Miri Pérez-Cabrero ha publicado este martes en su cuenta de Instagram un recopilatorio de imágenes con Alejandro Albalá en el que la pareja aparece abrazada al salir del agua y besándose dentro de una piscina, y lo ha acompañado de un pie que no deja lugar a interpretaciones. «El chico que me gusta». La publicación rondaba los 40.000 «me gusta» y llega poco más de un año después de que los dos se conocieran en Supervivientes All Stars y apenas un mes después de que hicieran oficial el noviazgo.
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Cuatro imágenes, un beso en la piscina y una frase de tres palabras
El recopilatorio que ha subido la chef tiene una secuencia clara. En tres de las instantáneas los dos aparecen abrazados recién salidos del agua; en otra es Alejandro Albalá quien posa solo, mirando hacia ella. Y el cierre es la imagen que ha disparado los comentarios: los dos fundidos en un beso dentro de la piscina. Hay además una fotografía en la que ella mira sonriente a cámara mientras él aparece de espaldas, rodeándola. El pie, escueto, es el que ha convertido la publicación en noticia. «El chico que me gusta», con la mención a la cuenta de él. Es la primera vez que Miri Pérez-Cabrero enseña imágenes de ese tono desde que la relación existe públicamente.
La reacción llegó desde su propio entorno y desde nombres conocidos. Jonan Wiergo comentó, entre bromas, «es que os amo y no lo conozco», y Jessica Bueno dejó un «ohhhhh» con emoticonos de corazones. Entre los mensajes de sus seguidores destaca uno que resume el tono general de la publicación: «me encanta verte feliz; en general me encanta tu cuenta, tan tú, con valores tan bonitos, natural, no sé, tu esencia es bonita». La cifra de reacciones —cerca de 40.000— sitúa este posado muy por encima del alcance habitual de sus publicaciones de cocina y de trabajo, que es donde ella se mueve normalmente.
Nueve meses de silencio entre el concurso y el «con todo mi ser»
La cronología explica por qué esto es un paso y no una foto más. Los dos se conocieron durante su participación en la segunda edición de Supervivientes All Stars, el concurso de supervivencia de Telecinco que se graba en Honduras, y allí el acercamiento fue público hasta el punto de que se dio por hecho que habían salido enamorados. No lo confirmaron. Al volver a España el vínculo se estrechó en privado y así se mantuvo durante nueve meses, con los dos repitiendo que de su vida personal no hablaban, mientras la relación seguía adelante sin una sola imagen que la sostuviera.
El silencio se rompió a finales de julio, y lo rompió ella. Miri Pérez-Cabrero publicó entonces un vídeo casero en el que los dos se dedicaban miradas cómplices, acompañado de un «con todo mi ser» y un corazón rojo, y esa fue la confirmación que faltaba. Desde ahí los dos han ido soltando lastre: pasaron unos días de vacaciones en Ibiza junto a la familia de ella, donde quedó a la vista la sintonía entre Alejandro Albalá y su suegro, y el posado de este martes es el siguiente escalón. En un mes han pasado de no confirmar nada a enseñarse besándose.
Él, exmarido de Isa Pantoja; ella, de los fogones a Honduras
Conviene situar a los dos protagonistas, porque cada uno llega de un sitio distinto. Alejandro Albalá es de los rostros más veteranos de la crónica social española pese a su edad: fue marido de Isa Pantoja —se casaron en Cancún en 2016— y después pareja de Sofía Suescun, dos relaciones que ocuparon portadas y platós durante años. Aquí hay un matiz que conviene fijar, porque no todos los medios lo cuentan igual al recuperar hoy la historia: con Isa Pantoja no fue un noviazgo, fue un matrimonio.
Miri Pérez-Cabrero llega por otra puerta. Se dio a conocer como concursante de Masterchef, ha construido desde ahí una carrera como cocinera y empresaria gastronómica, y de ahí saltó a los realities hasta llegar a Supervivientes All Stars. Es, en la práctica, una influencer con negocio propio en la restauración, un perfil distinto al del televisivo puro. Esa diferencia de origen es la que explica que la relación se llevara con discreción durante casi un año: el rodaje mediático de él no es el de ella.
Un año de goteo que llevamos contando desde el principio
El recorrido de esta pareja se ha ido construyendo a base de gestos medidos, y cada uno de ellos ha ido dejando rastro. El movimiento que de verdad cambió las cosas fue el de julio, cuando, después de siete meses repitiendo que de su vida privada no hablaba, fue ella quien lo contó en un story de Instagram. Y antes de eso el noviazgo no lo destapó ninguno de los dos: fue Makoke quien lo soltó un domingo de marzo desde el plató de Fiesta con una frase que no dejaba margen, «están superenamorados, son novios formales», y así lo lo contamos aquel mismo día. Cinco meses tuvieron que pasar desde esa confirmación de terceros hasta que ella cogió el teléfono y lo dijo en primera persona.
Queda por ver hasta dónde llega la exposición. Ninguno de los dos ha hablado de planes en común, ni de convivencia, ni de proyectos de televisión juntos, y el posado de este martes no viene acompañado de ninguna declaración más allá del pie de foto. Lo único que ha cambiado hoy es el grado: de un vídeo casero con un corazón rojo a un beso en la piscina delante de 40.000 reacciones.
