El veterano comunicador rompe su silencio en el pódcast de Sergi Ferré y confiesa la asfixiante situación económica que atraviesa. Sin ofertas «normales» sobre la mesa, vetado por antiguos compañeros y recurriendo a la ayuda de sus amigos para subsistir, Sandoval lanza un dardo contra la «mediocridad» de la televisión actual mientras se refugia en la sanidad pública para proteger su salud mental.
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Víctor Sandoval no es un rostro más en el ecosistema televisivo; es, para muchos, el arquitecto de una forma de hacer espectáculo que hoy parece en peligro de extinción. Sin embargo, el hombre que un día fue el rey de las tardes en Telemadrid con el mítico ‘Mamma Mía’ y el promotor de las fiestas más exclusivas de Pacha Ibiza, hoy se enfrenta a su peor guion: el del olvido profesional. En una charla honesta y descarnada con Sergi Ferré, el colaborador ha desnudado una realidad que dista mucho de los focos y el maquillaje, marcada por deudas acumuladas y un teléfono que ha dejado de sonar.
«Confié en que me volvería a salir algo normal, pero ahora no hay nada normal», lamenta Sandoval. El periodista describe un panorama laboral desolador donde las ofertas que recibe no le permiten ni siquiera cubrir los costes básicos de la seguridad social. Un ejemplo de esta precariedad fue la propuesta de Isabel Gemio para colaborar en RNE: un solo día a la semana que le obligaba a darse de alta como autónomo, algo inviable para sus mermadas arcas. «Me da igual perder el paro si el trabajo me compensa para poder vivir», implora un Víctor que, a sus 54 años, se niega a ser tratado como un principiante: «Tengo el culo pelado, no soy un becario».
Vetos, disfraces y la sombra de Kiko Matamoros
El relato de Sandoval incluye capítulos de gran amargura profesional. El colaborador señala directamente a la productora ‘No somos nadie’ (antigua Fábrica de la Tele), donde se sintió infrautilizado tras un conflicto con Kiko Matamoros. Según su testimonio, el veto de Matamoros le dejó sin su silla habitual, siendo «remediado» con apariciones donde se le obligaba a trabajar disfrazado o en situaciones que no dignificaban su trayectoria.
Incluso proyectos posteriores como ‘La familia de la tele’ resultaron ser, en sus palabras, un trago amargo aceptado únicamente por la necesidad imperante de pagar facturas. «Cuando cojo dinero, me dura dos minutos porque tengo muchas deudas», confiesa con crudeza. Ante la falta de ingresos estables, Sandoval sobrevive gracias a la generosidad de su círculo más íntimo. «Gracias a Dios que tengo amigos que me ayudan, si no, de qué», admite, poniendo en valor el apoyo de figuras como Belén Esteban, Kiko Hernández, Lydia Lozano y María Patiño, los únicos que se mantienen en su bando de incondicionales.
Salud mental y el «efecto Gema López»
Lejos de la opulencia del pasado, el presente de Víctor Sandoval se gestiona en las salas de espera de la sanidad pública, donde busca ayuda profesional para lidiar con la ansiedad que le produce su situación. Siguiendo los consejos de su psicólogo, el comunicador ha decidido aplicar una política de «límites firmes», poniendo como ejemplo de dignidad a su excompañera Gema López.
«Si te sientes ignorado, deja de acercarte; por eso yo ya no llamo a nadie», sentencia Sandoval, quien ha optado por mantener la distancia con aquellos que no le aprecian. Mientras su esperanza empieza a titilar, Víctor no descarta activar su «plan B»: regresar a la noche y a las discotecas, el lugar donde hace décadas empezó a forjar una carrera que hoy, injustamente, parece haber sido enterrada por la «mediocridad» de las nuevas mesas de análisis.
