Saltar al contenido
Corazón

Alexia Rivas revienta en directo el silencio de Tamara Gorro y la acusa de jugar al misterio con su ingreso: «Ojalá se recupere, pero esto me extraña»

Pedro Serrano González
6 min 161
tamara alexia

Han bastado tres días para que la tregua salte por los aires. Tamara Gorro publicó el viernes una fotografía desde una cama de hospital, confirmó que atraviesa un bache serio de salud y trazó una frontera nítida: no iba a revelar su diagnóstico, y no por capricho, sino para proteger a sus dos hijos adolescentes. Este domingo, en pleno directo de Fiesta, Alexia Rivas ha decidido que esa frontera no le vale. La colaboradora ha cargado contra ella delante de toda la mesa, la ha acusado de «jugar con el misterio» y ha rematado con una frase que dejó el plató helado: «Ojalá se recupere, pero esto me extraña».

Te recomendamos

«Si vas a contarlo, cuéntalo; y si no, mejor no pongas nada»

La colaboradora del programa de Emma García no buscó el eufemismo amable ni se escudó en la prudencia que suele acompañar a los asuntos de salud. Anunció que iba a soltar una «opinión impopular» y la soltó entera, sin anestesia. «Si no vas a contarlo, no subas nada. No lo entiendo», arrancó. Y desarrolló el reproche hasta el fondo: «Jugar con el misterio en las redes sociales me parece un limbo que a mí no me gusta. Si vas a contarlo, cuéntalo; y si no, mejor no pongas nada». Es decir, viene a sostener que la influencer ha elegido lo peor de los dos mundos: exponer la imagen del hospital y, al mismo tiempo, negar la información. Un silencio, según ella, administrado con calculadora.

Lo más incómodo, sin embargo, llegó al final, cuando añadió esa coletilla que mezcla el buen deseo con la insinuación y que quedó flotando en el plató sin que nadie le pidiera que la explicara: «Ojalá se recupere, pero esto me extraña». Ahí está el verdadero salto, porque una cosa es discrepar del método —criticar que se publique una foto y se niegue el porqué— y otra muy distinta deslizar que hay algo raro en todo esto. La colaboradora no aclaró qué es lo que le extraña, ni se lo preguntaron. La frase se quedó donde suelen quedarse estas cosas: en el aire, alimentando exactamente la especulación que la protagonista había pedido evitar.

El choque con Aurelio Manzano y el argumento que se le queda cojo

La embestida no surgió de la nada, sino como réplica a un compañero. Aurelio Manzano había defendido justo lo contrario: que en materia de salud la mostoleña siempre ha sido una mujer discreta y que su reserva de ahora es perfectamente coherente con su trayectoria. Fue entonces cuando Alexia Rivas le salió al paso para desmontarle con un argumento que pretendía ser definitivo: «Ha contado cosas, ¿eh? Ella contó hasta su depresión». Y no le falta razón en el dato: la comunicadora ha hecho de la exposición en primera persona su seña de identidad, y ha relatado sin filtros su depresión posparto, sus crisis y su ansiedad, que es precisamente lo que construyó el vínculo con esa comunidad a la que llama «familia virtual».

Pero ahí es donde el razonamiento se le queda cojo, porque pasa por alto la única diferencia que importa: entonces contaba lo suyo. Ahora, lo que está protegiendo no es su propia intimidad, sino la de Shaila y Antonio, que ya no son los niños que salían de fondo en los vídeos de hace una década, sino dos adolescentes con teléfono, con redes y con capacidad de leer cualquier titular que se publique sobre su madre. Ella lo dejó por escrito con una claridad que no admite lecturas torcidas: «Tengo unos pequeños que ya son mayores y hay veces que hay que ocultar cosas para no acentuar su preocupación. Van siendo mayores y todo les llega aunque no queramos». Y por si quedaba duda sobre el fondo del asunto, blindó su decisión: «Sé que para algunas personas el morbo sería saber el diagnóstico, cosa que ya dije y mantengo: no lo voy a decir».

El teléfono desconectado y el desliz de su amigo Omar Suárez

En medio del cruce de reproches, quien aportó algo verdaderamente nuevo fue el único que la conoce de cerca. Omar Suárez, amigo personal de la comunicadora, compareció para poner algo de orden y acabó dejando caer, casi de pasada, el dato más valioso de la tarde. «Yo sé todo de Tamara, pero este es un tema del que ella no quiere profundizar», explicó, antes de reconocer que ni siquiera él ha conseguido dar con ella: «He intentado hablar y no me ha respondido. Tiene el teléfono desconectado». Y entonces se le escapó la frase: «Lo importante es que ha salido bien». Cinco palabras que confirman, sin nombrar nada, lo que la propia interesada había insinuado con una elipsis perfecta —«se llega a la mejor decisión; no la que me hubiese gustado, pero sí la mejor»—: que detrás de esos meses de pruebas médicas hubo una intervención de por medio.

Es, paradójicamente, la mejor noticia del día, y ha llegado envuelta en la misma conversación en la que se le está afeando que calle. Nada de esto, en cualquier caso, debería sorprender a nadie que conozca cómo funciona la maquinaria televisiva española: cuando Tamara Gorro levantó su frontera el viernes lo hizo sin comunicado de gabinete, sin exclusiva vendida a ninguna revista y sin dosificar el relato, con una foto, un texto largo escrito de su puño y una petición implícita de que la acompañaran sin escarbar. Era previsible que esa petición se respetara solo a medias. Han bastado setenta y dos horas para comprobarlo. Y la pregunta que hoy se ha discutido en ese plató no es, en realidad, si ella cuenta demasiado poco, sino si los demás tienen derecho a exigirle que cuente más. Con dos adolescentes de por medio, esa pregunta se responde sola.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *