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Corazón

Kiko Rivera se queda sin el alta que tenía prevista para hoy y seguirá ingresado hasta el lunes como pronto: las secuelas de este ictus «no tienen nada que ver» con las de 2022

Pedro Serrano González
6 min 40
kiko rivera 22

Kiko Rivera tenía que haber salido del hospital este viernes. No ha salido. Los médicos le han desaconsejado abandonar el Hospital Sagrado Corazón de Sevilla y seguirá ingresado, según ha informado el periodista Antonio Rossi, «como mínimo, hasta el lunes». El alta estaba prevista para hoy por cómo venía evolucionando, y ese cambio de planes es lo que marca la jornada. Con él llega el otro dato que nadie había puesto encima de la mesa hasta ahora: la recuperación «va a ser larga», porque las secuelas de este segundo ictus son más complicadas que las del primero.

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El alta que estaba prevista y que no ha llegado

La secuencia de la semana explica por qué la noticia es esta y no otra. El DJ ingresó en la noche del lunes; el miércoles anunciaba por comunicado que cancelaba todos sus compromisos de los próximos meses; y el jueves 23 por la mañana contaba él mismo que había sufrido un segundo ictus «un poco más fuerte» que el de 2022 y que le habían quedado secuelas. En ese mismo texto se mostraba optimista: eran «algunas pequeñas secuelas que, si Dios quiere, con el tiempo, la rehabilitación y mucho trabajo terminarán desapareciendo».

Con esa evolución, la previsión que manejaba su entorno era que este viernes 24 saliera por la puerta. Los médicos han decidido lo contrario. No se ha detallado el motivo clínico exacto de esa decisión, y conviene no rellenarlo con suposiciones: lo que se sabe es que no ven conveniente el alta y que el ingreso se prolonga al menos tres días más. Para alguien que el jueves hablaba de recuperación y de pequeñas secuelas, quedarse otro fin de semana entero en planta es un matiz de peso.

Por qué este ictus no se parece al de 2022

Aquí está la parte que más importa y que hasta hoy no se había explicado. Según Antonio Rossi, la recuperación va a ser larga porque las secuelas de este episodio son más complicadas que las del primero, hasta el punto de que, en sus palabras, «no tiene nada que ver». Es decir: no estamos ante una repetición del susto de 2022 con el mismo desenlace, sino ante algo de otra escala.

La otra versión que ha trascendido es más tranquilizadora y viene de la familia. José María Almoguera ha contado que pudo hablar con Manuel Cortés, primo del DJ, que acudió al hospital a verle y salió «tranquilo» al comprobar que está fuera de peligro. Su valoración fue: «Tiene secuelas que mejorarán con el tiempo y con la rehabilitación». Las dos cosas son compatibles —fuera de peligro y con una recuperación larga por delante—, y así conviene leerlas: el riesgo vital ha pasado, el trabajo empieza ahora.

«Cero dramas, cero tragedias»: la condición que le puso el médico a su madre

Uno de los detalles más reveladores del día lo aportó Kike Calleja desde El verano se mueve: las instrucciones que recibió Isabel Pantoja antes de que le permitieran entrar en la habitación de su hijo. El equipo médico fue explícito, preocupado por que un encuentro emocional pudiera alterarle. «El médico que atiende a Kiko Rivera le dijo a Isabel Pantoja que podría entrar a visitarle, pero que haga cero dramas, cero tragedias, que entre tranquila y que se muestre serena en todo momento, que no era bueno que su hijo se alterara», relató el periodista.

La tonadillera aceptó las condiciones y entró. «Ve a su hijo y se queda un poco más tranquila, porque desde que conoció la noticia ha vivido en un manojo de nervios», añadió Kike Calleja, que aportó además una imagen doméstica que dice mucho de cómo ha pasado ella estos días: no se ha separado de su medalla de la Virgen del Rocío. «No ha parado de besarla, de agarrarla con la mano, de rezarla». Desde entonces, la madre que corrió a Sevilla en cuanto supo lo ocurrido no ha vuelto al hospital: se ha instalado en casa de su hijo, cuidando de sus nietas, y ni siquiera ha salido de allí. Mantiene, eso sí, las reservas de hotel.

Maite Pulpón: la amiga a la que llamó él, no ella

Y aquí está el movimiento más llamativo de la semana, que se ha contado poco y mal. En casa de Kiko Rivera está estos días Maite Pulpón, una amiga de la familia con la que Isabel Pantoja dejó de tener relación hace unos años. La lectura fácil sería hablar de reconciliación entre las dos mujeres, pero el matiz es otro y lo aportó Antonio Rossi: fue el propio DJ quien pidió que estuviera allí.

El motivo es puramente práctico y bastante triste: «Ha sido un encuentro sorpresivo para Isabel, pero él prefería que ella estuviera allí porque sus hijas tienen más relación con esta señora que con su abuela, con la que se acaban de reencontrar». Dicho de otro modo, en el momento más delicado, el padre buscó para sus hijas la cara que las niñas reconocen, y esa cara no era la de la abuela. Que el reencuentro de las nietas con Isabel Pantoja sea tan reciente como para necesitar ese apoyo describe el estado real de esa familia mejor que cualquier declaración.

Los silencios de alrededor

Mientras tanto, en el perímetro sigue mandando el silencio. Isa Pantoja, con quien la relación es nula desde hace años, optó por no pronunciarse cuando la localizaron por teléfono: «Lo siento. Nos vamos a la playa y estoy con las cosas del niño. No puedo hablar». Y Irene Rosales pidió expresamente desvincularse «por completo» del asunto, algo que ya ha dado bastante de sí esta semana.

Del propio protagonista queda su comunicado del jueves, que ahora se lee de otra manera sabiendo que sigue ingresado. Decía que ha intentado cuidarse pero que «uno también necesita paz para vivir», y anunciaba un giro: «A partir de hoy voy a priorizarme. Mi tranquilidad, mi familia y mi recuperación están por encima de todo. Ha llegado el momento de poner límites». Con el alta aplazada al lunes como pronto y una rehabilitación que le han advertido que será larga, ese propósito ha dejado de ser una declaración de intenciones para convertirse en la única opción que tiene.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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