La decisión de Alejandra Rubio de alejarse temporalmente de la televisión no ha venido sola. En un movimiento que confirma su intención de rodearse únicamente de su círculo de confianza durante su segundo embarazo, la hija de Terelu Campos ha cortado por lo sano con Laura Matamoros, eliminándola de su entorno digital y personal tras meses de una amistad que parecía inquebrantable en los pasillos de Mediaset.
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Un cordón sanitario en plena retirada mediática
El anuncio de su retiro temporal de los platós para centrarse en su estado y en su relación con Carlo Costanzia ha sido el punto de partida para una reestructuración profunda de sus amistades. Según ha revelado en exclusiva la revista Semana, Alejandra ha decidido aplicar un «cordón sanitario» a su vida privada, y la primera en caer de su lista de contactos ha sido Laura Matamoros. El gesto, que incluye un ‘unfollow’ fulminante en redes sociales, marca el fin de una alianza que nació entre focos y que no ha sobrevivido a la presión mediática.
La relación entre ambas se había enfriado drásticamente en las últimas semanas. Al parecer, Alejandra no habría perdonado ciertos comentarios o filtraciones que atribuye al entorno de la hija de Kiko Matamoros, especialmente en lo relativo a cómo se estaba gestionando la noticia de su nueva maternidad. Para la nieta de María Teresa Campos, la lealtad es un valor innegociable en este momento de vulnerabilidad, y ha preferido ejecutar esta ruptura antes de desaparecer del ojo público.
El silencio de las Matamoros frente al desplante
Por su parte, Laura Matamoros ha optado por un silencio sepulcral ante este movimiento de la que fuera su amiga. La influencer, que también atraviesa un momento de cambios tras su paso por diversos formatos de telerrealidad, se ha visto sorprendida por un gesto que muchos interpretan como definitivo. Las declaraciones exactas de Alejandra antes de su marcha no dejaban lugar a dudas: «Necesito paz, tranquilidad y estar con la gente que de verdad me suma». Esta frase lapidaria parece ser la explicación indirecta a la salida de Laura de su vida.
La interpretación mediática de este conflicto sugiere que Alejandra Rubio busca desvincularse de cualquier perfil que pueda generar ruido innecesario o polémicas paralelas durante su embarazo. Laura, siempre en el centro del foco por sus idas y venidas familiares y sentimentales, representaba un foco de inestabilidad que la hija de Terelu ya no está dispuesta a tolerar. Con este gesto, la joven Campos deja claro que su retiro no es solo profesional, sino una limpieza profunda de su esfera más íntima.
Un cierre de etapa sin billete de vuelta
Este movimiento se suma a la reciente ruptura de contacto con su primo, José María Almoguera, dibujando un mapa de soledad elegida para Alejandra Rubio. La colaboradora abandona la televisión con los puentes quemados con gran parte de la que fue su realidad cotidiana en los últimos años. Ahora, centrada exclusivamente en su pareja y en la llegada de su próximo hijo, Alejandra cierra la puerta a las reconciliaciones, dejando a Laura Matamoros en el pasado de una etapa televisiva que ella misma ha decidido dar por finalizada.
