En una de sus entrevistas más honestas hasta la fecha, el cantante Melendi se ha sincerado sobre el giro vital que supuso la llegada de su hija Carlota y el dilema educativo que enfrenta ante su imparable ascenso como influencer. El artista asturiano reconoce que la realidad económica de las redes sociales ha chocado frontalmente con los esquemas de esfuerzo tradicionales.
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Carlota: el ancla que cambió la vida del artista
Melendi no ha dudado en señalar a su hija mayor, que actualmente tiene 21 años, como la persona que lo «puso en la órbita» en un momento en el que, según sus propias palabras, le importaba «todo un carajo». La paternidad fue el catalizador que, poco a poco, lo alejó de una vida sin responsabilidades para encauzarlo hacia la estabilidad familiar. Aunque admite que un par de veces al año necesita «desfogarse» con amigos, confiesa que la culpa posterior le dura más de un mes y que ya no se siente igual.
Esta madurez ha coincidido con la explosión mediática de Carlota, quien tras iniciar sus estudios universitarios con éxito, comenzó a destacar en el mundo digital. El cantante relata con naturalidad el choque generacional: aunque desearía que terminase su carrera por el «complejo» personal de no haber tenido él esa capacidad, entiende que es difícil exigirle una titulación académica cuando los ingresos que genera por una sola publicación en Instagram son extraordinarios.
Adaptarse o morir frente a la Inteligencia Artificial
La visión de Melendi sobre el futuro laboral de sus hijos es pragmática y algo escéptica respecto al sistema educativo convencional frente al avance tecnológico. El intérprete de Caminando por la vida se cuestiona la utilidad de lo que se estudia hoy en día en un mundo que evoluciona hacia la incertidumbre de la IA. «Dentro de seis años, ¿qué van a ser los trabajos de oficina?», se pregunta, admitiendo sentirse perdido en este nuevo paradigma.
Pese a sus dudas sobre el contenido de los estudios, Melendi mantiene la disciplina en casa con sus otros hijos, como Marco, a quien asegura reñir cuando suspende, no por las notas en sí, sino por la importancia de crear el hábito del esfuerzo. Para el cantante, la clave no es luchar contra los elementos, sino «dejarse como una hoja en el viento» y adaptarse al tiempo en el que le ha tocado vivir.
La voz de la protagonista: del modelaje a las redes
Carlota Melendi, por su parte, ha aclarado recientemente su situación profesional en declaraciones exclusivas. Tras intentar hacerse un hueco en el exigente mundo del modelaje —al que define como complicado por la rutina extrema que requiere—, ha decidido volcar sus esfuerzos en la creación de contenido. Trabaja en plataformas digitales desde que cumplió la mayoría de edad y asegura sentirse muy satisfecha con el rumbo que está tomando su carrera.
Respecto a cómo gestionan sus padres su creciente fama propia, la joven afirma que están «muy contentos». Para ella, la repercusión mediática no es una novedad, ya que ha convivido con el éxito de su padre desde la infancia, pero reconoce que vivir sus propios logros tiene un sabor distinto: «Están contentos porque si me va bien a mí, les va bien a ellos».
