María Casado ha puesto punto y aparte a la etapa más visible de su regreso a la primera línea informativa. La periodista anunció este lunes, a través de su cuenta personal en redes sociales, que deja la dirección y la presentación de Informativos Telecinco Fin de Semana apenas dos años después de un fichaje que en su día se leyó como uno de los golpes de efecto de Mediaset. No hay portazo, ni reproche, ni un adiós envuelto en silencios: la comunicadora ha explicado con una franqueza inhabitual en estos movimientos que la causa es estrictamente personal y tiene nombre de mapa, el de una vida repartida entre Málaga y Madrid que ha terminado por resultar insostenible.
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Un adiós escrito de su puño y letra y sin una sola línea de rencor
El mensaje con el que la periodista ha comunicado su marcha arranca con un balance cálido antes que con cualquier explicación: «Hace dos años que empecé una aventura maravillosa en Informativos Telecinco. Siento Mediaset como mi casa y a mi equipo del fin de semana como familia». Solo después llega el motivo, y llega sin rodeos ni eufemismos corporativos: «Por motivos personales, por la dificultad de conciliar mi vida entre Málaga y Madrid, he decidido tomarme un respiro». La elección de las palabras no es casual y conviene subrayarla, porque marca la diferencia entre una salida y una tregua. Casado no habla de ruptura ni de cierre de ciclo, sino de pausa, y remata esa idea dejando entreabierta una puerta que muchos, en su lugar, habrían cerrado de golpe: «Espero que solo sea una pequeña pausa y podamos encajar otro proyecto lo antes posible». Es la declaración de alguien que se marcha por agotamiento logístico, no por desencuentro.
El cierre del texto abunda en esa misma cordialidad y funciona casi como una carta de agradecimiento a la casa que la acogió: «Mediaset me ha dado la oportunidad, la confianza y la libertad para trabajar y ponerme frente a vosotros semana tras semana. Ha sido un regalo. Gracias y espero que nos veamos pronto».
Gracias @mediasetcom por estos dos años inolvidables. Sois casa. Sois familia… Os quiero mucho 🤍 pic.twitter.com/9Wel46z72O
— María Casado (@MariaCasado_TV) July 20, 2026
Esa palabra, libertad, no es un adorno retórico en boca de una profesional que ha reivindicado siempre un margen propio para imprimir carácter a un informativo. Por el momento, el grupo audiovisual no se ha pronunciado sobre el anuncio ni ha emitido comunicado alguno, un silencio que contrasta con la efusividad del mensaje de la periodista, aunque la compañía ya había dejado resuelto el flanco práctico: la pasada semana, al detallar el reparto de sustituciones de sus principales espacios en directo, informó de que sería Carmen Corazzini quien tomase el relevo en las ediciones del fin de semana. El relevo inmediato, por tanto, estaba cerrado incluso antes de que se conociera la decisión.
Torremolinos, el Soho y una carrera cosida a base de aviones
Detrás de la fórmula amable de la conciliación late una realidad mucho más prosaica y agotadora. María Casado reside habitualmente en Torremolinos, y desde su llegada al grupo ha tenido que compaginar su vida en Andalucía con los continuos desplazamientos a la capital para preparar y presentar las ediciones del sábado y del domingo. Su vínculo con la Costa del Sol no es un capricho ni una residencia de temporada: fijó allí su hogar tras incorporarse al proyecto audiovisual impulsado por Antonio Banderas en torno al Teatro del Soho, y ha reconocido en distintas ocasiones que fue en esa ciudad donde encontró un estilo de vida más pausado. Cuando aterrizó en Mediaset, en septiembre de 2024, la propia periodista dejó claro que no pensaba renunciar a ese anclaje malagueño. Dos años después, la ecuación entre ambas orillas ha terminado por imponerse.
A ese equilibrio imposible se suma un cambio vital de primer orden. La comunicadora fue madre de Daniela en agosto de 2023, una etapa que transformó por completo sus prioridades y que explica, mejor que cualquier análisis de parrilla, por qué la palabra conciliar aparece en el centro exacto de su mensaje. Tras su posterior separación de la artista Martina diRosso, ambas mantienen una relación cordial centrada en la crianza compartida de la pequeña. Con la decisión ya tomada, Casado seguirá instalada en Málaga, el lugar que desde hace años considera su casa. Vista así, la renuncia deja de parecer un frenazo profesional y se entiende como lo que es: la elección deliberada de una periodista que ha decidido que El precio de estar cada fin de semana frente a la cámara en Madrid se había vuelto demasiado alto.
El fichaje que debía apuntalar la refundación informativa de la cadena

