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Corazón

Tamara Gorro contesta desde la cama a quienes la acusan de jugar al misterio con su enfermedad y marca la frontera: «Eso le importa a tu familia, a ti y a tus médicos»

Pedro Serrano González
5 min 12
tamara gorro

Está recién operada, en reposo absoluto, sin teléfono y con las vacaciones canceladas, y aun así ha tenido que salir a defenderse. Tamara Gorro ha roto su silencio desde la cama en la que se recupera de la intervención quirúrgica a la que se sometió de urgencia, y lo ha hecho para responder a quienes la han acusado de jugar al misterio con su salud: «Ahora me he metido en Instagram y he leído algunos comentarios diciendo que por qué lo publico si no quiero que se sepa». Su respuesta es tan sencilla como demoledora, y va directa al fondo del asunto: «El diagnóstico da igual, eso no es lo importante. Le importa a tu familia, a ti y a tus médicos». Con esa frase, la presentadora traza la línea exacta que no piensa cruzar y contesta, sin nombrarla, a la colaboradora Alexia Rivas, que en un plató la acusó de estar «jugando con el misterio».

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«Si me voy a operar y no voy a estar unos días, ¿por qué voy a generar esa incertidumbre?»

El reproche que ha recibido estos días tiene una lógica aparente que ella se ha encargado de desmontar: si no quería contar lo que le pasa, ¿para qué anunciar que se operaba? La respuesta de la creadora de contenido apela a la relación de años que mantiene con lo que llama su «familia virtual», esa comunidad que la ha acompañado en sus peores momentos y a la que no quiso dejar en el aire. «Si me voy a operar de forma inminente y no voy a estar unos días, ¿por qué voy a generar esa incertidumbre?», ha argumentado. Es decir: avisó de la ausencia, no del historial clínico. Comunicó lo que afectaba a quienes la siguen a diario y se guardó lo que, sostiene, solo le concierne a ella.

De hecho, ya lo había dejado dicho cuando anunció la operación, con esa mezcla de humor y crudeza que la caracteriza: «Desaparezco no, quiero decir ausente unos días. No creo que haya que generar misterio, es mejor ser directa y decir la verdad». Y explicó, sin entrar en detalles médicos, que lo suyo no era un rayo caído del cielo, sino un proceso largo: «Esto viene de hace tiempo, ya lo sabéis. Y bueno, como todo tiene un proceso, unas pruebas, un seguimiento… se ataja, se aprieta el tornillo y ya está». Ella misma ha añadido ahora un matiz revelador: da por hecho que su comunidad «ya sabe» a qué se enfrenta, aunque no lo haya puesto en palabras.

El precio emocional de una recuperación en pleno escrutinio

Lo que sí ha admitido, sin adornos, es que este bache le está pasando factura donde más duele. «Emocionalmente no lo estoy llevando bien», ha confesado con el gesto lavado y la voz quebrada, en una de esas confesiones a cámara que llevan años definiendo su relación con el público. Y ese es probablemente el dato más relevante de todo el episodio: una mujer que se está recuperando de un quirófano ha tenido que gastar parte de sus fuerzas en justificar por qué no comparte su diagnóstico con cientos de miles de desconocidos. El debate no lo ha abierto ella; lo han abierto los platós.

Su plan ahora es de manual: reposo absoluto en Madrid, teléfono apagado, ni llamadas ni mensajes —«estoy sin teléfono, no atiendo WhatsApp, no cojo llamadas… reposo absoluto», ha detallado— y la esperanza de poder trasladarse a Ibiza en agosto para rematar allí la convalecencia y remontar anímicamente. Las vacaciones que tenía planeadas se han convertido, de momento, en una cama y una pared que mirar. Y ella, que ha construido su carrera sobre la exposición absoluta de su vida, ha decidido que hay una puerta que se queda cerrada.

Dónde está la frontera de lo público en la vida de una influencer

El episodio deja sobre la mesa una discusión que va mucho más allá de ella y que la crónica social lleva años esquivando: hasta dónde llega el derecho del público a saber cuando alguien ha hecho de su intimidad su oficio. Tamara Gorro ha compartido durante años su depresión, su ruptura, sus terapias y sus recaídas, y precisamente por eso hay quien entiende que ahora está obligada a completar el relato. Ella responde que no, que la transparencia no es un contrato de servidumbre y que puede elegir qué cuenta y qué no, incluso —o sobre todo— cuando lo que calla es una enfermedad.

La conclusión, en su caso, la ha resumido mejor que nadie: lo importante no es el nombre técnico de lo que le pasa, sino que salga de esta. Y mientras tanto, con el tornillo ya apretado y el cuerpo pidiendo tregua, la que fuera tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa encara la recuperación pidiendo lo único que en su mundo resulta casi imposible de conseguir: unos días en los que nadie le exija nada. Ni siquiera una explicación.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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