El pasado Lunes Santo, la Policía Nacional denunció a un hombre por pilotar una aeronave no autorizada en pleno centro de Palma, coincidiendo con la entrada de la Reina Sofía, las infantas Elena y Cristina, Victoria Federica e Irene Urdangarin al templo. El incidente obligó a activar sistemas de control antiaéreo tras detectarse el aparato sobrevolando el entorno de la seo mallorquina en un momento de máxima afluencia institucional.
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Un operativo de seguridad blindado ante una amenaza inesperada
La jornada se presentaba como una de las citas más emotivas para la Familia Real, con un concierto del Réquiem de Verdi en memoria de Irene de Grecia, hermana de la reina emérita fallecida el pasado enero. Sin embargo, la solemnidad del acto, que reunió a unas 1.700 personas bajo las naves de la Catedral de Mallorca, se vio enturbiada por un grave fallo de seguridad externo.
El despliegue de la Policía Nacional, que ya incluía protocolos específicos de vigilancia aérea debido a la presencia de altas autoridades del Estado y del Gobierno balear —como Marga Prohens y Francina Armengol—, detectó una aeronave que sobrevolaba el recorrido oficial de llegada de la comitiva real. La rápida intervención de los sistemas antiaéreos permitió localizar el origen del vuelo, situando al responsable en un punto totalmente imprevisto para los agentes.
El piloto irresponsable: manejaba el dron desde un catamarán mientras buscaba una copa
La sorpresa de las autoridades fue mayúscula al identificar al piloto: un hombre sentado en la popa de un catamarán varado frente a la zona de la Lonja. Desde allí, manejaba el dispositivo con visibilidad directa de la Catedral. No obstante, el momento más crítico para la seguridad se produjo cuando el individuo decidió levantarse para ir a buscar una bebida, dejando el dron en vuelo automático y sin ningún tipo de supervisión humana en un área de máxima exclusión.
Una patrulla del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) se desplazó hasta la embarcación para interceptar al sujeto, quien confesó carecer de cualquier tipo de permiso. Según informaron fuentes policiales, el denunciado no disponía de la titulación obligatoria para operar drones, no había coordinado el vuelo con las autoridades aeronáuticas y carecía de autorización para volar sobre aglomeraciones.
Sanciones de hasta 225.000 euros por una imprudencia temeraria
La Policía Nacional procedió a la incautación inmediata del dispositivo e interpuso una denuncia formal que podría acarrear consecuencias económicas devastadoras para el infractor. La normativa vigente establece sanciones que oscilan entre los 1.000 y los 225.000 euros para este tipo de infracciones, especialmente cuando se pone en riesgo la integridad física de las personas en eventos con alta concentración de público y presencia de instituciones del Estado.
