Saltar al contenido
Corazón

Felipe VI reaparece a torso descubierto en un velero de Mallorca y brinda con sus amigos por la recuperación de Jaume Anglada

Pedro Serrano González
8 min 13
rey bañador1

Felipe VI ha aparecido donde casi nunca se le ve: en bañador, sin camiseta y a bordo de un velero, navegando por aguas de Mallorca con un grupo de amigos entre los que se encontraba el cantante mallorquín Jaime Anglada. Las imágenes las lleva a portada Diez Minutos y corresponden a la jornada marinera del pasado domingo, con el monarca ya sin la compañía de la reina Letizia, de la princesa Leonor y de la infanta Sofía, que habían puesto rumbo a Madrid para arrancar sus vacaciones privadas. Un bañador azul moteado, varios chapuzones para combatir el calor, una comida ligera a bordo y un brindis con lo que parecía una botella de champán por la recuperación del artista.

Te recomendamos

Un bañador azul moteado, baños en alta mar y una comida entre amigos

La jornada transcurrió en una mañana marcada por la tranquilidad, las conversaciones distendidas y el mar. El velero salió a navegar por aguas de la isla y el grupo se detuvo para darse unos baños con los que sobrellevar las altas temperaturas, antes de compartir a bordo una comida ligera encabezada por el propio Felipe VI.

Durante ese almuerzo llegó el brindis por la recuperación de Jaime Anglada, y las fotografías recogen el ambiente relajado del grupo y la complicidad evidente entre el músico y el Rey. El resultado es una estampa que cualquiera reconocería como propia de un domingo de agosto en el Mediterráneo, y que solo resulta insólita porque el protagonista es el jefe del Estado: un hombre de 58 años al sol, sin uniforme y sin agenda, rodeado de sus amigos de Palma.

Ahí está la excepcionalidad del reportaje. Desde su proclamación en 2014, ver a Felipe VI sin más ropa que un bañador se había convertido en una rareza que la agenda oficial jamás ofrece y que los veranos mallorquines tampoco habían dejado a la vista: en las regatas de la Copa del Rey el monarca navega con uniforme técnico, y las salidas privadas suelen buscar zonas alejadas de la costa, fuera del alcance de los teleobjetivos. Las imágenes lo muestran espléndido a sus 58 años, en un registro que el protocolo no puede fabricar y que a la Corona le sale gratis: durante unas horas desaparece el personaje institucional y aparece la persona. Tratándose de una Familia Real, estas imágenes siempre han corrido más y llegado más lejos que un centenar de reportajes oficiales de esos que no figuran en la agenda pero se programan con amable aviso a algunos medios.

El brindis por Jaume Anglada, un año después del atropello que casi le cuesta la vida

El detalle que convierte el reportaje en algo más que una imagen de bañador es la presencia de Jaume Anglada. La amistad entre el cantante y Felipe VI lleva años formando parte de la vida mallorquina del monarca, que ha coincidido con él en distintos momentos de sus veranos en la isla y en ambientes vinculados a la vela. Los dos se habían reencontrado en público apenas unos días antes, durante la recepción celebrada en Marivent el 4 de agosto, en un saludo cariñoso con el Rey y con la reina Letizia que fue el primero de esta magnitud desde que el artista empezó a recuperarse. El músico continúa en ese proceso y todavía no ha recobrado por completo la voz, su herramienta de trabajo, de modo que aquel brindis a bordo tiene un significado que va bastante más allá de la fórmula social.

Jaume Anglada fue atropellado el 8 de agosto de 2025 mientras circulaba en motocicleta por Palma. Sufrió heridas gravísimas y permaneció ingresado en la UCI, en unas semanas que mantuvieron en vilo a la isla entera. La coincidencia resultó cruel: apenas unos días antes del accidente, el Rey había asistido a uno de sus conciertos en la capital balear. Doce meses después, con el aniversario del atropello cumplido el pasado 8 de agosto, el cantante vuelve a navegar junto al monarca y a levantar una copa en su propio honor.

