Saltar al contenido
Opinión

Opinión: El ocaso de la coherencia: Alejandra Rubio sucumbe al fango de ‘¡De viernes!’ por una cifra astronómica

Pedro Serrano González
4 min 955
Alejandra Rubio en el plató de De Viernes con Santi Acosta y Bea Archidona

La colaboradora Alejandra Rubio se sienta mañana frente a Santi Acosta y Bea Archidona, rompiendo su promesa de no mercadear con su vida privada en un ejercicio de cinismo que dinamita su escasa credibilidad mediática.

Te recomendamos

La metamorfosis del cinismo: de la ética al cheque

Resulta verdaderamente fascinante, a la par que repulsivo, observar la velocidad con la que los principios de Alejandra Rubio se evaporan ante el calor de un contrato con ceros a la derecha. Mañana, la autoproclamada defensora de la intimidad se sentará en el plató de ‘¡De viernes!’, ese mismo espacio del que renegó por activa y por pasiva. Atrás quedaron sus ínfulas de superioridad moral cuando criticaba a Laura Matamoros por alimentar polémicas en programas de corte similar. Hoy, la hija de Terelu Campos demuestra una falsedad inconmensurable y una falta de dignidad que solo se explica por la necesidad de mantener vivo un tren de vida que su talento, por sí solo, no podría sufragar.

Su «selectividad narrativa» es ya legendaria: cuando algo le incomoda, o no lo entiende o no contesta, amparándose en una altanería que roza el desprecio hacia el espectador. Sin embargo, para alimentar las tramas de las Campos, los líos con los Matamoros y las polémicas que la mantienen económicamente a flote, Alejandra no tiene problemas de comprensión. Es la culminación del «hija de» elevado a la máxima potencia; una figura que no está en televisión por ser periodista ni por su valía profesional, sino exclusivamente por el apellido que desfalca las arcas de Mediaset.

El blindaje de Terelu: una entrevista viciada de origen

El esperpento no termina con la presencia de la seudoescritora. En el plató estará su «mamaita», Terelu Campos, en calidad de colaboradora, ejerciendo de escudo humano y guardiana de su retoño. Ya podemos vaticinar una entrevista suave, viciada y carente de cualquier atisbo de rigor periodístico. Terelu no dudará en morder o arañar a cualquier compañero, llámese Antonio Rossi o cualquier otro valiente, si las preguntas osan rozar la zona de confort de su Alejandra.

El consejo para los colaboradores es claro: lleven armadura. La censura materna y la chulería de la entrevistada convertirán el programa en un monólogo de blanqueamiento de imagen. Es el modus operandi de un clan que se siente dueño y señor de las instalaciones de Fuencarral, donde campan a sus anchas haciendo, literalmente, lo que les sale del «pototo» o «potota» mientras cobran sueldos que resultan insultantes para el profesional medio.

¿El bombazo del embarazo o una exclusiva pactada bajo amenaza?

La promoción del programa anuncia un «bombazo» que cambiará la vida del clan Campos. Los rumores apuntan a lo que Libertad Digital ya adelantó en exclusiva hace semanas: el embarazo de Alejandra Rubio. Recordemos que aquel medio se vio obligado a borrar la noticia tras recibir amenazas de demanda. ¿Por qué tanto celo procesal? La respuesta parece obvia: el negocio ya estaba pactado con Telecinco por una cifra económica astronómica.

No se trataba de preservar la intimidad, sino de preservar el valor de mercado de la noticia. Es el cinismo de quien demanda por «derecho al honor» mientras prepara el set de televisión para vender ese mismo honor al mejor postor. El espectador se ve obligado a consumir productos caducados, personajes sin base ni argumentos que intentan vender una vida de cartón piedra.

La impostura de la escritora y el declive de Mediaset

Para colmo de males, Alejandra Rubio se presenta ahora como escritora, lanzando un libro cuya autoría muchos ponen en duda razonable. Basta ver sus intervenciones televisivas —repletas de atascos gramaticales, muletillas vacías y una incapacidad manifiesta para discernir entre lo que dice y lo que quiere decir— para sospechar que esa pluma no es la suya. Es una impostura más en una carrera basada en el vacío narrativo y el conflicto familiar.

Hasta cuándo tendrá que aguantar el público este cúmulo de despropósitos es una pregunta que Mediaset debería hacerse si quiere frenar su deriva. Mantener a las Campos como dueñas de la parrilla solo garantiza una televisión endogámica, rancia y carente de dignidad profesional. Alejandra Rubio entra mañana en el club de los que «viven del cuento», ese mismo club del que presumía no querer formar parte nunca.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *