La gran final del Mundial 2026 entre España y Argentina tiene un aliciente extra que va mucho más allá del terreno de juego. A pocas horas del pitido inicial en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Gerard Piqué ha accedido al estadio para presenciar en directo un partido en el que la gran estrella musical será, precisamente, su expareja y madre de sus dos hijos: Shakira. El exfutbolista lo ha hecho, además, muy bien acompañado, y sin que por el momento haya rastro de su actual novia, Clara Chía.
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La llegada de Piqué, con Milan y Busquets
A escasas horas del comienzo de la final, Gerard Piqué ha sido visto llegando al recinto, donde su presencia ha despertado una notable expectación entre los más de 80.000 aficionados que abarrotarán las gradas. El catalán ha acudido a la cita en compañía de su hijo mayor, Milan, y de su excompañero en el FC Barcelona y en la selección, Sergio Busquets. La estampa reunía así a dos de los grandes protagonistas de aquella generación dorada que hizo historia con La Roja.

De quien no ha habido señales, al menos en los aledaños del estadio, es de Clara Chía. Se sabe que la novia del exjugador viajó junto a él hasta Estados Unidos —la pareja fue fotografiada hace tres días cenando en un exclusivo restaurante de Los Ángeles—, pero su asistencia a la final continúa siendo una incógnita. Está por ver si finalmente decide sentarse en la grada de un acontecimiento tan singular.
Del ‘Waka Waka’ al ‘Dai dai’: 16 años después

La casualidad ha querido que la segunda final mundialista de la historia de España coincida con una edición en la que Shakira vuelve a poner la banda sonora. La colombiana, artífice del himno oficial del torneo, ‘Dai Dai‘, formará parte del elenco de artistas del primer gran espectáculo del descanso en la historia de una final del Mundial. Un guiño del destino si se recuerda que fue en el Mundial de Sudáfrica de 2010 —el que conquistó Piqué con la Selección— cuando el mundo entero coreaba su ‘Waka Waka’ y cuando el defensa y la cantante iniciaban su sonada relación.
Dieciséis años después, mucho ha cambiado. Tras una separación de enorme repercusión mediática y la contundente canción que la artista dedicó a su ex, Shakira y Gerard Piqué atravesaron momentos de máxima tensión que ninguno de los dos ocultó. Sin embargo, el paso del tiempo parece haber devuelto la calma a una relación que ambos mantienen, ante todo, por el bien de sus dos hijos en común, Milan y Sasha.
No en vano, la asistencia de Gerard Piqué a esta cita estaba entre las más esperadas de la jornada. El exdefensa fue uno de los futbolistas que levantaron la primera Copa del Mundo de la historia de España, precisamente en aquel Mundial de Sudáfrica, por lo que su regreso a una final mundialista de La Roja, ahora convertido en exitoso empresario alejado de los terrenos de juego, tenía un simbolismo evidente. Su llegada al MetLife Stadium, cámara en mano de decenas de aficionados, no defraudó la expectación.
Señales de una tregua definitiva
De hecho, hace apenas unas semanas, la expareja protagonizaba un gesto de lo más significativo que apuntaba a una reconciliación, al menos en el plano personal: Shakira y Piqué volvían a seguirse en redes sociales y recuperaban antiguas fotografías juntos, un movimiento interpretado como una clara señal de que la cordialidad había regresado entre ellos. La final de Nueva Jersey, con él en la grada y ella sobre el escenario, se convierte así en el escenario perfecto para escenificar esa nueva etapa de paz.


Y por si la trama sentimental fuera poca, el marcador añade un ingrediente más: España, el país de Piqué, se mide a Argentina, la tierra de Antonio de la Rúa, otra de las grandes relaciones del pasado de la artista. Con todos estos condicionantes, la actuación de Shakira en el MetLife Stadium se perfila como uno de los grandes momentos de una noche histórica, en la que La Roja peleará por su segunda estrella mundialista ante la atenta mirada, entre muchas otras, de un Gerard Piqué que no ha querido perderse la cita.
