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Corazón

«Lo sabe quien lo tiene que saber»: Tamara Gorro sale del Ruber con Ezequiel Garay y sus hijos, cuenta cómo está y se guarda para ella qué tiene

Pedro Serrano González
5 min 36
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«He tenido veranos mejores, pero todavía queda todo agosto». Con esa frase, dicha a la puerta del Hospital Ruber Internacional de Madrid, Tamara Gorro ha vuelto a ponerse delante de los micrófonos este lunes, después del ingreso de cuatro días del que habló el fin de semana. No ha ido sola: la acompañaban Ezequiel Garay, su exmarido y padre de sus hijos, y los dos niños de la pareja, que entraron con ella al centro para un chequeo médico.

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Habló despacio y se emocionó pronto. Cuando le preguntaron cómo está, empezó por corregir el guion amable que se espera en estos casos: «Estupenda, a ver, sería una mentira». Tuvo que apartarse unos segundos para respirar y tomar aire antes de seguir contestando. Y siguió hablando un buen rato, con una sola cosa fuera del guion: qué es exactamente lo que tiene. Eso no lo cuenta, y no tiene por qué contarlo.

«Lo sabe quien lo tiene que saber»

Esa fue la parte más rotunda de toda su intervención, y llegó cuando volvió a salir el asunto del diagnóstico. «Puede ser una almorrana en el culo, puede ser una pierna… ¿Qué importa? Lo sabe quien lo tiene que saber, yo tengo a dos personitas que proteger», respondió, agradeciendo después los gestos que está recibiendo. La frase resume una posición que lleva sosteniendo semanas y que es enteramente suya: contar que está mal, no contar de qué. «Estoy mala, no estoy bien, pero bueno, bicho malo nunca muere», añadió, con ese golpe de humor seco con el que suele salir de los momentos incómodos.

También explicó por qué decide hablar en lugar de desaparecer, que es la pregunta que flota cada vez que aparece en un hospital. «Yo no quiero dar que hablar, yo tengo una familia virtual», dijo, en referencia a la comunidad que la sigue a diario y que se alarma en cuanto pasa unos días sin publicar. De ahí el mensaje que quiso dejar: «Oye mira, que estoy aquí, que todo esto irá mejor y que fenomenal». Y de ahí, también, una decisión práctica que sí ha tomado: «se ha desinstalado las redes sociales» y ha dejado las claves a una persona de su equipo para que siga atendiendo sus compromisos laborales mientras ella se aparta.

La receta médica es un mes de agosto sin nada

Lo que sí concretó es el tratamiento, y no tiene que ver con la medicación. Contó que los médicos le han indicado que su recuperación pase por la paz, y ahí soltó una confesión que dice mucho de su ritmo de los últimos años: «Creo que es la primera vez que lo voy a hacer». Añadió que lo que arrastra «viene de hace muchos meses» y que, puestos a parar, «qué mejor mes que agosto». En todo este proceso apenas ha puesto fechas a nada, y esta vez sí la ha puesto, aunque sea a un descanso.

El plan, tal y como lo describió, es deliberadamente pequeño: irse a su casa de Ibiza, «paseítos y heladitos», y nada más. «Fiestas no va a haber, evidentemente», zanjó. Preguntada por Cayetano Rivera y por la fotografía que el diestro publicó estos días —un beso de los dos frente a un atardecer, con un «volverás a brillar… más fuerte»—, no entró a valorar el gesto y ordenó sus prioridades sin necesidad de que se lo preguntaran dos veces: «Yo tengo unos apoyos incondicionales, y son los que están conmigo y ya está; los principales para mí son mis hijos».

Un verano encadenando avisos

La escena de este lunes cierra una secuencia que empezó a mediados de julio. El día 10 rompió su silencio desde el hospital y ya se negó entonces a revelar su diagnóstico, apelando exactamente al mismo motivo que ahora: sus hijos. Dos días después Alexia Rivas la acusó en directo de jugar al misterio, y el 14 ella contestó desde la cama a quienes se lo reprochaban. El sábado pasado reapareció con un gotero en el brazo para contar el ingreso antes de que lo hiciera otro, esa vez con los comentarios cerrados.

Entre medias se colocó el gesto del torero, que también tuvo su recorrido: la pareja llevaba meses de relación sin una sola imagen conjunta, y la primera que publicó él fue precisamente ese beso, con ella aún ingresada. Vista con la respuesta de hoy, la secuencia queda ordenada: él eligió hacerlo público, ella prefiere no comentarlo y coloca por delante a los niños. Y con lo suyo hace lo mismo: cuenta cómo está, que es lo que le importa a quien la sigue, y se guarda el resto. Está en su derecho, y la escena de este lunes deja claro por qué lo hace.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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