Su salida cierra una etapa que arrancó en septiembre de 2024, cuando la cadena sorprendió al sector anunciando su incorporación para ponerse al frente de las ediciones de fin de semana. Aquel movimiento no fue un fichaje aislado, sino una pieza más de la profunda renovación que el grupo había emprendido en su división de informativos tras el desembarco de Carlos Franganillo como director y presentador de la edición de noche y la recuperación de Noticias Cuatro. La llegada de una periodista con una trayectoria larga y sólida en RTVE, expresidenta además de la Academia de Televisión, se interpretó entonces como otro de los grandes gestos estratégicos de la compañía para reforzar la credibilidad de sus servicios informativos. Ella misma recibió el reto con entusiasmo declarado: «Hoy abro un capítulo nuevo en mi vida en Mediaset sumándome al equipo y al proyecto de Informativos Telecinco. No puedo estar más feliz».

Aquella incorporación tuvo además un componente sentimental que la propia protagonista no ocultó nunca: supuso el reencuentro televisivo con David Cantero, con quien años atrás había compartido plató en el Telediario Fin de Semana de Televisión Española. La complicidad entre ambos se convirtió en una de las señas de identidad de la edición, y cuando el presentador abandonó la cadena, Casado protagonizó uno de los momentos más emotivos de su etapa al aparecer en plató con una corbata negra perteneciente a su compañero, un gesto simbólico con el que quiso llevarlo consigo. Tras aquella marcha asumió en solitario el liderazgo de la edición del fin de semana, un papel poco habitual dentro de la estructura de los informativos de la casa. En menos de dos años llegó a imprimir un sello propio al formato, combinando el rigor con una cercanía que a veces desbordó el molde clásico: buena prueba de ello fue el día en que despidió una edición cantando Háblale de mí, de Pecos, tras emitir una información sobre el grupo, una espontaneidad que dividió por igual a defensores y detractores.
Un relevo cerrado y un verano de movimientos en toda la parrilla

La encargada de ocupar su lugar de forma inmediata es Carmen Corazzini, un rostro que conoce la casa a la perfección. Nacida en Roma hace treinta y cuatro años, estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual y cuenta con formación especializada en criminología y terrorismo, un bagaje que ha volcado en el periodismo de sucesos y en la divulgación vinculada a la crónica negra, terreno en el que también ha desarrollado una faceta como escritora. Se ha convertido en una presencia habitual de las ediciones matinales y en sustituta recurrente durante los periodos vacacionales, y será ella quien presente los informativos del fin de semana durante el mes de agosto. Qué ocurrirá a partir de septiembre es todavía una incógnita: el grupo estaría analizando distintas configuraciones para la próxima temporada, y entre las quinielas figuraría la propia Corazzini acompañada de otro periodista cuyo nombre aún no ha trascendido.
El movimiento se produce, además, en pleno baile estival de rostros. En los informativos, Carlos Franganillo y Ángeles Blanco seguirán al frente hasta finales de julio, mientras que en agosto Sara Canals asumirá la edición de las nueve de la noche antes de incorporarse en septiembre a la Cadena Ser junto a Aimar Bretos; Bricio Segovia regresará al matinal e Isabel Jiménez continuará en la edición de las tres de la tarde. Los magacines viven su propia rotación, con José Luis Vidal sustituyendo a Ana Terradillos en La mirada crítica, Verónica Dulanto y Jano Mecha relevando a Patricia Pardo en Vamos a Ver y Frank Blanco ocupando el puesto de Emma García en Fiesta. En medio de ese trasiego previsible y anual, la marcha de Casado es la única que no responde al calendario, sino a una decisión personal. Y ahí reside su verdadero significado: en una industria que rara vez admite que alguien se baje voluntariamente del escaparate, una periodista consolidada ha preferido reconocer en voz alta que el desgaste de sostener dos vidas en dos ciudades distintas tenía un límite. No se despide del oficio, sino del ritmo. La puerta, insiste ella misma, queda entornada.
