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Corazón

Tania Llasera pide perdón por su vídeo sobre la enfermera Lindsay Clancy y denuncia amenazas de quitarle la custodia de sus hijos y una «ola de odio como jamás había visto»

Pedro Serrano González
5 min 23
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Tania Llasera ha vuelto a ponerse delante de una cámara después de varios días desaparecida de las redes sociales, y lo ha hecho para pedir perdón por el vídeo en el que hablaba del caso de Lindsay Clancy y para contar lo que ha vivido desde entonces: amenazas, insultos y un miedo que dice no haber sentido nunca antes al salir a la calle con sus hijos.

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Llasera vuelve tras días de silencio y pide perdón por cómo se expresó

Tania Llasera ha reaparecido este martes con un nuevo vídeo dirigido a sus seguidores en el que explica, antes que nada, por qué había desaparecido. «He necesitado unos días de silencio, de volver a conectar conmigo misma y sobre todo escucharme, antes de volver a enfrentarme y ponerme delante de una cámara», arranca. Desde ahí asume la reacción que provocó su grabación anterior sin discutirla ni matizarla. «Comprendo la ola de rechazo, de indignación e incluso de dolor que he podido causar con mis palabras y no pretendo ni justificarme». La presentadora reconoce que no escogió «las palabras adecuadas» y acepta su responsabilidad como personaje público a la hora de medir lo que dice y cómo lo dice. Es un giro respecto a lo que sostuvo cuando estalló el revuelo, porque entonces trató de acotar el sentido de sus palabras y ahora ya no aclara nada: se disculpa.

Llasera sí defiende, en cambio, el asunto que quería poner sobre la mesa y que quedó sepultado por la polémica. «El mensaje que iba detrás de todo esto me parece importante y me sigue pareciendo importante y es la salud mental. Que se hable de ella o de la falta de ella, que se diagnostique y que esté en la palestra, siempre», sostiene en la misma grabación. Acto seguido separa una cosa de la otra y admite que la intención no le sirve de escudo: eso «no justifica lo mal que me expresé y por eso pido perdón». La presentadora cierra el vídeo anunciando que estas serán sus últimas palabras sobre el asunto, una fórmula que en su caso equivale a dar por terminado el capítulo y no volver a responder ni a las críticas ni a quienes le han pedido explicaciones en directo durante los últimos días.

Amenazas para quitarle la custodia y miedo a salir a la calle

La parte más dura de la reaparición de Tania Llasera no tiene que ver con la crítica profesional, sino con lo que ha ocurrido puertas afuera de su casa. Ella misma lo confiesa con estas palabras. «Por primera vez en mi vida he pasado miedo a salir con mis hijos y que me increpen y no lo estoy pasando bien». La presentadora sitúa así el conflicto en la calle y no en una pantalla: no habla de comentarios que se leen y se ignoran, habla de salir a hacer vida normal con sus hijos calculando quién puede reconocerla y qué le puede decir. Ese temor explica también por qué el silencio se alargó tanto y por qué la vuelta se ha producido por vídeo, en su terreno y sin nadie enfrente que pueda repreguntar.

Llasera detalla después qué tipo de mensajes le han llegado, y el listado es largo. «Ha habido amenazas en redes sociales, a llamar a servicios sociales, a quitarme la custodia de mis hijos, por supuesto, a llamarme mala madre y todos los insultos y vejaciones posibles. Ha sido una ola de odio como jamás había visto». Sobre eso apunta que estos días le han servido para pensar en cómo se trata a quien comete un error, un balance que reconoce haberla preocupado. La amenaza de acudir a servicios sociales y la de reclamar la custodia son el punto en el que la bronca digital deja de ser una discusión sobre unas declaraciones y pasa a apuntar directamente a su condición de madre, que es el terreno del que hablaba el vídeo que lo desencadenó todo.

El vídeo que lo desató y la semana que vino después

El origen de todo está en una grabación en la que Tania Llasera exponía su punto de vista sobre el caso de la enfermera estadounidense acusada de matar a sus tres hijos y expresaba su «empatía» hacia ella. La reacción de una parte importante de su audiencia fue inmediata, y su intento de acotar el mensaje —«empatizar no es justificar»— llegó cuando la bola ya rodaba sola. La presentadora terminó borrando el vídeo del escándalo y apartándose de las redes sociales, un movimiento que no frenó la conversación: al día siguiente Adriana Abenia pidió públicamente que le cerraran la cuenta, y ella encajó ese golpe sin contestar.

El silencio se sostuvo también frente a la televisión. Llasera se negó a sentarse en Fiesta a explicar el vídeo y desapareció de sus perfiles mientras el asunto seguía abriendo tertulias. La reaparición de este martes rompe esa secuencia por el mismo camino que ella eligió cuando empezó todo, el del vídeo grabado, y lo hace fijando dos cosas a la vez: una disculpa sin condiciones por cómo lo contó y un relato de lo que le ha costado contarlo mal. Con el anuncio de que no volverá a hablar del tema, la presentadora deja cerrada por su parte una crisis que ha durado casi una semana y que ha terminado alcanzando a su familia.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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