en las entrañas del Grupo PRISA.
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El detonante directo del portazo de la comunicadora responde a un durísimo e insalvable enfrentamiento con Fran Llorente, responsable de contenidos de radio y audiovisual del conglomerado mediático desde su nombramiento en mayo de 2024. La designación de Llorente, un movimiento propiciado de forma directa por Joseph Oughourlian —presidente y accionista mayoritario de la corporación—, traía consigo el mandato soterrado de ejecutar una remodelación drástica en el timón ideológico de la emisora de Gran Vía. La hoja de ruta dictada desde la presidencia de la compañía exigía conservar el tradicional sello progresista de la casa, pero reduciendo notablemente el respaldo acérrimo y sistemático al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Esta maniobra de equilibrismo político ya se había ensayado previamente en las páginas del diario El País mediante relevos en sus puestos de mando, pero ha topado con un muro insalvable en la división de radio.
Fiel a su trayectoria, la conductora de las mañanas rechazó de plano cualquier tipo de injerencia en la escaleta de su programa, blindando la autonomía periodística del transatlántico de la radiodifusión nacional. El pulso interno escaló a cotas de máxima hostilidad cuando la propia presentadora, secundada por algunos de los tótems más influyentes de la parilla, exigió formalmente a los despachos nobles la destitución inmediata de Llorente. Sin embargo, la cúpula directiva se negó en redondo a ceder ante el órdago de sus estrellas, abocando la situación a un punto de ruptura definitivo tras meses de desencuentros de extrema tensión interna.
El nacimiento de La Siete y la sombra de una venganza empresarial
La marcha de la periodista catalana no supone, ni mucho menos, su jubilación de la primera línea del sector audiovisual, sino que coincide en el tiempo con una operación de contrataque empresarial de gran envergadura. El horizonte profesional de la comunicadora apunta de manera directa hacia La Siete, un nuevo proyecto de televisión en abierto que se encuentra actualmente a la espera de la resolución del concurso de licencias audiovisuales que el Gobierno prevé dirimir en las próximas semanas. Detrás de esta nueva marca televisiva se sitúan accionistas españoles históricos de la corporación de medios, como Andrés Varela Entrecanales y José Miguel Contreras, quienes en el pasado capitanearon ofensivas internas para intentar descabalgar a Oughourlian del control de la propiedad. El nuevo canal nacerá con una marcada y combativa orientación ideológica, apostando firmemente por el análisis informativo y los debates de tertulia política.
Mientras la comunicadora prepara su desembarco en la pequeña pantalla, los despachos de la emisora echan humo buscando un sucesor de garantías para una franja horaria donde se juegan millones de euros en publicidad. Aunque el nombre de Carlos Alsina —actual estrella indiscutible de Onda Cero— llegó a ponerse encima de la mesa, la dirección lo ha descartado con rapidez al considerar que su marcado perfil ideológico provocaría una fuga masiva de oyentes tradicionales de la emisora, al estar considerado en la casa como un perfil escorado a la derecha. En su lugar, las opciones que cobran verdadera fuerza son de carácter interno: el consolidado Aimar Bretos, el veterano Javier del Pino o José Luis Sastre, este último gran hombre de confianza de la propia presentadora saliente.
El fin de una era de 21 años tras las huellas de Gabilondo
La salida oficial se materializará el próximo 31 de agosto, fecha en la que la emisora inaugurará la temporada 2026-2027 estrenando un formato de mañanas completamente renovado. Con este adiós se cierra un ciclo de dominio absoluto que se inició en 2019, cuando la periodista asumió el reto de pilotar el micrófono que históricamente consagraron figuras de la talla de Iñaki Gabilondo, Carles Francino o Pepa Bueno. Al despedirse de su redacción, la comunicadora ha verbalizado su gratitud de forma escueta pero elegante: «Agradezco infinito la lealtad y la confianza de los oyentes, de mis equipos y de mis colaboradores».
Por su parte, los altos cargos de la compañía han intentado amortiguar el impacto reputacional del anuncio mediante sendos comunicados institucionales. Jaume Serra, director general de radio y negocio audiovisual, ha trasladado públicamente el reconocimiento de la empresa a la profesional por sus 21 años de servicio ininterrumpido en formatos míticos como A vivir que son dos días, Hora 25 y el propio matinal. En sintonía con el discurso corporativo, Pilar Gil, consejera delegada de PRISA Media, ha enmarcado esta traumática baja dentro de un ambicioso plan de transformación estratégica destinado a capturar nuevas audiencias de cara al próximo curso televisivo y radiofónico.
