Eugenia Martínez de Irujo ha cerrado el verano con una imagen abrazada a su hija, Tana Rivera, y un pie de foto de tres palabras que ha terminado moviendo a media familia: al torero Andrés Roca Rey, novio de la joven, y a Eva González, que hace cuatro años dejó de ser su tía política y sigue tratándola como si nada hubiera cambiado.
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«Siempre juntas. Te quiero, ratón»: el intercambio de madre e hija

Eugenia Martínez de Irujo ha publicado unas imágenes en las que aparece abrazada a su hija, las dos sonriendo, y las ha acompañado de una frase corta. «Siempre juntas. Te quiero, ratón». Tana Rivera, emocionada por las palabras de su madre, contestó en el mismo hilo de comentarios y a la vista de todos. «Te quiero mucho, mamá, eres lo mejor que tengo». Y la duquesa de Montoro, al leer esa respuesta, volvió a entrar para rematar el intercambio con un «Te adoro infinitamente» que ya no esperaba réplica. Las tres frases se han quedado ahí, encadenadas y públicas, una debajo de otra, en un hilo que en cuestión de horas ha despertado todo tipo de reacciones entre sus seguidores. La estampa de las dos, abrazadas y sin más escenografía que un abrazo, es la que ha ordenado el resto de la mañana: por ese mismo hilo han ido entrando después los nombres que rodean a la joven, cada uno con su gesto, y a todos les ha ido contestando la propia Eugenia, uno por uno y en el mismo tono.
Las fotografías llegan desde el Hôtel du Palais de Biarritz, en Francia, la última parada de un verano que madre e hija habían empezado en las salinas de Chiclana, en la provincia de Cádiz, con una noche que las dos guardaron para ellas. El plan tiene un mérito que la propia Eugenia Martínez de Irujo subraya sin decirlo: las dos están muy enamoradas de sus respectivas parejas —ella, del productor musical Narcís Rebollo; su hija, de Roca Rey— y aun así han encontrado tiempo para verse a solas. El apodo con el que la llama, «ratón», lo mantiene a mes y medio de que Tana cumpla veintisiete años, el próximo 16 de octubre.
El corazón blanco de Roca Rey y la respuesta de su «suegrita»

Una de las reacciones más esperadas era la del torero, y no tardó en pronunciarse. Andrés Roca Rey dejó un corazón blanco en la publicación, sin texto y sin adornos, y Eugenia Martínez de Irujo se lo devolvió exactamente igual, con otro corazón del mismo color y en el mismo sitio. No hubo una palabra por ninguna de las dos partes, y con eso bastó para que el gesto se leyera como lo que es: el diestro entrando en una foto en la que él no sale, para respaldar a la madre de su novia. Era la respuesta que más gente estaba mirando de reojo, porque es la que mide la temperatura entre la duquesa y el hombre con el que su hija lleva medio año, y llegó pronto, en corto y sin una sola letra escrita.
Entre ellos el trato es ya de familia. Roca Rey se refiere a la madre de Tana Rivera como su «suegrita», un diminutivo cariñoso que explica bastante bien en qué punto está la relación entre los tres. La pareja lleva junta desde la pasada primavera, en una etapa que su entorno describe como una luna de miel permanente, y el detalle de que él aparezca en los comentarios de una imagen íntima de madre e hija encaja con la forma en que han llevado estos meses: mucha presencia y muy pocas palabras.
Dos corazones rojos de Eva González y seis de vuelta

La otra reacción significativa la firmó Eva González. La presentadora dejó dos corazones rojos en la publicación y Eugenia Martínez de Irujo, agradecida por el gesto, no respondió con la misma moneda: le contestó con seis. La aritmética no es un detalle menor en una relación que sobre el papel debería haberse enfriado hace tiempo, y menos cuando la que la sostiene es alguien que ya no tiene ninguna obligación de estar ahí. La presentadora no escribió nada más, ni felicitó, ni preguntó: dejó los dos corazones y se retiró del hilo. La madre de la joven, en cambio, sí quiso que se notara la respuesta, y la triplicó.
Porque hace cuatro años que Eva González puso fin a su matrimonio con Cayetano Rivera, tío paterno de Tana, y desde entonces mantiene intacto el cariño que siente por la joven, a la que continúa considerando parte de su familia. Hay además un vínculo que ninguna separación deshace: Tana es prima del hijo que la presentadora y el torero tuvieron en común, que se llama como su padre.
«Mi madre es mi mejor amiga y es lo mejor que tengo en mi vida»

La relación que ahora se ve en un pie de foto la había contado Tana en una entrevista del año pasado. «Nos parecemos en la sensibilidad, en la forma de vivir intensamente las emociones, en el carácter fuerte», dijo entonces sobre las dos, antes de enumerar los planes que comparten —el campo, el cine, los conciertos, las compras— y de cerrarlo con una frase que hoy encaja sola con el pie de foto. «Mi madre es mi mejor amiga y es lo mejor que tengo en mi vida».
Su madre ha devuelto ese retrato en términos parecidos. «La admiro porque tiene un enorme corazón. Tiene los pies en la tierra, nada de ego ni altivez», ha señalado sobre ella. En cuanto a Eva González, su otoño va por otro camino: vuelve a los viernes de Antena 3 con La Voz el día 18, después de un verano de pueblo, romería y familia.
