Anabel Pantoja ha admitido que su nueva vida en Sevilla le está costando más de lo que deja ver. Dos semanas después de instalarse con su hija Alma para estar más cerca de su pareja, David Rodríguez, y de sus familias, la sobrina de Isabel Pantoja ha contado en una historia de Instagram que el lunes la desbordó y que el cambio no lo vive igual que los suyos. «Ellos no sienten el cambio y no tienen tanto vacío como yo».
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«Hoy lunes superado, pero el propio lunes me superó a mí»

El mensaje arranca con un balance de jornada que ella misma resume en una línea. «Hoy lunes superado, pero el propio lunes me superó a mí», ha escrito la influencer, que después de siete años viviendo en Arguineguín ha cambiado Gran Canaria por la capital andaluza. Lo primero que pone sobre la mesa es la logística de una familia que acaba de aterrizar y que todavía no tiene cerca a los abuelos que la sostenían en el día a día. «Tengo tanta admiración por esas mamis y papis que tienen más de 1, que tienen a los abuelos lejos y que llevan todo por delante», ha reconocido. Buena parte del cambio gira alrededor de Alma, que cumplirá dos años en noviembre y cuya rutina ha tenido que empezar de nuevo en otra ciudad. «Aquí en Sevilla todo ha cambiado, horarios, rutinas, insomnios, natación, parques y derivados», ha enumerado Anabel, que describe unos días en los que la agenda de la pequeña marca el ritmo de toda la casa.
A eso se suma una mudanza que no ha terminado. «A esto le sumo la instalación en un piso vacío con sus inconvenientes varios», ha contado, y de ahí sale una rutina hecha de llamadas y visitas de operarios. «Apenas me da para coger el móvil, y hablar con seguros, instaladores, repartidores y poco más», ha señalado. Ese mismo desgaste explica que su actividad en redes, que es también su trabajo, haya bajado estos días. «No me da para coger y grabar e inventar algo ingenioso», ha confesado, aunque no ha dejado de publicar del todo. «Aun así lo hago entre medias de alguna siesta o hueco libre». La jornada terminó con un gesto mínimo para bajar revoluciones. «Me di una ducha de 15 min para relajarme», ha escrito antes de despedirse con la vista puesta en la mañana siguiente. «Mañana será otro día».

La casa de Arguineguín y el vacío que solo siente ella
La parte más íntima del mensaje no habla de horarios, sino de la casa que ha dejado atrás. Anabel ha confesado que muchas mañanas se despierta sin ubicarse todavía en Sevilla. «Mi cabeza, que muchas veces se levanta y piensa que está en Arguineguín, en mi preciosa y bonita casa que hice hogar», ha escrito sobre la vivienda grancanaria en la que ha pasado los últimos años y a la que ya había prometido volver en vacaciones. Ahora el esfuerzo es repetir aquello desde cero en un piso de alquiler. «Ahora con todo intento montar y crear con muchísimo esfuerzo otro aquí para mi familia y que no les falte de nada», ha explicado.
Es ahí donde aparece la palabra que da sentido a todo el texto. Anabel no dice haber dejado atrás ese vacío: dice que es ella quien lo carga, y que su pareja y su hija no lo notan de la misma manera. «Ellos no sienten el cambio y no tienen tanto vacío como yo», ha reconocido. Tampoco se pone plazos para que pase. «Será cuestión de tiempo», ha zanjado, en un mensaje que no habla de arrepentimiento ni de marcha atrás, sino del coste de adaptarse a una ciudad nueva con una niña pequeña y una casa por montar.
Un sofá, la televisión en el suelo y un piso «muy muy pequeñito»
Ese piso vacío del que habla ya lo había enseñado días atrás en otro vídeo de Instagram, sentada en el suelo del salón. «Me acabo de sentar en lo que va a ser mi nueva vida. No sé hasta cuánto voy a durar aquí, pero esta es mi nueva vida», decía entonces, con apenas «un sofá y la televisión en el suelo». «Es la primera vez que entro en una casa vacía», reconocía quien siempre había procurado mudarse con todo ya colocado. Su idea era comprar en Sevilla, pero se topó con el mercado. «Los precios están disparados». Siguió el consejo de su madre, Merchi Bernal, y optó por un alquiler cerca de ella para buscar con calma. Lo definió como «muy apañao, pero muy muy pequeñito».
Para llenarlo ha recurrido a una interiorista sevillana en lugar de comprar muebles a toda prisa. «Yo soy simétrica, rítmica a la hora de decoración», explicaba entre risas. «Me van a ayudar sobre todo a buscar los mini espacios, como yo digo, y aprovecharlo y, sobre todo, poner el piso buenísimo». En aquel vídeo el tono era de ilusión. «Para mí esto es una aventura. Es un poco complicado, pero se puede. Nada es imposible». Admitía también que la mudanza le daba «mucho miedo y respeto», junto a «una adrenalina y mucha ilusión», y dejaba claro que las islas no desaparecen de su vida. «No nos vamos a olvidar de Canarias».
El traslado lo había hecho oficial en la entrevista con la que abrió la temporada de ‘¡De Viernes!’ en Telecinco, donde dio el motivo en una frase. «Lo hemos decidido así para tener más cerca a nuestras familias». En el avance de aquella entrevista ya se le quebró la voz al hablar de los meses que llevaba sin querer levantarse de la cama y de su hija.
