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Televisión

El caso Cintora se le va de las manos a TVE: una veterana periodista asegura haberlo «sufrido» y la hemeroteca de Cuatro vuelve a la superficie

Pedro Serrano González
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cintora portada

Las disculpas no han cerrado nada. Cuarenta y ocho horas después de que Marta Gómez Montero abandonara entre lágrimas el plató de Malas Lenguas Noche y de que Jesús Cintora le pidiera perdón en público, el caso ha derivado en algo mucho más incómodo para TVE: ya no se habla de un mal rato en directo, sino de una forma de trabajar. Y han empezado a aparecer voces del sector que sostienen que lo del sábado no fue un accidente aislado. La más contundente, la de la periodista Isabel San Sebastián: «Yo también he trabajado con Cintora, lo he sufrido, lo he visto maltratar a su propio equipo».

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Conviene situar con exactitud qué es cada cosa, porque en un asunto así la precisión no es un adorno, es una obligación. Lo que hay sobre la mesa son testimonios y opiniones de profesionales vertidos en redes sociales y recogidos por distintos medios, no resoluciones ni procedimientos. No consta ninguna denuncia judicial contra el presentador, ni expediente abierto en RTVE, ni investigación en curso por estos hechos. Lo que sí existe, y es innegable, es un episodio emitido en directo, la reacción de su protagonista y una cadena de reproches que se ha ido engordando desde el sábado por la noche hasta convertirse en el gran debate del sector.

«Lo he sufrido»: el testimonio que ha cambiado la conversación

El giro llegó cuando varios periodistas empezaron a rescatar episodios antiguos y a poner nombre a lo que hasta entonces eran rumores de pasillo. Isabel San Sebastián, que asegura haber compartido etapa profesional con el conductor de Malas Lenguas, escribió en sus redes que también ella padeció ese trato y que fue testigo del que, en su opinión, dispensaba a los suyos. Su mensaje, difundido por ESdiario, ha corrido como la pólvora por las redacciones porque procede de alguien que dice haberlo visto de primera mano, y no de un espectador indignado.

A partir de ahí, la bola de nieve. En las últimas horas se han recuperado escenas de su etapa actual en la pública que hasta ahora habían pasado con más pena que gloria: broncas en directo a reporteras del programa, cortes secos a colaboradores que discrepaban de la línea del debate y una tensión con la mesa que, según quienes lo denuncian, era vox pópuli dentro del propio espacio. La periodista que se levantó y se marchó no habría sido, en definitiva, la primera en sentirse humillada delante de una cámara. Es una acusación grave, y como tal debe leerse: son las palabras de quienes las pronuncian, no una conclusión de este medio.

La hemeroteca de Cuatro: dos versiones enfrentadas y ninguna sentencia

El asunto ha resucitado además el episodio más espinoso de su trayectoria: su salida de Cuatro, donde conducía el magacín matinal de la cadena. Y aquí hay que ser especialmente escrupuloso, porque conviven dos relatos opuestos. Por un lado, medios como La Vanguardia apuntaron en su día a que en su cese pesó un expediente abierto por el trato a su equipo, y Vertele describió un ambiente enrarecido, con discusiones con varios miembros de la redacción. Por otro, Mediaset negó entonces que existiera expediente disciplinario alguno, y el propio Cintora ha desmentido siempre esa versión, calificándola de falsa, si bien admitió haber tenido problemas en aquella etapa. Él ha sostenido públicamente, en más de una ocasión, que sus despidos se debieron a «tener un pensamiento propio».

Es decir: diez años después, aquel capítulo sigue siendo un cruce de versiones sin resolución oficial, y nadie ha aportado un documento que zanje quién tenía razón. Lo único incontestable es que la historia ha vuelto a la superficie en el peor momento posible para el presentador, justo cuando trataba de pasar página con una disculpa. Porque el problema, cuando estalla un caso así, es que ya no se juzga un hecho: se juzga un historial.

RTVE, ante el espejo: perdón sí, medidas no

Y ahí es donde la pelota entra en el tejado de la corporación. El domingo, el presentador publicó un mensaje admitiendo el «mal rato» y asegurando que su compañera tiene «las puertas del programa abiertas». Media hora después, el presidente de RTVE, José Pablo López, dio un paso al frente inusual en la televisión española: pidió perdón en público, se puso «a entera disposición» de la periodista y elogió su trayectoria. Un gesto que fue muy aplaudido, porque broncas en un plató ha habido miles, pero perdones, poquísimos.

Sin embargo, para una parte del sector el gesto se ha quedado corto. Las disculpas no han venido acompañadas de ninguna medida: ni expediente, ni sanción, ni revisión de la dirección del espacio. Y esa es exactamente la brecha por la que se ha colado la ola de testimonios de estos días. La pregunta que empieza a formularse en las redacciones ya no es si Cintora se excedió una noche, sino qué protocolo tiene una televisión pública cuando una colaboradora dice, en directo y ante un millón de espectadores, que lleva años aguantando por pagar las facturas.

Mientras tanto, la única que sigue sin hablar es Marta Gómez Montero. Ni una entrevista, ni un mensaje, ni una sola línea desde que se levantó de aquella mesa. Su silencio, en un ecosistema donde todo el mundo corre a rentabilizar su minuto, resulta casi ensordecedor, y contrasta con el ruido que ha generado a su alrededor. La periodista se fue del plató diciendo que prefería comer mierda antes que volver a pasar por aquello. De momento, nadie ha logrado que se retracte de una sola palabra.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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