La humorista Paz Padilla ha vuelto a demostrar que para ella la vida es un escenario. En un despliegue de ingenio y teatralidad, ha organizado una despedida de soltera a su hija, la influencer Anna Ferrer, transformando un viaje a Cancún en una comedia surrealista que comenzó con una madre disfrazada de azafata y terminó con un resort invadido por la cara de su prometido, Mario Cristóbal.
Te recomendamos

Rosalía con una vuvuzela en la cama, Terelu de cabeza a la piscina e Ibai copiándola: así estalló la fiesta de los famosos por la segunda estrella

De la emoción gallega de Alejandra Gere al equilibrismo de Beckham con Messi: así vivieron los famosos la segunda estrella desde el MetLife

Morata y Alice Campello sellan su reconciliación en Nueva York: así arropan juntos a España en la final del Mundial

Piqué se planta en la final del Mundial con su hijo Milan para ver a Shakira, mientras Clara Chía se mantiene en el misterio
Un inicio de altos vuelos: Infiltración en el aeropuerto y pánico visual
El guion de esta celebración arrancó en el mostrador de facturación de Air Europa. Allí, Paz Padilla se presentó camuflada bajo una peluca rubia, gafas llamativas y el uniforme reglamentario de la aerolínea para recibir a su propia hija. La sorpresa fue total cuando Anna, al entregar su documentación, reconoció a su madre entre risas, calificándola de «sinvergüenza» ante la incredulidad de los presentes.
Sin embargo, el plato fuerte estaba reservado para el interior del avión. Una vez en el pasillo, Anna se encontró con una escena que ella misma describió como un capítulo de Black Mirror. Todos los pasajeros del vuelo lucían caretas con el rostro de su novio, Mario Cristóbal, incluyendo su característico bigote. Entre vítores y aplausos, la futura novia recorrió la cabina rodeada de decenas de réplicas de su prometido, elevando la despedida a un nivel de espectáculo poco visto en el entorno de las celebridades.
Mariachis y «Marios» en el paraíso caribeño
Tras aterrizar en México, la intensidad de la celebración no disminuyó. Al llegar a un resort de estilo caribeño, madre e hija fueron recibidas por un grupo de mariachis y música en directo, momento en el que ambas se arrancaron a bailar para celebrar el inicio oficial de la estancia.
La broma de las caretas traspasó las fronteras del avión, ya que parte del personal del propio hotel se sumó a la dinámica, apareciendo ante Anna con la cara de Mario en los momentos más inesperados. «¡Veo más a Mario aquí que en mi casa!», bromeaba la influencer, totalmente entregada a la puesta en escena orquestada por su madre.
Una boda con raíces gaditanas tras 15 años de amistad
Este viaje a Cancún es el preámbulo de un enlace muy esperado que tendrá lugar el próximo mes de septiembre en Cádiz. La elección del lugar es un claro homenaje a las raíces de Paz Padilla y a la tierra que define el espíritu de la familia.
La historia de amor entre Anna Ferrer y Mario Cristóbal destaca por su solidez; la pareja mantuvo una amistad de 15 años antes de decidir formalizar su relación sentimental. El compromiso se hizo oficial el pasado mes de octubre con el anuncio de un brillante anillo y un rotundo «¡Mil veces sí!», dando comienzo a una cuenta atrás que, gracias a Paz Padilla, está siendo cualquier cosa menos convencional.
