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Series y cine

Veinte años del cierre de «Aquí no hay quien viva»: Alberto Caballero revela el enfado que empañó su final y el pulso por el dinero de la serie: «Nos pagaron una mierda»

Pedro Serrano González
5 min 94

Se cumplen exactamente dos décadas de uno de los adioses más recordados de la televisión española. El 6 de julio de 2006, el ficticio inmueble de Desengaño 21 cerraba sus puertas para no volver a abrirlas y ponía fin a Aquí no hay quien viva, la comedia que retrató como pocas la España de principios de los 2000. Veinte años después, su creador, Alberto Caballero, ha desempolvado los recuerdos de aquella época dorada en una entrevista con Vanitatis, y lo ha hecho con una franqueza que deja al descubierto que el final de la serie no fue, ni mucho menos, tan feliz como el que vivieron sus millones de seguidores.

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Un adiós marcado por el enfado

El último capítulo, titulado Érase un adiós, escondía una ausencia que pocos advirtieron. Cuando los vecinos abandonan el edificio y piden a un viandante que les haga una foto, quienes debían sostener la cámara iban a ser Alberto Caballero y el guionista Daniel Deorador, en un guiño cómplice a los espectadores.

Sin embargo, ese cameo nunca llegó a rodarse, y el motivo tiene que ver con el estado de ánimo de sus responsables. «No estamos satisfechos. Nos habría gustado hacer un final más alegre, pero estábamos demasiado cabreados», admite el guionista y productor, que todavía deja asomar cierto desencanto al recordar aquellos días.

El origen de aquel malestar no era otro que el dinero. Pese a que la serie se convirtió en un fenómeno social que disparó la popularidad de todo su reparto y encumbró a los hermanos Alberto y Laura Caballero como nombres imprescindibles de la comedia española, sus creadores sienten que no obtuvieron la recompensa que merecían. «A nivel personal, sentimos una gran frustración. Nos pagaron una mierda», confiesa sin rodeos. No es una queja menor: el año pasado, la Justicia obligó a Atresmedia a facilitar información detallada sobre todas las formas de explotación de la obra desde 2003 hasta la actualidad, precisamente a petición de sus autores. «Le debemos nuestra carrera», reconoce no obstante Caballero, agradecido con los seguidores «de siempre y los chavales que se van incorporando».

De Desengaño 21 al nacimiento de «La que se avecina»

La idea de aquella comunidad de vecinos había nacido de los propios hermanos Caballero, mientras que su tío, el productor José Luis Moreno, se encargó de poner en marcha la maquinaria técnica y financiera bajo el paraguas de su productora, Miramón Mendi. Ellos aportaban el lado creativo; la cadena y la empresa, el ejecutivo. En ese reparto de papeles siempre hubo roces, y todo terminó por estallar cuando el proyecto se trasladó a Telecinco: debían mantener el argumento de la comunidad de vecinos, pero empezar de cero, abandonando personajes, tramas y el mítico edificio naranja. De ahí esa sensación agridulce con el desenlace de Aquí no hay quien viva.

Aquella ruptura, sin embargo, les dejó una lección que han sabido aprovechar. De aquel giro nació La que se avecina, y para blindar su continuidad los Caballero decidieron tener mucho más control sobre su trabajo. Con ese objetivo levantaron su propia productora, Contubernio S.L., la fórmula que explica por qué su segunda gran comedia ha logrado perdurar en emisión durante mucho más tiempo que la primera. Mientras varios de sus antiguos actores han fantaseado estos días con el futuro que podrían haber tenido sus personajes, el creador descarta sumarse a ese juego: «Tenemos demasiado trabajo, no podemos permitirnos el lujo de pensar cosas que no se van a producir», zanja.

El precio de un fenómeno rodado a contrarreloj

Si algo se recuerda de Aquí no hay quien viva es la vertiginosa velocidad a la que se hacía todo. El último capítulo se rodó el 5 de julio de 2006, apenas un día antes de su emisión, un margen tan ajustado que en ocasiones los episodios llegaban terminados el mismo día de su estreno. Los horarios eran interminables y el desgaste se había instalado ya en actores, directores y guionistas. Con la perspectiva del tiempo, el propio equipo creativo ha reconocido que aquel nivel de producción resultaba difícilmente sostenible, lo que ayuda a entender por qué el punto final llegó envuelto en agotamiento y no en celebración.

Dos décadas más tarde, Alberto Caballero continúa instalado en ese ritmo frenético que, de algún modo, conecta con el de aquellos años, repartido ahora entre el rodaje de Machos Alfa y La que se avecina. La serie que cerró Desengaño 21 sigue reponiéndose y ganando nuevas generaciones de fans, consolidada como un clásico imprescindible de la comedia patria. Su creador, que aún arrastra las heridas de un final amargo, puede al menos presumir de haber construido un legado televisivo que, veinte años después, permanece más vivo que nunca. Porque, pese a los cabreos y las cuentas pendientes, en Aquí no hay quien viva sigue habiendo quien la vea.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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