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Televisión

Pide 5.000 euros por daño moral y asegura conservar mensajes, audios y grabaciones: Elisa Hernández lleva a los tribunales a Iker Casillas, que niega que esa supuesta amistad existiera

Pedro Serrano González
6 min 19
elsa iker

La cifra es modesta y el contenido no: 5.000 euros por daño moral. Es lo que reclama Elisa Hernández, la joven malagueña a la que hace meses se relacionó con Iker Casillas, en la demanda que ha interpuesto contra el exportero y que este domingo adelantó en exclusiva el periodista Omar Suárez en Fiesta. Ella sostiene que el entorno del futbolista la señaló públicamente hasta dañar su honor. Él nunca se ha pronunciado en primera persona y, cada vez que se le ha preguntado a través de terceros, ha negado incluso conocerla.

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Una demanda por «la falsedad de las informaciones» y la intención de dañar

El origen del conflicto está en lo que se dijo de ella cuando salió a la luz aquella supuesta relación o amistad. Según se relató en el programa, el entorno del exguardameta la acusó de estar inventándose la historia, aseguró que «no estaba bien de la cabeza» y sostuvo que estaba «obsesionada con él». Son esas declaraciones —no una supuesta relación en sí— las que ella ha llevado a los tribunales. El propio Omar Suárez leyó en directo parte del documento que acredita la demanda: se reclama «no solo por la falsedad de las informaciones, sino por la evidente intención de dañar el prestigio y la dignidad personal de doña Elisa», y se añade que «las declaraciones han afectado directamente a su reputación y honor».

La cuantía que se reclama, según se detalló en el mismo espacio, son 5.000 euros en concepto de daño moral sufrido como consecuencia de la conducta referida a esos hechos. Es una cantidad que dice bastante sobre el objetivo del procedimiento: no es una demanda millonaria ni un pulso económico, sino una reclamación por vía civil cuyo interés está en la declaración judicial más que en la indemnización. Conviene subrayarlo desde el principio: todo lo que sigue procede de las declaraciones de la demandante y de la información aportada por el periodista en el programa. Iker Casillas no ha respondido públicamente a esta demanda y su posición conocida hasta ahora ha sido siempre la misma, la de negar que conociera a esta mujer.

Cómo se demanda a alguien que nunca ha hablado en primera persona

La pregunta obvia se la hizo el propio periodista a la demandante y es el nudo jurídico del asunto: ¿cómo se puede demandar a alguien que jamás ha dicho nada de ti en un medio? La respuesta que dio Omar Suárez tras hablar con ella fue que se ha asesorado legalmente y que sí cabe, «porque ella tiene pruebas de que todas estas personas habrían hablado por boca de Iker», es decir, que existiría una intención del exportero detrás de que esas personas hablaran y la dejaran en mal lugar. La demandante lo concreta más: asegura tener «mensajes de varios periodistas» en los que se le reconocería que «son declaraciones directas de Iker».

Esa es, en la práctica, la apuesta procesal completa: acreditar la autoría intelectual de unas declaraciones que nunca se firmaron. Si esos mensajes existen y se sostienen ante un juez, la demanda tiene recorrido; si no, se queda en la palabra de una parte. Nada de esto está probado a día de hoy y ningún tribunal se ha pronunciado. Merece la pena recordar además que el exportero no es ajeno a los juzgados en asuntos de este tipo y que le han ido bien: hace unas semanas ganó en el Tribunal Supremo a la productora de ‘La isla de las tentaciones’.

«Tengo todos los mensajes y todos los audios, tengo fotos, grabaciones… tengo todo»

Las declaraciones que ella dio en exclusiva al programa son duras y conviene reproducirlas como lo que son, la versión de una de las partes. «Tengo todos los mensajes de cuando quería quedar conmigo. Iker me decía de hacer ciertas cosas para que pareciera que estábamos juntos», afirma. Y explica así su decisión: «Le demando por todas las mentiras y por todo lo que ha manipulado. Él se dedica a quedar con muchas chicas y a hacer cosas por detrás para que la prensa se acabe enterando y encima tiene la poca vergüenza de que, cuando le preguntan, cuenta una historia y una versión totalmente distinta para dejar mal a todo el mundo». Sobre el material que dice conservar es taxativa: «Tengo todos los mensajes y todos los audios, tengo fotos, grabaciones… tengo todo».

Va más allá y sostiene que hubo presiones directas: «Sé que ha sido Iker porque tengo hasta conversaciones con él amenazándome de que me iba a enterar», llegó a decir, añadiendo que él habría intentado localizarla llamando a amigos comunes cuando ella estaba con ellos, y que a estas alturas ya no quiere hablar con él. En el mismo espacio se apuntó que ambos habrían compartido escapadas a lugares como Nueva York, Sevilla, Málaga o Navalacruz, y que ella mantenía entonces una relación de pareja de dos años. También se aireó un episodio que el propio periodista situó en el terreno del testimonio ajeno y sin confirmación: contó que en su día se pusieron en contacto con él unos santeros para asegurarle que habían cobrado 12.500 euros por hacerle un «amarre» al exportero. Ninguna de estas afirmaciones cuenta con verificación independiente.

El patrón que ella describe y una hemeroteca que da para todo

La acusación de fondo de la demandante no es sentimental sino de método: sostiene que el exportero maneja su vida privada de una manera concreta —dejar que trascienda y desmentirla después— y ese es exactamente el punto en el que su relato conecta con lo publicado sobre él en los últimos meses. Mientras se hablaba de ella, al exportero se le relacionaba en paralelo con Juliana Pantoja en Colombia, un capítulo que también acabó en el mismo programa cuando ella frenó la emisión de su entrevista tras las acusaciones de él. Y este mismo mes ocurrió algo que ilustra la queja de fondo: tras haber sostenido que unas imágenes suyas estaban hechas con Inteligencia Artificial, fue fotografiado de la mano con Irene Esser en Nueva York.

De ahí que este asunto tenga un alcance distinto al del cotilleo habitual. No se dirime si hubo o no una relación —eso ni siquiera es lo que se reclama—, sino si señalar públicamente a una mujer diciendo que no está bien de la cabeza y que está obsesionada tiene un precio cuando quien lo dice no da la cara. Ella ha decidido que sí y lo ha llevado a un juzgado. Él, por ahora, mantiene el silencio que ha mantenido desde el principio, que es precisamente lo que la demanda pretende convertir en irrelevante.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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