Día de luto en la Casa Real. Irene de Grecia, la hermana pequeña, confidente y fiel escudera de doña Sofía, ha fallecido esta mañana del 15 de enero en Madrid. Conocida cariñosamente como la «tía Pecu», se va una mujer que renunció a los lujos de su cuna para abrazar la espiritualidad, la música y una entrega absoluta a su familia. Su pérdida deja un vacío irreparable en la Reina Emérita, quien pierde a su mitad tras toda una vida compartiendo palacio, exilio y confidencias.
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Madrid se ha despertado con una noticia que tiñe de negro el Palacio de la Zarzuela. La princesa Irene de Grecia ha fallecido a los 83 años, dejando tras de sí el recuerdo de una mujer excepcional que, siendo hija, hermana y tía de reyes, eligió vivir en un discreto y elegante segundo plano. Su muerte supone el golpe más duro para la Reina Sofía, quien en apenas unas semanas ha tenido que despedir a sus dos grandes pilares: su hermana Irene y su íntima amiga, la princesa Tatiana Radziwill.
La «Tía Pecu»: El alma libre de la Zarzuela
Irene no era una royal al uso. Su carácter peculiar y su desapego por lo material le valieron el apodo de «tía Pecu» entre sus sobrinos españoles, para quienes fue una segunda madre. Instalada en Madrid desde los años 80, su habitación en la Zarzuela era un refugio de sencillez: sin joyas, sin ostentaciones y rodeada de libros sobre arqueología, ufología y cultura hindú.
- Una pianista de élite: Pocos saben que Irene fue una concertista de piano profesional, alumna de la mítica Gina Bachauer, y que la música fue, junto a la espiritualidad, el motor de su vida.
- Filantropía real: Su herencia no se quedó en palacio; la donó íntegramente a Mundo en Armonía, la ONG que fundó en 1986 para ayudar a los más desfavorecidos en todo el planeta.
Una vida de exilio y lealtad inquebrantable
Nacida en Sudáfrica durante el exilio de los reyes Pablo y Federica, Irene aprendió pronto que el hogar no es un lugar, sino las personas que amas. Tras vivir en Egipto, Grecia, Italia y la India —donde abrazó el vegetarianismo y el yoga—, encontró su destino final al lado de doña Sofía. «Vine para cinco días y me quedé cinco años. Entendí que mi lugar estaba al lado de Sofía», confesó en su día.
Esa lealtad la mantuvo presente en todos los veranos de Marivent y en las grandes citas familiares, incluso cuando su salud comenzó a flaquear. A pesar de haber superado un cáncer en 2002, el deterioro cognitivo de los últimos años la fue alejando del foco público, aunque nunca del cariño de los suyos. Su última aparición, en la boda del príncipe Nicolás en Atenas el pasado febrero de 2025, fue un testamento de su amor por sus raíces helenas.
El adiós de una familia que la adoraba
La conexión de Irene con la Familia Real española era tan profunda que en 2018 recibió la nacionalidad española por carta de naturaleza. Hoy, el Rey Felipe VI, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía (quien guarda un asombroso parecido físico con ella) despiden a una mujer que les enseñó que la verdadera nobleza reside en la bondad y la discreción.
Desde Vibras en Corte, rendimos homenaje a la princesa que no necesitó corona para brillar, y enviamos nuestro más sentido pésame a la Reina Sofía en su hora más amarga. Descanse en paz, Irene de Grecia.
¿Cuál crees que ha sido el mayor legado de la princesa Irene en la Familia Real española? Déjanos tus condolencias y recuerdos en los comentarios.
