La modelo Nieves Álvarez ha dado el paso más importante de su vida sentimental lejos de los focos. La maniquí madrileña se ha casado en la más estricta intimidad con el empresario libanés Bill Saad en una ceremonia por el rito ortodoxo celebrada en pleno París, un enlace secreto que ha visto la luz esta semana con las primeras imágenes del gran día. La pareja, que selló su compromiso rodeada solo de su círculo más íntimo, prepara ya una gran celebración para este fin de semana.
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Un «sí, quiero» ortodoxo en el corazón de París

El emotivo enlace tuvo lugar el pasado 12 de junio en la catedral griega de Saint-Étienne, un templo del culto ortodoxo situado en el distrito 16 de la capital francesa. Fiel a su perfil discreto, la top decidió mantener la boda en secreto y compartirla únicamente con un puñado de familiares y amigos, que arroparon a los novios en una ceremonia religiosa tan sobria como elegante. Tras el intercambio de las alianzas de oro, los recién casados se trasladaron junto a sus invitados a un restaurante parisino para disfrutar de un almuerzo tan reducido como especial, alejado por completo de la parafernalia habitual en los grandes enlaces del papel cuché.
En el papel de testigos estuvieron un sobrino grecortodoxo del novio y, por parte de la maniquí, su amiga íntima Almudena Roca de Togores y el diseñador Stéphane Rolland, dos de las personas más cercanas a la presentadora. Las imágenes del enlace, publicadas en exclusiva por la revista ¡HOLA! y firmadas por el fotógrafo Oleg Covian, confirman el carácter familiar de una jornada que la modelo quiso vivir al margen del ruido mediático que suele acompañar a las bodas de las celebridades.
El vestido de novia y quién es Bill Saad

Para uno de los días más importantes de su vida, la madrileña confió en la firma de su amigo Stéphane Rolland, que diseñó para ella una creación minimalista y sofisticada: un vestido-abrigo de largo midi en gazar de lana en color marfil, rematado con un cuello estructurado y una capucha trasera. La que fuera musa de las grandes pasarelas completó el look nupcial con unos guantes largos y joyas de oro de Bulgari, y recogió su melena en un clásico moño de bailarina que realzaba la elegancia contenida de todo el conjunto.
El afortunado, Bill Saad, es un empresario libanés de 58 años afincado en España desde hace más de quince. Al frente de Jota2 Group, un single-family office centrado en la inversión tecnológica, el hombre de negocios impulsa además la fundación Tara For Women, dedicada a apoyar a mujeres emprendedoras. Discreto y alejado de la vida pública, ha sabido conquistar a una de las mujeres más admiradas del panorama nacional, con quien comparte ahora un proyecto de vida que ambos han querido blindar de las miradas ajenas hasta el último momento.
La segunda oportunidad de una de las top más queridas
El enlace supone una nueva etapa para la maniquí, que encuentra así el amor por segunda vez. La icónica modelo estuvo casada durante años con el fotógrafo italiano Marco Severini, con quien tuvo a sus tres hijos y de quien se separó de forma amistosa, manteniendo desde entonces una relación cordial por el bien de los pequeños. Volcada en su faceta como rostro televisivo y embajadora de moda, la presentadora había mantenido su historia con el empresario en un discreto segundo plano, sin apenas dejarse ver junto a él en actos públicos, hasta que las cámaras han destapado ahora su gran secreto.

La celebración, sin embargo, no ha terminado. Aunque la ceremonia religiosa se ofició el mes pasado, los recién casados tienen reservada una gran fiesta para este sábado 11 de julio en la capital francesa, la fecha que en un primer momento se barajó para el propio enlace y en la que reunirán a un círculo mucho más amplio de seres queridos. Un doble festejo con el que la maniquí madrileña pone el broche a una historia de amor que, pese a su hermetismo, se ha colado por la puerta grande entre las bodas del verano.