La pregunta incómoda que dejan las fotografías del velero

El reportaje abre una cuestión que va mucho más allá de la prensa del corazón, y que nada tiene que ver con afirmar que haya existido un fallo de seguridad ni con sugerir que el Rey estuviera expuesto. Una fotografía, por sí sola, no permite saber cómo estaba organizado el dispositivo de protección, qué controles había alrededor del monarca ni si quienes disparaban la cámara estaban siendo vigilados. Pero si alguien pudo situarse a una determinada distancia y obtener imágenes nítidas del jefe del Estado, cabe preguntarse si esas posiciones han sido evaluadas también desde el punto de vista de la protección física, porque la diferencia entre un teleobjetivo y otro instrumento con una intención distinta no está necesariamente en los metros. Formular la pregunta no equivale a responderla, y desde luego no exige hacerlo en público: la protección de un jefe de Estado depende justamente de que distancias, ángulos y procedimientos permanezcan fuera del conocimiento general.

Caben varias explicaciones, todas ellas hipótesis y ninguna deducible de una portada. La primera, que el fotógrafo encontrara un punto desde el que trabajar sin superar perímetro alguno. La segunda, que los servicios encargados de la protección conocieran su presencia y la consideraran inofensiva. Y hay una tercera que resulta especialmente sugerente: que determinadas fotografías puedan estar toleradas de facto, sin pacto ni permiso expreso, mientras el fotógrafo no rebase unos límites considerados seguros. Esa tolerancia tácita explicaría una paradoja que de otro modo cuesta encajar, la de que alguien logre imágenes relativamente cercanas del Rey sin ser apartado de inmediato. Un encuadre muestra únicamente lo que cabe dentro de él y no dice quién estaba detrás del fotógrafo, qué accesos se controlaban ni de qué capacidad de reacción disponían los escoltas. La convivencia entre seguridad y prensa forma parte inevitable de la vida de cualquier jefe de Estado contemporáneo.

La Corona en bañador tiene casi cuarenta años de historia

Felipe VI no es un recién llegado a esta clase de imágenes. El 5 de marzo de 1987, cuando era príncipe de Asturias y tenía 19 años, la prensa del corazón llevó a su portada unas fotografías del joven heredero en bañador durante una escala del buque escuela Juan Sebastián Elcano en Río de Janeiro.

Treinta y ocho años después, en marzo de 2025, la princesa Leonor fue fotografiada en bikini durante una jornada de playa en Montevideo, en su propio viaje de formación a bordo del mismo buque, y aquellas imágenes ocuparon la portada del semanario el 2 de abril de 2025. Padre e hija, con 19 años cada uno y separados por casi cuatro décadas, acabaron protagonizando la misma clase de fotografía. Las de la princesa abrieron entonces un intenso debate sobre los límites entre la vida privada de una heredera y el interés periodístico, y la Casa del Rey llegó a expresar su malestar por la difusión de aquellas instantáneas del viaje.

Antes hubo otra imagen que hizo historia: la de Letizia en bikini blanco en Mallorca durante el verano de 2007, siendo aún princesa de Asturias, difundida entonces por los semanarios y recuperada por medio país cuando salieron las de su hija. Y por encima de todas ellas está la reina Sofía, que representa como nadie el vínculo entre los Borbones y el verano mediterráneo, con Marivent, el Real Club Náutico y unas vacaciones familiares que construyeron una iconografía propia. La diferencia de ahora es que Felipe VI ya no aparece como príncipe en una escala de formación militar, sino como rey en unos días de descanso, los mismos que arrancaron en la isla a finales de julio y que interrumpió para atender la emergencia de los incendios en Madrid. El mismo monarca que a finales de enero sopló las velas de sus 58 años en la más estricta intimidad, con un almuerzo familiar y sin fastos, los luce ahora a la vista de todos. Este miércoles sigue en Mallorca, desde donde tiene previsto observar el eclipse.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *