Pipi Estrada ha vuelto a hablar de Terelu Campos y esta vez no lo ha hecho para afear nada. El periodista deportivo, que fue pareja de la hija de María Teresa Campos entre 2003 y 2005, aprovechó el cumpleaños del también periodista Álex Álvarez para tender la mano a su ex tras verla llorar en el plató de ‘De lunes a viernes‘ y acabó lanzando un ofrecimiento tan generoso como imposible: comprarle el piso de Málaga y repartir tres millones de euros entre ella y su hermana Carmen Borrego. Con una condición previa que él mismo puso encima de la mesa: que le toque la Primitiva.
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La oferta, con la lotería de por medio y una pulla final

El ofrecimiento llegó al final de una intervención en la que Estrada fue desgranando, uno a uno, los frentes abiertos de la familia. Cuando le preguntaron por la situación económica de las hermanas y por la venta del inmueble que la familia mantiene en la costa malagueña, el periodista no se limitó a desearles suerte. «A ver si tienen suerte y venden el piso de Málaga y les da otra alegría», dijo primero. Y a continuación se ofreció él mismo como comprador, recurriendo a la que fue su suegra para justificar el gesto. «Mi suegra, y además una mujer muy generosa conmigo. Si me toca la Primitiva compro la casa, y además si me toca la Primitiva no le doy a Terelu un millón y medio, le doy tres millones de euros tanto a ella como a Carmen Borrego». La cifra la puso él, la duplicó él y el requisito para que llegue a producirse —un premio de lotería— también lo puso él.
El tono con el que lo dijo no era el de una reconciliación solemne. Estrada remató la propuesta con una coña a costa de la propia Carmen Borrego, a la que dijo haber visto en un vídeo que circulaba estos días. «Que, por cierto, he visto a Carmen Borrego en un vídeo y pensé que era Fred Astaire y Gigi Rogers». Es el registro con el que el periodista lleva años apareciendo en cualquier corrillo en el que se hable del clan: la mano tendida y la ironía en la misma frase, sin que quede claro dónde acaba una y empieza la otra. La oferta, en cualquier caso, apunta a las dos hermanas por igual y no a una sola: los tres millones son «tanto a ella como a Carmen Borrego», y la casa de la playa es un capítulo aparte del mismo ofrecimiento.
«Ver a una persona llorar te transmite ternura»

El punto de partida de todo fue el llanto de Terelu Campos en el plató de ‘De lunes a viernes’, la víspera. Estrada lo había visto y esa fue la primera cosa por la que le preguntaron. «Ayer la vi llorar, la vi llorar y bueno, la verdad es que ver a una persona llorar te transmite ternura y no me gustar ver penas, me gusta ver alegrías», respondió el periodista, que a continuación se puso en el lugar de ella para explicar por qué la entendía. «La entendí, porque como madre evidentemente siempre decimos a nosotros nos duele lo nuestro, ¿no? Bueno, a ella le duele lo suyo». No hubo reproche, ni recado, ni la habitual factura pendiente que suele acompañar a sus apariciones cuando el apellido Campos entra en la conversación.
Estrada situó ese llanto en un contexto muy concreto: los dardos que Belén Esteban había lanzado a su ex a la vuelta de las vacaciones, cuando le recordó que también ella es una «nepo baby». «En ese momento Belén estuvo un poco irónica tanto con Terelu como con Rosa Benito. En esa ironía se han destapado algunas cosas del pasado y han recordado momentos donde ella se sintió agraviada con palabras de Belén sobre su hija Alejandra, que realmente no le han gustado y lo recordó y recordó también el enfado de Belén no tiene sentido, porque no tenía sentido y recordó la muerte de su madre y empezó a llorar. Entonces a mí esas cosas me conmueven», relató. El origen de esa enemistad está en el último adiós a María Teresa Campos, al que Esteban no fue invitada.
La segunda nieta que viene y el deseo de salud

Hay un segundo motivo por el que Estrada quiso hablar y este no tiene que ver con ninguna bronca. Alejandra Rubio está en la recta final de su segundo embarazo con Carlo Costanzia, de manera que la llegada de la nieta es inminente y coincide con los peores días anímicos de la abuela. El periodista puso ahí el acento. «Cuando viene una vida hay que recibirla con felicidad, con ganas y, sobre todo, con muy buena salud, que es lo más importante. Yo lo que le deseo es que ella también tenga buena salud para verla crecer, a esta segunda nieta, y todos contentos cuando las cosas están bien». Es la parte del mensaje que no lleva doble fondo y la que sostiene el resto de lo que dijo después.
El periodista llegaba además de unas vacaciones en Mallorca junto a su novia, Lolita, y con la costumbre intacta de comentar cualquier movimiento de la familia aunque ya no tenga relación directa con ninguno de sus miembros. Esta vez esa costumbre ha dado una mano tendida con cifra millonaria y un chiste al final, en lugar del recado habitual.
Un vínculo que ella lleva años intentando cerrar
La historia de amor entre ambos duró dos años, de 2003 a 2005, pero el vínculo público no se ha roto nunca porque él no ha querido soltarlo. Terelu Campos ha intentado marcar distancia por todas las vías a su alcance, incluido el veto en encuentros públicos, y aun así el periodista sigue apareciendo cada vez que ocurre algo en la familia, que es casi cada semana. Ese pulso ha dejado episodios de todos los tonos en los últimos meses, y muy pocos tan amables como el de ahora: en mayo el periodista se dedicó a lanzar su pulla más incisiva a Alejandra Rubio, la hija de su ex, y semanas después volvió a la carga contra ella tras su paso por un plató de Telecinco.
Su presente personal también ha cambiado desde entonces. A finales de junio presentó en público a Lolita, su nueva novia, con un beso de alfombra roja, y desde ahí ha ido apareciendo con ella en actos y vacaciones. Su ofrecimiento de ahora se queda en eso: una oferta que nadie va a cobrar y un piso que él no va a comprar.
