Daniel Guzmán, el eterno Roberto de Desengaño 21, se reencuentra con sus raíces televisivas en Cuatro mientras deja la puerta abierta a un cameo histórico en La que se avecina. El actor y director se sincera sobre su vínculo con los hermanos Caballero y la nostalgia de un reparto inolvidable en Telecinco.
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La nostalgia es un motor imparable en la industria del entretenimiento actual. En un ecosistema donde los reencuentros y los guiños al pasado dictan sentencia en las redes sociales, la figura de Daniel Guzmán permanecía como una de las grandes asignaturas pendientes para los seguidores de la comedia nacional. Tras casi dos décadas centrado en una prestigiosa carrera detrás de las cámaras, el madrileño ha regresado al primer plano mediático de la mano de Mediaset, despertando nuevamente el interés por cerrar un círculo que quedó abierto cuando la mítica comunidad de vecinos de Antena 3 se mudó al barrio de Montepinar.
La ausencia de Guzmán en las nuevas etapas de la ficción de los hermanos Caballero ha sido objeto de debate constante. Aunque muchos de sus antiguos compañeros dieron el salto de manera natural, él se mantuvo al margen, priorizando su faceta como cineasta. Sin embargo, su reciente participación en el programa 100% Únicos de Cuatro, donde ha compartido espacio con figuras como Loles León y Fernando Tejero, ha servido de catalizador para que el actor reflexione sobre su trayectoria y la posibilidad real de volver a ponerse frente al objetivo de una cámara de televisión para un proyecto de ficción.
Un vacío en el reparto de Contubernio que busca cerrarse
A pesar de que el aterrizaje de Daniel Guzmán en la sucesora espiritual de Aquí no hay quien viva estuvo a punto de materializarse en el año 2017, coincidiendo con la décima temporada de la serie, los compromisos profesionales del intérprete frustraron la operación. En aquel momento, la intención de Alberto Caballero era rescatar a Roberto Alonso, la pareja de la icónica «pija» interpretada por María Adánez, para un arco argumental específico que nunca llegó a rodarse. La dedicación absoluta de Daniel a la producción y dirección de cine fue el obstáculo insalvable que separó a los fans de este momento antológico.
En una entrevista concedida a El Español, Daniel Guzmán ha querido aclarar que la relación con la productora sigue siendo excelente, disipando cualquier rumor de distanciamiento personal. Según ha explicado el propio actor al medio citado, el factor tiempo ha sido el único culpable: «Llevamos mucho tiempo con eso, sí. Y es verdad que hasta ahora no ha podido ser porque como he empezado a dirigir… Bueno, ya llevo como 20 años dirigiendo. Como soy tan inquieto y estoy en mil cosas, nunca hemos podido finalmente hacer ese cameo». Estas palabras confirman que la sintonía con Alberto y Laura Caballero es total, dejando el terreno abonado para una futura colaboración.
El guion imaginario y el peso de las ausencias
Guzmán no solo se muestra receptivo a la idea, sino que incluso se atreve a esbozar cómo podría ser ese encuentro con el nuevo universo de Contubernio 49. Su visión del regreso mezcla la comedia con un toque de melancolía que encajaría perfectamente en el tono actual de la serie. «Molaría volver a interpretar a Roberto, que llega a ese vecindario y, de repente, como que le es familiar, le suena de algo pero no lo conoce. Ya se ha sacado Arquitectura y le han contratado para una reforma de uno de los pisos. Finalmente, no la hace porque se acuerda mucho de su edificio de Aquí no hay quien viva, no le dan la licencia y no puede hacerla», imagina el actor.
Esta predisposición se traduce en una frase que ya corre como la pólvora entre los círculos de seriéfilos: «Un cameo siempre será algo bonito, alegre y puede ser divertido». A pesar del entusiasmo, Guzmán no oculta la tristeza que le produce el paso del tiempo y la pérdida de compañeros que fueron fundamentales en su etapa de mayor éxito televisivo. Al recordar la química de aquel reparto, el director se vuelve solemne: «Aquí no hay quien viva nos unió mucho y un reencuentro sería maravilloso. Lamentablemente, algunos compañeros ya no pueden o ya no están. Mariví Bilbao, Emma Penella, Gemma Cuervo, Edu Gómez, José Luis Gil… Tengo muchas ganas de estar con José Luis», confiesa con emoción contenida.
La vigencia de un vínculo personal inquebrantable
Fuera de los platós de grabación, la realidad es muy distinta a lo que sugieren los fríos datos de las agencias de representación. Daniel Guzmán mantiene un contacto fluido y afectuoso con el núcleo duro de aquel edificio que marcó a toda una generación de españoles. Actores como Malena Alterio, con quien compartió años de romance ficticio y una química innegable, siguen formando parte de su círculo más íntimo, al igual que Fernando Tejero y Loles León, con quienes se deja ver frecuentemente.
El actor resta importancia a la necesidad de un reencuentro oficial ante las cámaras precisamente porque ese reencuentro ya existe en su vida privada. Para Guzmán, el afecto generado durante los años de convivencia profesional ha superado cualquier barrera laboral: «El reencuentro personal lo tenemos cada dos por tres porque nos queremos mucho y nos tenemos un cariño especial», zanja el intérprete. Mientras su carrera como director continúa avanzando, la puerta de Contubernio permanece entornada, esperando el momento exacto en el que el arquitecto más famoso de la televisión española decida, por fin, volver a casa.
