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Corazón

La baronesa Thyssen se queda sin la voz con la que iba a contarlo todo: sus memorias, la miniserie y el documental, congelados por la secuela de la neumonía

Pedro Serrano González
6 min 19
carmen cervera

El silencio de Carmen Cervera ya no es solo una anomalía llamativa en una mujer que ha construido buena parte de su leyenda hablando: es el mejor termómetro de una dolencia que está resultando bastante más seria de lo que su entorno dejó entrever en primavera. La baronesa Thyssen, de 83 años, tenía sobre la mesa el proyecto más personal y más esperado de su vida pública —un libro de memorias escrito en primera persona, con el que pretendía contar las escenas desconocidas de su biografía y reescribir las ya sabidas—, y ese libro se ha detenido en seco. Y con él, todo lo demás: una miniserie, un documental y una entrevista que estaban en marcha han quedado congelados por su estado de salud, según ha podido saber 20minutos. La aristócrata no está en condiciones de contar su vida porque, sencillamente, todavía le cuesta hablar.

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El proyecto que nació de un desencuentro y que ahora se queda en un cajón

La historia de ese libro tiene, de por sí, un origen novelesco. La idea surgió hace unos tres años, después de que la baronesa se desmarcara sonoramente de la biografía que firmó Nieves Herrero, La baronesa. Una vida de novela, publicada en junio de 2023 por Ediciones B tras tres años de conversaciones en su casa de La Moraleja. La periodista sostuvo siempre que Tita había colaborado activamente en el proyecto; la protagonista, en cambio, interrumpió la colaboración al leer el borrador, negó haberlo autorizado y llegó a anunciar su intención de acudir a los tribunales, con un argumento que resumía a la perfección su carácter: si alguien iba a contar su vida, iba a ser ella. «Estoy escribiéndola porque creo que será lo que más se parezca a mi forma de pensar y de ser», declaró entonces. De aquel enfado nació el empeño de las memorias propias, en las que llevaba trabajando desde entonces y que ahora, cuando parecían encarrilarse, se han quedado paradas de golpe.

No es lo único. La agenda de la baronesa incluía todo un despliegue audiovisual —una miniserie, un documental y una entrevista— que corría paralelo al libro y que compartía con él un mismo destino: el aplazamiento indefinido. Ninguno de esos proyectos ha trascendido en detalle, ni la plataforma ni la productora que los sostienen, pero todos han quedado estancados por la misma razón. Y esa razón, en palabras que la propia información maneja sin eufemismos, es una afectación más grave de lo que pareció en un primer momento. La imagen de la mujer que recibía a los reporteros con una copa en la mano en Mas Mañanas, su finca de Sant Feliu de Guíxols, contrasta hoy con la de una convaleciente cuya voz es, precisamente, lo que está tardando en volver.

Una hipoxia detrás de la neumonía y un traslado de urgencia al Teknon

El diagnóstico completo tardó semanas en aflorar. La baronesa fue ingresada la pasada primavera en la clínica Teknon de Barcelona por una neumonía muy fuerte y permaneció siete días hospitalizada; al recibir el alta, el 6 de mayo, su familia difundió un comunicado en el que aseguraba que, pese a haber atravesado momentos delicados, «todo ha quedado en un susto» y que la aristócrata «se encuentra plenamente recuperada». Aquella versión tranquilizadora se ha desmoronado con el paso de las semanas. Fue el colaborador Aurelio Manzano quien desveló este fin de semana en Fiesta (Telecinco) el dato que lo cambia todo: «Se había hablado de que la baronesa tenía problemas para hablar, y yo he preguntado y me dicen que ella, a raíz de tener la neumonía, sufrió una hipoxia, y eso hace que tenga dificultad para hablar». Una hipoxia es una disminución del oxígeno en los tejidos del organismo, y esa es la secuela que hoy le impide expresarse con normalidad.

Ese —y no otro— fue también el motivo real del traslado de urgencia que protagonizó uno de los mayores sobresaltos vividos por la familia en los últimos años, una decisión que tomó su sobrino Guillermo Cervera, que ejerce de mano derecha y de garante de su seguridad e intimidad. El detalle choca frontalmente con lo que circuló durante los primeros días, cuando varias personas de su círculo aseguraban haber hablado por teléfono con ella y describían una situación de absoluta normalidad. Manzano también apuntó que los médicos vincularon la gravedad de la neumonía con el tabaco y que la baronesa ha dejado de fumar, y avanzó un pronóstico esperanzador: «Antes de que termine el verano vamos a poder ver a la baronesa y escuchar su voz». Ella misma, añadió, «tiene su móvil, lee los mensajes y, cuando quiere y le apetece, responde». La colaboradora María Eugenia Yagüe corroboró en el mismo espacio que varios vecinos la han visto pasear por los jardines de la finca e incluso salir en coche de la propiedad.

Un verano extraño: las mellizas, el patronato vacío y el silencio de Borja

El verano de la coleccionista está siendo, en todo caso, de los más atípicos que se le recuerdan. Ha pasado la convalecencia en la Costa Brava acompañada por sus hijas mellizas, Carmen y Sabina, que cumplieron veinte años a comienzos de julio en una celebración discreta, y por el propio Guillermo. Fue su ausencia en una reunión del patronato del Museo Thyssen la que encendió todas las alarmas y disparó los rumores sobre su estado, un vacío insólito en una mujer que ha hecho de su presencia institucional una prolongación de sí misma. Su entorno mantiene el optimismo y sostiene que, si la recuperación sigue el ritmo esperado, podrá protagonizar una reaparición pública en las próximas semanas, aunque de momento no ha trascendido ni el lugar ni el motivo escogidos para ese regreso.

Mientras tanto, Borja Thyssen permanece instalado en el más absoluto de los silencios. Su hijo no ha hecho declaración alguna sobre el estado de su madre y podría aprovechar los próximos días para desplazarse con Blanca Cuesta y sus hijos a las Islas Baleares, en un verano marcado por la prudencia y la discreción. La paradoja es cruel y muy literaria: la mujer que quiso arrebatarle a otra el relato de su propia vida, la que se plantó ante una biografía ajena para escribir la suya, se ha quedado sin voz justo cuando le tocaba usarla. El libro sigue ahí, a medias, esperando. Y de todos los proyectos parados, ese es el único que nadie podrá terminar por ella.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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