Rocío Flores ha contado este miércoles en sus historias de Instagram que un matrimonio la increpó en un establecimiento público y que aquello le provocó «una ansiedad que hacía años que no tenía». Lo escribe ella misma, en un mensaje largo y sin nombrar a nadie, y avisa de que no acostumbra a hacerlo. «Nunca expongo situaciones así porque me da hasta vergüenza, pero hoy me ha superado esa situación».
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«Me he sentido tan vulnerable y tan pequeña»

El relato de Rocío Flores empieza por lo que ocurrió y sigue por lo que le dejó dentro. «Hoy he vivido una situación en un establecimiento público con un matrimonio que me ha generado una ansiedad que hacía años que no tenía, cuando vas con todo el respeto y educación del mundo y haces una pregunta y de repente empiezan a increparte y a juzgarte como si te conociesen de algo y como si tuviesen el derecho de tratarte como a una basura», escribe. No da el nombre del sitio ni el de las personas, no aporta detalles que permitan identificarlos y no pide nada para ellos. Se limita a describir lo que pasó en el momento en que fue a preguntar algo.
Lo que viene después es la parte que menos se suele contar. «Me he sentido tan vulnerable y tan pequeña que realmente me he creído por un momento que yo era esa persona que me estaban diciendo», continúa. Es una frase que describe con precisión un mecanismo conocido: el de quien recibe un juicio ajeno con tanta fuerza que termina asumiéndolo como propio, aunque sea falso, y que en alguien expuesto a diario al escrutinio público lleva años acumulando capas. Ella lo escribe en presente y sin adornarlo.
Lo cuenta porque hoy la ha superado
La propia Rocío Flores explica por qué ha decidido publicarlo cuando su costumbre es la contraria. «Nunca expongo situaciones así porque me da hasta vergüenza, pero hoy me ha superado esa situación», dice. Ahí está la medida de lo ocurrido: no es alguien que use sus redes para airear encontronazos, sino una persona que lleva media vida encajando comentarios en silencio y que este miércoles no ha podido guardárselo. La vergüenza de la que habla no es por lo que hizo, sino por tener que contarlo.
El mensaje continúa con una reflexión que va más allá de su caso. «La importancia de saber respetar a la gente te gusten más o menos, lo que se ve en la tele o en redes no es la verdad absoluta ni define a una persona al 100%, ser un personaje público no da derecho a que nos traten como una basura», escribe. Lo dice quien ha crecido delante de las cámaras siendo hija de quien es, con su vida familiar convertida en material de plató desde que era una adolescente, y con un apellido que muchos creen conocer entero por lo que han visto en una pantalla.
La terapia, y una petición de tres palabras
El texto se cierra con la parte más útil para quien lo lea desde fuera del foco. «Hoy más que nunca he entendido la importancia de hacer terapia y conseguir tener una salud mental en condiciones», escribe Rocío Flores. Es una mención breve y sin épica, colocada justo después de contar un episodio de ansiedad, y viene de alguien que tiene detrás años de exposición pública sostenida. Que lo diga en abierto y con su nombre delante tiene un valor concreto para quien la sigue y está en una situación parecida sin nadie famoso a quien mirar.

Y termina con dos líneas que funcionan como petición. «Más respeto y empatía con las personas. Aprendamos a no juzgar sin conocer». No hay reproche a nadie en concreto, no hay respuesta a ningún programa ni alusión a ninguna polémica abierta: hay una persona que ha pasado un mal rato en un sitio cualquiera, haciendo algo tan corriente como preguntar, y que pide que eso no vuelva a ocurrirle a nadie.
Una vida entera bajo el foco, desde antes de los veinte

El contexto de fondo ya estaba contado. En agosto, un análisis de este periódico sobre la factura que pagan a los treinta quienes se hicieron famosos antes de los veinte la incluía entre los casos: el desgaste no se mide en titulares, se mide en episodios como el de este miércoles, que no salen en ningún sitio porque ocurren en una cola, en una tienda o en una barra.
También en agosto quedó dicho aquí que descartó volver a ‘Supervivientes All Stars’ pese a ser una de las favoritas del casting, una decisión de mantenerse al margen que hoy se lee distinto. Lo de este miércoles no ha ocurrido en un plató ni en una red social: ha ocurrido en la calle, con dos personas que no la conocen, y lo ha contado ella porque no le ha quedado más remedio.
