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Televisión

La colaboradora de televisión Sarah Santaolalla se planta en ‘Malas Lenguas’ por la violencia contra los periodistas y teme acabar «con las piernas rotas»

Pedro Serrano González
6 min 18
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Sarah Santaolalla no se anduvo con rodeos este jueves en el plató de Malas Lenguas. La colaboradora de televisión tomó la palabra para hablar de los episodios violentos contra los periodistas que cubrían las concentraciones por Ceuta y encadenó una pregunta detrás de otra hasta llegar a la que se llevó el bloque entero: «¿Qué es lo siguiente? ¿Un tiro en la nuca?».

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La pregunta que soltó en el plató de ‘Malas Lenguas’

El asunto llegó a la mesa del programa que presentan Gonzalo Miró y Esther Palomera como uno de los temas del día en los espacios de actualidad de la televisión, y Sarah Santaolalla fue una de las voces que lo abordó. Santaolalla no se quedó en el titular de la agresión ni en el reproche genérico: fue enlazando preguntas en voz alta, sin bajar el tono, hasta dejar la frase que resume su diagnóstico. «¿Qué es lo siguiente? ¿Un tiro en la nuca? ¿Qué es lo siguiente? ¿Que vayan a la casa de alguien? ¿Qué es lo siguiente? Es que ya hemos llegado a unos niveles de violencia donde la Policía no lo identifica y los jueces no lo condenan», dijo en el plató.

La intervención de Santaolalla había arrancado antes, con un planteamiento que apuntaba a un clima de fondo y no a un incidente aislado. «Creo que hay una parte de la población de este país que hace tiempo se decidió a señalar, ponerles una diana en la espalda y lanzarles a los tiburones», sostuvo, para situar después en ese mismo saco a quienes trabajan en medios de comunicación, a quienes se dedican a la política y a quienes están en el activismo. La colaboradora habló en primera persona del plural, incluyéndose a sí misma y a sus compañeros de oficio, y remató esa parte con una palabra que repitió luego: la de una campaña sostenida para «deshumanizarnos».

«A lo mejor salimos con las piernas rotas»

El segundo tramo de su intervención fue el más personal, y ahí la analista dejó claro que la reflexión no era teórica. Dijo que por convicción habría acudido a las concentraciones a apoyar al pueblo ceutí y a unos ciudadanos que, a su juicio, están en una situación trágica y merecen todo el respaldo. Y a continuación puso el pero. «Pero si hubiésemos ido algunos de los que estamos en esta mesa, a lo mejor salimos con las piernas rotas». La frase señala directamente a la propia mesa desde la que hablaba, es decir, a los rostros que se sientan cada tarde con ella delante de la cámara, y es la que explica el volumen del resto de su discurso.

De ahí pasó al miedo, y lo nombró tal cual. «Yo estoy profundamente asustada con la violencia que se ha normalizado contra periodistas de esta y otras casas. Que se haya normalizado que se metan a empujar o que lleguen a agredir, insultar y/o amenazar y que aquí no pase nada…», afirmó la comunicadora, dejando la frase en suspenso. Su conclusión la formuló como una advertencia sobre el trabajo diario: aseguró que va a llegar un punto en el que no puedan ni acudir a trabajar, y avisó de que «nos vamos a arrepentir de esto». Entre medias, un reproche por lo que, según ella, se perdió de vista en las movilizaciones. «Que entre el Cara al Sol y el saludo fascista se olvidaron del pueblo de Ceuta».

El contexto: qué pasó en las concentraciones

Los hechos a los que se refería la colaboradora son las imágenes de violencia contra los periodistas que cubrían las concentraciones convocadas a favor de Ceuta, con especial atención a las celebradas en Madrid. Esas imágenes se difundieron el miércoles y se convirtieron al día siguiente en uno de los asuntos más comentados en los principales programas de actualidad de la televisión en España, que dedicaron bloques a analizarlas con sus colaboradores. Santaolalla afirmó además que periodistas señalados en esas concentraciones no han podido seguir trabajando con normalidad después.

Ese es el material sobre el que trabajó la mesa de Malas Lenguas el jueves, con los colaboradores dando su punto de vista uno detrás de otro. Santaolalla situó en ese contexto su propio caso y el de sus compañeros de mesa cuando dijo que habría acudido por convicción a apoyar al pueblo ceutí y que, aun así, no lo hizo. Y ahí encajó la parte más dura de su turno: la que dedicó a la respuesta institucional, cuando sostuvo que se ha llegado a «unos niveles de violencia donde la Policía no lo identifica y los jueces no lo condenan». No dio nombres de los agredidos ni detalló incidentes concretos; su intervención se movió todo el rato en el terreno del clima que, a su juicio, hace posibles esas escenas.

Un perfil que no esquiva el choque en directo

La intervención encaja con lo que Sarah Santaolalla lleva tiempo siendo en pantalla: una colaboradora de televisión que interviene en formatos de actualidad y debate, que se maneja igual en el plató que en sus redes y que no suele dejar la frase a medias cuando el tema le toca de cerca. En este caso el tema le tocaba doblemente, porque el objeto de la conversación era la seguridad de quienes hacen su mismo trabajo, y esa es la razón por la que su turno acabó siendo el que se recortó y circuló después: no describió lo ocurrido, se puso dentro.

Ese registro es también el que la ha convertido en un rostro reconocible de las mesas de tarde, donde su nombre aparece con frecuencia asociado a intervenciones que se comentan fuera del programa y que acaban circulando recortadas. En su archivo reciente está el anuncio, a finales de agosto, de que tendrá programa propio en La Séptima, un salto que la convierte en presentadora además de colaboradora. Este jueves volvió a ocurrir lo de siempre: la pregunta sobre el tiro en la nuca se despegó del bloque y viajó sola.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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