María Patiño ha puesto por fin sus palabras a la guerra del verano y lo ha hecho sin rodeos: no cree que la irrupción mediática de Julia Janeiro haya coincidido por azar con la retirada de Belén Esteban de la televisión. «Es llamativo que la aparición de Juls coincida con la ausencia de Belén. No me parece casual: hay algo que se me escapa, porque no lo entiendo», sostiene la periodista en una entrevista concedida a ABC. Y de ahí salta a la pregunta que, según ella, nadie de los que han opinado sobre el asunto se ha molestado en contestar.
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«Hay algo que se me escapa»: la coincidencia que Patiño no compra

La periodista no le niega el juego televisivo a la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario. Al contrario: la describe como «fresca, graciosa», recuerda que «hace declaraciones en la calle sin cobrar» y admite que «da mucho juego». Lo que no le encaja es el calendario. Que una cara nueva ocupe todo el espacio informativo del verano justo en las semanas en que la colaboradora más reconocible del género no está en ninguna pantalla le parece demasiada casualidad, y así lo dice sin envolverlo. «No me parece casual». Es la primera vez que una de las voces con más peso del corazón pone en duda el mecanismo, y no el personaje.

Su reproche, sin embargo, no va dirigido a la joven. Va a quienes se han pronunciado estas semanas sobre el caso. «Tampoco entiendo que de todos los que han salido a opinar sobre el tema no respondan a esta duda: cuando se habla del daño a una menor, qué es más doloroso, ¿la sobreexplotación mediática o la ausencia de un padre?», plantea. La pregunta queda ahí, sin nombres y sin respuesta, y es la que ordena todo lo demás: Patiño no discute si la exposición pública hace daño, discute que se hable solo de esa mitad. En un debate en el que casi todo el mundo ha elegido bando, ella elige señalar el silencio.
Qué dice de Belén Esteban y de su vuelta

Sobre la otra parte habla con la confianza de quien mantiene el trato. «Yo hablo mucho con Belén». Y confirma lo que la propia interesada ha admitido en público, que quiere regresar a la televisión, sin ponerle fecha ni condiciones ajenas. «Su regreso llegará cuando toque. Y ella acepte que sea así», resume. Por el camino deja una lectura del oficio que vale para todos los que lo ejercen. «En esta profesión todo se mueve por interés: ahora te quiero, mañana ya no me sirves». Y le reconoce un mérito que en su mundo no es menor. «Belén ha sabido dejar su vida en un segundo plano para ser un personaje».
En agosto, el enfrentamiento entre las dos familias saltó de las revistas al plató y hasta amenazó con colarse en la parrilla de los realities, y esta misma casa contó cómo Beatriz Trapote y Víctor Janeiro salieron a arropar a su sobrina cuando la presión arreciaba, y también cómo se interpretó en su entorno la exposición de la joven. Nada de aquello se preguntaba lo que se pregunta ahora Patiño, que no entra a repartir culpas entre las dos casas y se limita a apuntar a quienes, según ella, han opinado sin mojarse en lo esencial.
Terelu Campos, Mar Flores y la «nepobaby»

El resto del cuestionario reparte con la misma frialdad. A Terelu Campos, con la que reconoce que no habla «hace tiempo», le afea que no entienda a Mar Flores. «No solo no se sintió respaldada por ella tras relatar su vivencia, los malos tratos, sino que tuvo que ver cómo le reía las gracias en un plató». También le llama la atención la alianza repentina de la presentadora con Rosa Benito en defensa de sus hijas y la contesta con un espejo incómodo: «Rocío Carrasco, qué era para Rocío Jurado: ¿un gato, una mascota?».
Con Alejandra Rubio el trazo es fino pero firme. Felicita a la excolaboradora de televisión por su maternidad y entiende que su madre salga a defenderla «incluso cuando se equivoque, como todos nos hemos equivocado a su edad», antes de marcar la distancia. «Alejandra puede conocer la profesión por lo que le han contado, pero otra cosa es la profesionalidad, que se logra con la experiencia». Y remata sin adornarlo. «No lo digo como un desprecio, pero a Alejandra no la considero una profesional». De Beatriz Trapote, tía de Juls, dice directamente que no puede con ella y con «la misma actitud de «yo soy periodista»» con la que, a su juicio, intenta desmarcarse de ese parentesco.
El aviso sobre Isabel Pantoja y su propio regreso

El pasaje más áspero se lo lleva la reaparición de Mayte Zaldívar como testigo contra Isabel Pantoja. Patiño lo cuestiona de raíz: «¿Cómo se va a cuestionar a la Pantoja con el testimonio de una culpable de blanqueo de capitales? ¿Ya nos hemos olvidado de las bolsas de basura con dinero?». Sostiene además que ya en los tiempos de A tu lado recibía dinero en paraísos fiscales y que, «por mucho que nos quieran contar ahora lo contrario», su relación con Julián Muñoz nunca terminó. Todo ello es su versión de los hechos, no una acusación acreditada.
De su propia situación habla sin dramatismo. Dice tener «un proyecto cerrado» a la espera de que se ejecute, admite que hubo «un interés profesional que se paralizó» porque lo que le ofrecieron no la convencía y niega que la ausencia le pese. «Quienes mandan han decidido que no esté. Ni me creo la mejor cuando me llaman, ni me siento una mierda porque no me llaman». Tampoco olvida el final de Sálvame —«se lo quitaron de encima con una exclusiva en prensa»—, ni se muerde la lengua con las cadenas. «Si matas al bicho, lo que no puedes hacer es avergonzarte de haberlo alimentado».
