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Televisión

Terelu Campos se levanta y abandona el plató en pleno directo al ver en pantalla la foto de Carlos Zapata, el compañero de Telecinco al que despedía el programa

Pedro Serrano González
6 min 50
carlos zapata telecinco

La televisión que vemos cada tarde la sostienen decenas de personas cuyo nombre no aparece jamás en un rótulo. Ayer, durante unos segundos, Telecinco paró la maquinaria del entretenimiento para poner uno de esos nombres en pantalla: Carlos Zapata, trabajador de la casa, ha fallecido. Y lo que ocurrió a continuación en el plató de De lunes a viernes fue una de esas escenas que ningún guion prevé: Terelu Campos, incapaz de sostener la mirada a la fotografía de su compañero que ocupaba el pantallón del estudio, se levantó del sillón y abandonó el plató en pleno directo. «Ay, de verdad, no puedo. Perdonadme, pero no puedo», se la oyó decir mientras se marchaba, visiblemente rota. El programa terminó así, sin la colaboradora más veterana en su asiento y con un equipo entero sobrecogido.

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Un homenaje improvisado en los últimos minutos de emisión

El adiós llegó al final del programa, cuando el espacio que presentan Beatriz Archidona y Santi Acosta ya encaraba la despedida. Fue el presentador quien avisó a Lydia lozano de que la escaleta guardaba un último apartado que nada tenía que ver con la actualidad del corazón: «Lydia, queremos homenajear a un compañero, Carlos Zapata, que ha fallecido». La colaboradora, que hasta ese instante mantenía el tono desenfadado de la sobremesa, cambió el gesto al momento con un lacónico «ay, sí» que anticipaba lo que venía. En el plató se hizo un silencio extraño, de esos que en televisión duran una eternidad, y la presentadora tomó la palabra para dirigirse a los suyos: «Le mandamos un abrazo y todo nuestro cariño a su familia».

Fue entonces cuando la realización pinchó las imágenes del fallecido y Terelu Campos se derrumbó. La hija de María Teresa Campos, curtida en cuatro décadas de directos y en despedidas mucho más mediáticas, no pudo con esta. Se levantó y se marchó entre sollozos, y su reacción dejó al descubierto lo que un homenaje protocolario nunca habría transmitido: que el hombre al que despedían no era una figura lejana del organigrama, sino alguien con quien se cruzaban a diario en los pasillos de Mediaset. «De un compañero que siempre sonreía», apostilló Santi Acosta, buscando una definición para quien ya no está. «Siempre maravilloso», añadió Lydia Lozano, con la voz tomada. Y Beatriz Archidona cerró la emisión con la fórmula más sencilla y más honesta posible: «Compañero de esta casa, gran compañero, le mandamos un beso y un abrazo enorme a su familia. Nos vemos mañana».

Lo que se sabe y lo que no: un adiós sin ruido, por respeto a la familia

De Carlos Zapata ha trascendido lo esencial y poco más, y ese silencio es, probablemente, deliberado. El programa se limitó a presentarlo como «compañero de esta casa» y a confirmar que su fallecimiento se ha producido recientemente, sin precisar ni la fecha exacta ni las causas de la muerte, un pudor que su entorno profesional ha respetado escrupulosamente. Tampoco se ha detallado su antigüedad en el grupo ni el equipo concreto en el que trabajaba. Lo único que quedó claro en el plató fue el retrato humano —el compañero que siempre sonreía, el compañero maravilloso—, que en un homenaje improvisado y sin discursos vale bastante más que cualquier currículum. Ni una cifra, ni un cargo: solo el afecto de quienes lo trataban todos los días.

El homenaje ha tenido, además, una repercusión mínima fuera de la propia cadena. Apenas un puñado de medios ha recogido la despedida, en un contraste llamativo con la avalancha informativa que suele generar cualquier lágrima en un plató de Telecinco cuando la protagoniza un rostro conocido. Aquí no había famoso al que exprimir, no había titular jugoso, no había conflicto que alimentar durante una semana: solo un equipo despidiendo a uno de los suyos. Quizá por eso la escena tenga un valor distinto, más limpio, y quizá por eso la reacción de la colaboradora resulte tan reveladora, porque no estaba interpretando nada. No había nada que interpretar.

Un golpe en la semana más frágil del nuevo programa de las tardes

El mazazo llega, además, en un momento delicado para el espacio. ‘De lunes a viernes’ es la apuesta de crónica social con la que Telecinco ha cubierto sus tardes de verano en sustitución de El Diario de Jorge: se estrenó el lunes 6 de julio en la franja de las 18.15 horas, con Beatriz Archidona y Santi Acosta al frente y una nómina de colaboradores que incluye a la propia Terelu Campos, a Lydia Lozano, a Karmele Marchante, a Ángela Portero, a Antonio Rossi, a Rosa Benito o a José Antonio León, entre otros. La emisión del homenaje era la primera de su segunda semana en antena, con un formato que aún busca su sitio en una franja durísima y con la sombra del Mundial condicionando cualquier dato de audiencia.

Pero ayer, durante unos minutos, la audiencia dejó de importar. La televisión, que es una industria del ruido, hizo una pausa para reconocer que detrás de cada plató hay una plantilla que no cobra en fama y que sostiene, con turnos y horarios imposibles, todo lo que después se ve en casa. Terelu Campos no pudo mirar la foto. A veces, el homenaje más elocuente no es el que se pronuncia, sino el que interrumpe una emisión en directo porque el dolor no cabe en la escaleta.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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