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Televisión

María del Monte estalla por el caso Dolores Vázquez: «La enfocaron por su relación lésbica»

Pedro Serrano González
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La cantante María del Monte se ha mostrado tajante en el programa de Sonsoles Ónega tras el reconocimiento oficial a Dolores Vázquez por parte del Ministerio de Igualdad. En un acto cargado de simbolismo por el Día de la Visibilidad Lésbica, la artista ha denunciado el sesgo homófobo que rodeó el Caso Wanninkhof, mientras la propia Dolores reclama justicia económica al Gobierno de Ana Redondo.

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Un reconocimiento que llega décadas tarde

El calendario marcaba una fecha de reivindicación y memoria. El pasado lunes, coincidiendo con las celebraciones por el Día de la Visibilidad Lésbica —fijado cada 26 de abril—, el Ministerio de Igualdad se convirtió en el escenario de un acto de reparación histórica. Dolores Vázquez, la mujer que personifica uno de los errores judiciales más dolorosos de la democracia española, recibió de manos de la ministra Ana Redondo la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. Este gesto institucional busca arrojar luz sobre un proceso que, en 1999, no solo falló en las pruebas, sino que se vio empañado por un juicio paralelo basado en la orientación sexual de la acusada.

Dolores Vázquez pasó 519 días en la prisión de Alhaurín el Grande tras ser declarada culpable del asesinato de Rocío Wanninkhof, la hija de su entonces pareja, Alicia Hornos. Aquella sentencia fue el resultado de una presión social asfixiante que solo se detuvo cuando el verdadero asesino, el británico Tony King, fue identificado gracias a pruebas de ADN años después. A su llegada al ministerio, Vázquez no ocultó la complejidad de sus sentimientos, confesando ante los medios que se siente una persona distinta, sin olvidar, pero que lo lleva mejor.

El análisis sin filtros de María del Monte

La repercusión del acto no tardó en llegar a los platós de televisión, donde las voces más influyentes de la cultura pop española analizaron el calvario de Dolores. María del Monte, cuya voz tiene un peso especial en la defensa de los derechos del colectivo tras su histórico pregón en Sevilla, no quiso morderse la lengua. En una intervención cargada de honestidad en el programa de Sonsoles Ónega, la artista puso el foco en el motivo real que, a su juicio, llevó a Vázquez al banquillo de los acusados.

La cantante fue directa y contundente al expresar su visión sobre la raíz del problema que sufrió Dolores hace más de veinte años. «A mí no me va a quitar nadie de mi mente que todo el mundo enfocó a esta persona por la relación lésbica que tenía con la madre de la criatura, eso no me lo quita nadie», afirmó la artista con firmeza. Del Monte, que mantiene una estrecha amistad con la periodista Toñi Moreno —quien cubrió el caso en sus inicios y posteriormente produjo el Documental Dolores: La verdad sobre el Caso Wanninkhof—, mostró su incomprensión ante la agresividad del proceso mediático. «No entendí esa cacería», lamentó María, añadiendo una reflexión sobre el papel fundamental de la defensa técnica en aquel momento: «Si no es por el abogado, esta señora yo no sé dónde estaría».

El estigma del «mono de feria» y la lucha por la indemnización

Para Dolores Vázquez, el camino hacia este reconocimiento no ha sido sencillo. Durante el acto, recordó con amargura cómo la exposición mediática de finales de los noventa destruyó su salud mental y su privacidad. Según sus propias palabras, en aquel entonces se sintió como «un mono de feria», una situación que le generó cuadros severos de miedo y ansiedad que aún resuenan en su discurso. «No podía con mi alma el miedo que tenía yo a la cámara», recordó ante la prensa, visibilizando las secuelas emocionales que deja una condena injusta bajo el escrutinio público.

A pesar de los años transcurridos y del dolor acumulado, Dolores asegura haber iniciado un proceso de sanación personal. Explicó que ha perdonado hace muchos años porque comprendió que estar enfadada con el mundo, con la prensa y con todos no era ella misma. «Me estaba volviendo una persona que yo no era, yo no me encontraba a mí misma, estaba en un pozo y yo no salía, pero poquito a poco estoy superando y eso es eso», relató con una resiliencia que conmovió a los presentes. Sin embargo, el perdón personal no anula la exigencia de una responsabilidad patrimonial por parte del Estado que, según ella, sigue pendiente.

La deuda pendiente del Gobierno

La medalla recibida este lunes es un símbolo, pero no soluciona la precariedad en la que quedó sumida tras el error judicial. Vázquez fue muy clara al desmentir informaciones anteriores sobre supuestos pagos recibidos por su calvario. «Es verdad que no me han compensado en nada económicamente, ni los 120.000 que habían dicho que me habían pagado», denunció públicamente. Esta falta de compensación económica es, para ella y para muchos observadores como María del Monte, la asignatura pendiente de la administración.

Vázquez aprovechó el foro ministerial para lanzar un mensaje directo a los responsables políticos actuales. «Es el Gobierno que tiene que decidir. Y yo creo que con buena fe todo es posible», sentenció, dejando la pelota en el tejado de Ana Redondo y el equipo jurídico del Estado. María del Monte respaldó esta petición de justicia económica, recordando que el estigma fue tan profundo que la vida laboral de Dolores quedó truncada para siempre, señalando que «nadie quería contratarla» después de que su rostro fuera asociado injustamente con un crimen tan atroz.

Una lección de justicia y visibilidad

El cierre de este capítulo, si es que alguna vez puede cerrarse del todo, pasa por entender que el caso de Dolores Vázquez no fue solo un error técnico de la justicia, sino un reflejo de los prejuicios de una sociedad que no estaba preparada para entender la diversidad. El reconocimiento del Ministerio de Igualdad pone el sello oficial a una verdad que muchos ya conocían, pero que necesitaba ser pronunciada en sede institucional: a Dolores se la juzgó por quién era y a quién amaba, más que por lo que supuestamente había hecho.

Mientras la protagonista intenta seguir saliendo de ese «pozo» emocional arropada por sus hermanas —a quienes definió como su gran apoyo—, el debate sobre la responsabilidad del Estado y el papel de los medios de comunicación vuelve a la primera línea de la actualidad. La intervención de figuras como María del Monte ayuda a que este tipo de injusticias no caigan en el olvido y a que la sociedad reflexione sobre la necesidad de una justicia que sea verdaderamente ciega ante la condición sexual de los ciudadanos.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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