El artista sevillano Luitingo, exconcursante de GH VIP, confiesa en exclusiva haber renunciado a ofertas astronómicas de Mediaset para proteger su salud mental y su carrera musical. A sus 35 años, el cantante que saltó a la fama junto a Jessica Bueno prioriza sus raíces flamencas y su nueva relación anónima frente al «cheque en blanco» de los realities.
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El precio de la libertad: un piso por una decisión

José Luis Romero, conocido artísticamente como Luitingo, ha decidido poner los puntos sobre las íes respecto a su comentada ausencia en la pequeña pantalla. En una entrevista sincera para la revista Semana, el intérprete de «Chico Perfecto» ha revelado que la tentación de regresar a la primera línea mediática fue tan grande como lucrativa. Tras su paso por la casa de Guadalix, la cadena le puso sobre la mesa un contrato para viajar a Honduras que habría cambiado su patrimonio personal para siempre. «No sé si me arrepiento porque me pagaban un dineral, cuadriplicaban mi caché y quizá hasta me habría podido comprar un piso», admite el artista, subrayando que, a pesar de la cifra, su necesidad de «frenar» y reconectar con su esencia fue más fuerte que el interés económico.
Esta retirada voluntaria no solo afectó a los formatos de supervivencia. Luitingo ha confirmado que su negativa a participar en el juego mediático es total cuando se trata de comercializar con sus sentimientos. «Lo que no quiero es ir a contar mi vida a la tele. Me han ofrecido mucho dinero por ir a ‘De Viernes‘, pero lo he rechazado siempre», sentencia el sevillano. Para él, la prioridad absoluta ha sido blindar su bienestar psicológico tras el torbellino que supuso su exposición pública y su posterior ruptura sentimental.
Autogestión y éxito en las sombras del ‘prime time’

Lejos de estar parado, el cantante atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales gestionando su carrera de forma independiente. Sin mánager y encargándose personalmente de cada contrato y pago, Luitingo presume de un verano repleto de actuaciones, destacando su próxima cita el 4 de julio en ‘El Patio de Triana’. Su estrategia de alejarse de los focos de Telecinco le ha permitido, paradójicamente, expandir su mercado musical hacia el norte de España, realizando eventos privados en Bilbao que habrían sido imposibles de haber aceptado el encierro en un reality.

Su éxito musical habla por sí solo, con cifras que muchos artistas con mayor presencia televisiva envidiarían. Con diez millones de reproducciones en Youtube y siete millones en Spotify para su tema estrella, el artista defiende un estilo que fusiona la balada con el flamenco puro, inspirándose en figuras como Luis Miguel o Camarón. «Soy de sacar un tema cada mes y medio y la verdad es que funcionan muy bien», explica, demostrando que hay vida —y mucha rentabilidad— más allá de los platós de televisión si se cuenta con una base de seguidores fiel que, en su caso, ya alcanza los 170.000 en redes sociales.
Un nuevo amor bajo llave tras el «efecto Jessica Bueno»

La vida personal de Luitingo también ha dado un giro de 180 grados hacia la discreción absoluta. Tras protagonizar infinitas portadas por su romance con Jessica Bueno, el cantante ha aprendido la lección de la sobreexposición. Actualmente mantiene una relación sentimental con una joven cuya identidad prefiere mantener en el anonimato: «Es lo mejor. Ya habrá tiempo de que se sepa quién es». Este blindaje es su respuesta directa a los meses de dolor tras su ruptura anterior, un periodo que pasó refugiado en casa de sus padres, durmiendo en la litera de su infancia para recuperar el equilibrio.

Aunque no cierra la puerta definitivamente a la televisión, sus condiciones han cambiado. El sevillano solo se plantea participar en concursos donde pueda demostrar un talento, como Bailando con las estrellas o El Desafío, alejándose del perfil de «personaje de corazón» que tanto dinero le habría reportado pero que tanta factura le pasó en el pasado. Por ahora, su escenario son las tablas y su mayor premio es la tranquilidad de saber que su carrera depende de su voz y no de sus exclusivas.
