El veterano periodista deportivo Pipi Estrada ha vuelto a copar los titulares de la crónica social tras oficializar por todo lo alto su última conquista sentimental en la capital de España. A sus 71 años de edad, y tras un largo historial de mediáticos e intensos romances en los platós de televisión, el comunicador asturiano ha decidido presentar formalmente a su nueva pareja en un acto público masivo, recurriendo a una demostración de afecto explícita que zanja cualquier atisbo de discreción. El escenario escogido para este debut oficial ante los fotógrafos fue la gala de entrega de los Premios Sancho Panza, una cita donde el colaborador no solo acaparó la atención de los focos por el galardón recibido, sino por sellar su dedicatoria más íntima con un beso de película.
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La velada social, celebrada este pasado domingo 28 de junio en Madrid, se convirtió en el escaparate perfecto para que el periodista deportivo presumiera de su actual bando amoroso. Al subir al escenario para recoger su distinción de manos del conocido cómico Edmundo Arrocet, el asturiano detuvo el protocolo habitual para lanzar un emotivo discurso enfocado en agradecer la lealtad de la mujer que le acompaña desde hace meses. Sus palabras sirvieron para desvelar la identidad y la procedencia de una joven que, hasta la fecha, se había mantenido al margen del negocio del corazón.
«Yo también tengo personas que se alegran cuando me pasan cosas buenas, como, por ejemplo, mi novia actual, Lolita, que viene de Palma de Mallorca. Gracias por tu generosidad, mi vida, por coger tantos aviones para ver este trasto», proclamó emocionado ante la audiencia, provocando una ovación cerrada en el recinto que culminó con el apasionado beso de la pareja ante las agencias de prensa. Con este gesto de cara a la galería, el tertuliano formaliza un noviazgo a distancia que ha transformado por completo sus rutinas diarias en la capital.
Los detalles ocultos de un noviazgo a distancia de más de un año
A pesar de que esta constituye la primera exhibición pública de afecto por parte de la pareja, el periodista ya había deslizado los primeros detalles de su enamoramiento a finales de 2025 durante una intervención en Fiesta, el espacio dominical conducido por Emma García en Telecinco. En aquel plató de televisión, el asturiano confesó con brillo en los ojos que mantenía un idilio secreto desde hacía algo más de un año, definiendo a la mallorquina como una mujer crucial en su estabilidad emocional.
«Es mi mejor amiga, hablo con ella prácticamente a diario, se ha convertido en una persona esencial en mi vida», relató en el programa de Mediaset, enfatizando el perfil resolutivo de la joven en su ámbito laboral y el bienestar que le proporciona su carácter alejado de los focos de la industria. «Es una persona maravillosa que me da paz, no es conocida, es muy resolutiva en su trabajo, vive en Palma de Mallorca, me da lealtad y sobre todo me da seguridad y máxima confianza. Con todos estos ingredientes soy una persona diferente, estoy en mi mejor momento, soy otro hombre», confesaba con una soltura elegante que denotaba un cambio radical respecto a sus anteriores andaduras sentimentales. La pareja consolidó este romance con una escapada de lujo a Egipto para dar la bienvenida al año 2026, abriendo meses después las puertas de su residencia en Las Tablas para confirmar que comparten espacio cada vez que la joven viaja a la península.

El laberinto sentimental del asturiano: de Terelu Campos a Miriam Sánchez
Este nuevo puerto amoroso en la vida del periodista llega tras una intensa sucesión de rupturas que marcaron la agenda de la prensa del corazón durante las últimas dos décadas. Antes de la aparición de Lolita, el asturiano mantuvo un noviazgo de cuatro años con una joven venezolana llamada Andreína, un vínculo que saltó por los aires en 2023 tras un desgaste que el propio protagonista definió como doloroso, a pesar de haberse entregado en cuerpo y alma sin que existieran terceras personas de por medio.
No obstante, las relaciones más sonadas e históricas del colaborador deportivo se localizan en los platós de Mediaset. Su romance con la presentadora Terelu Campos, que se extendió desde 2003 hasta 2006, estuvo caracterizado por una pasión desbordante en Marbella y un reguero de conflictos públicos posteriores que provocaron que la hija de María Teresa Campos le haya impuesto un veto definitivo en los platós, negándose a compartir espacio laboral con él por una cuestión de principios. Tras aquella sonada ruptura, el asturiano se enamoró en un plató de televisión de la colaboradora Miriam Sánchez, ganadora de Supervivientes 2008, con quien compartió siete años de convivencia y una hija en común. Aquella historia de amor concluyó con una encarnizada y dramática rabieta en pleno directo en el programa Mujeres y Hombres y Viceversa, donde la asesora del amor decidió dejar de lado al periodista de forma fulminante para no seguir pareciendo «la tonta de España» ante la audiencia nacional.
El perdón pendiente a su exmujer Teresa Viera
A pesar de la inestabilidad de su pasado sentimental, el colaborador deportivo siempre guarda palabras de absoluto respeto y admiración hacia su primera esposa, Teresa Viera, con quien contrajo matrimonio en el lejano 1978 y compartió veinticinco años de unión conyugal y dos hijos en común, Francisco y Borja. El matrimonio se destruyó de manera cutre en 2003 tras destaparse la relación del periodista con la hermana de Carmen Borrego, una traición de la que la exesposa se enteró a través de una portada de prensa y por la que el asturiano ha entonado el mea culpa público en repetidas ocasiones, alabando la dignidad de una mujer que renunció a grandes sumas de dinero para volcarse en la crianza de sus hijos. Con la madurez de los 71 años y el amparo de su nueva pareja mallorquina, el comunicador parece haber dejado atrás la bilis de los platós para saborear una etapa de tranquilidad absoluta junto a la mujer que le ha cambiado el paso en los aeropuertos.
