Justo la noche en que Telecinco emite El Precio de Cantora, su esperado especial sobre la mítica finca, Isabel Pantoja ha querido marcar distancias. La tonadillera ha trasladado que es «totalmente ajena al contenido del programa» y, sin entrar en polémicas, ha dejado un mensaje que no admite dobles lecturas: «Cada uno es libre de expresar lo que quiera, pero la realidad es una sola». Una declaración con la que la artista se desvincula del formato que este miércoles abre, por primera vez, las puertas de su hogar.
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Isabel Pantoja se desmarca del especial
La cantante no ha querido guardar silencio ante la enorme expectación generada por el programa. Ha subrayado que no ha participado ni tiene relación alguna con el contenido que se emite, desmarcándose por completo de cuanto se diga en el plató. «Ella es totalmente ajena al contenido del programa», ha recalcado su entorno, en un intento de dejar claro que nada de lo que allí se cuente cuenta con su aval ni con su colaboración, por mucho que el especial gire íntegramente en torno a su vida y a su patrimonio.
El matiz no es menor. Con ese «cada uno es libre de expresar lo que quiera, pero la realidad es una sola», la tonadillera parece anticiparse a las versiones que puedan verterse sobre su situación, recordando que su verdad no tiene por qué coincidir con la que se ofrezca en televisión. Un movimiento muy habitual en la artista, siempre celosa de su intimidad y tradicionalmente reacia a que se hable de sus asuntos sin su permiso, y que esta vez ha querido dejar por escrito antes incluso de que arranque la emisión.
«El Precio de Cantora»: las cámaras entran por primera vez en 40 años
El revuelo llega por la envergadura del especial. El Precio de Cantora, presentado por Santi Acosta, se emite este miércoles a las 23:00 horas en Telecinco y promete lo que hasta ahora parecía impensable: mostrar el interior de la finca de la tonadillera después de cuatro décadas de hermetismo absoluto. Un recorrido por cada rincón de la propiedad que la cadena ha convertido en uno de sus grandes reclamos televisivos del verano y con el que aspira a dar un buen pellizco de audiencia.
Para el viaje, el presentador se rodea de rostros muy ligados a la historia de la finca: Canales Rivera, Pepi Valladares, Laura Cuevas y Dulce Lapiedra, entre otros, aportan su visión sobre un enclave que durante años ha sido sinónimo del universo Pantoja. El programa aborda, además, la delicada situación de Cantora, una propiedad marcada en los últimos tiempos por los rumores sobre su deterioro y su posible venta, un asunto tan jugoso para el papel cuché como espinoso para la propia cantante. No es la primera vez que la finca copa la actualidad del corazón: las imágenes del deterioro de la propiedad ya dieron la vuelta a los platós hace semanas, alimentando un relato de decadencia que contrasta con el esplendor de antaño y que ha terminado por convertir a Cantora en un personaje más del interminable culebrón Pantoja.
La familia, removida ante el «culebrón» de Cantora
La emisión no ha dejado indiferente tampoco al entorno más cercano de la cantante. Su hija, Isa Pantoja, reconocía la impresión que le causaba volver a ver las imágenes de la que fue su casa durante la infancia, un lugar cargado de recuerdos del que jamás imaginó que su madre pudiera llegar a desprenderse porque, según ha contado, siempre fue muy importante para ella. Una muestra más de la enorme carga emocional que arrastra todo lo relacionado con la finca.
Con la artista desmarcándose por completo y su familia removida por las imágenes, Cantora vuelve a situarse en el centro del huracán mediático. Habrá que ver qué desvela finalmente el especial y hasta qué punto sus revelaciones encajan —o chocan— con esa «única realidad» que reivindica Isabel Pantoja. De momento, la tonadillera ha preferido curarse en salud y dejar claro, antes incluso de que se encienda el plató, que ella no tiene absolutamente nada que ver con lo que esta noche se cuente sobre su hogar.
